Entrevista a profesora visitante IMUC:
Virginia Bono revela las claves de su trabajo en Chile

En su tercera visita al país, está enseñando dirección y repertorio coral, y mostrará los frutos de estas dos semanas de labor en un concierto gratuito, el domingo 19, en el Campus Oriente UC. “Si el público recibe la interpretación musical convertida en un lenguaje emotivo, es exitosa”, asegura.

Invitada a Chile por la Escuela Internacional de Profesores Visitantes del Instituto de Música (IMUC), de la Universidad Católica, la directora coral y pedagoga argentina Virginia Bono, acaba de ofrecer una master class de dirección coral a lo largo de tres jornadas, y se encuentra actualmente dictando un curso de repertorio coral. Ambas actividades docentes se verán coronadas con un concierto el domingo 19 de enero, en la clausura del Ciclo de Verano 2020 del IMUC. La presentación será a las 13 horas, en el Templo Mayor del Campus Oriente UC, con entrada liberada. En este concierto participarán los directores corales y cantantes de coro que están perfeccionándose con la intérprete trasandina.

Tras estudiar dirección coral y educación musical en el Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional del Litoral, se perfeccionó en Frankfurt. Enseña frecuentemente en Argentina, Alemania, Austria, Francia, Italia y Portugal, ejerce como jurado en diversas competencias y ha sido premiada en concursos de Boloña y La Plata.

Bono ya había trabajado dos veces en nuestro país. En 2016, vino con su conjunto de cámara, Estudio Coral Meridies (“sur”, en latín), que creó en 2004 y tiene sede en Santa Fe. En esa ocasión, presentaron obras de Haendel y Britten con Alejandra Urrutia y la Orquesta de Cámara de Chile,pero además la Fundación Ibáñez Atkinson le organizó una master class. Luego, en 2018, la maestra argentina debutó en la Escuela de Verano del IMUC, con un curso de repertorio.

Bono explica que a la hora de definir el programa de trabajo para el curso de este verano decidió poner el acento en el repertorio coral contemporáneo, ya que localmente resulta un ejercicio menos habitual que la música antigua y la clásica. Asimismo, destaca que la clase magistral de dirección coral, el curso de repertorio y el concierto final van de la mano. “Se cierra el ciclo, porque el director estudia su música, se prepara para la comunicación verbal y gestual, lleva adelante los ensayos, el armado de la obra, plasma su propia interpretación en el coro, el cual se hace eco de esa interpretación, y conjuntamente la presentan al público. Y si el público recibe esa interpretación convertida en un lenguaje emotivo, es exitosa”, asegura.

El primer momento de este ciclo virtuoso han sido las clases magistrales, que tuvieron la particularidad de que no trabajaron con un coro piloto, sino que los propios directores participantes son quienes cantaron. “Cuando hay un coro que ya se sabe la música, si es flexible funciona muy bien, pero si no lo es, los directores terminamos adaptando la música. En esta ocasión, en cambio, al ser nosotros nuestro propio coro podemos hacer el trabajo artesanal de la interpretación; nos damos cuenta de cuáles son los artificios y las herramientas que podemos aplicar para que realmente suceda lo que esperamos que suceda. Al ser un grupo musical que apenas está aprendiendo la música, podemos ver cuál es la acción que tenemos que hacer para provocar esa reacción que tenga que ver con nuestra interpretación”, detalla Bono.

Uno de sus ejes, explica, es que “los directores estemos todo el tiempo reflexionando y conceptualizando nuestra tarea y nuestra labor, desde cuestiones más filosóficas, como puede ser nuestra labor como artistas, intérpretes, conductores y líderes de lo humano y de lo musical, hasta las acciones técnicas concretas”. Es necesario, apunta, “conceptualizar cada uno de los movimientos de nuestra mano”, porque “nuestra manera de tocar el instrumento tiene que ver con el uso de nuestro cuerpo”.

Homenaje a Beethoven

La mayoría de quienes participaron en la clase magistral de dirección coral de Virginia Bono se inscribió también en el curso de repertorio, que se inició el jueves 9 de enero. Allí, entre directores, cantantes de coro y estudiantes de canto, se formó el coro que ofrecerá el concierto de este domingo 19, con la dirección de Virginia Bono y con el acompañamiento al piano de Danilo Rodríguez. El programa, por cierto, tiene una doble variedad; en lo musical, y en cuanto a sus desafíos técnicos.

“Estamos inaugurando los 250 años de jubileo de Beethoven, quien no es un compositor que tenga muchas obras corales, fuera de la Misa Solemnis y de la Sinfonía Coral”, aclara Bono. La única pieza original de Beethoven que interpretarán será el Canto Elegíaco. Sumarán un Kyrie que fue escrito a partir de la famosa Sonata “Claro de Luna”, por Gottlob Benedict Bierey, compositor contemporáneo de Beethoven, y también la versión coral, realizada por el compositor actual Jaakko Mäntyjärvi, de la canción “Erlkönig” de Beethoven.

“Ahí ligamos con el resto del repertorio, que es música contemporánea coral, en una muestra de todas las corrientes del siglo XX y XXI. Vamos a tener obras que se anclan en el pasado y otras que son mucho más experimentales e incluso atonales, además de piezas que toman elementos identitarios de la cultura latinoamericana”, detalla Bono. Se refiere a “Sensemayá” de José Antonio Rincón y “Sabiá, coração de uma viola”, de Aylton Escobar. “Espero que sea muy divertido parta el público, en el sentido de variado”, apunta la directora.

Ver programa completo del concierto de clausura del Ciclo de Verano 2020 aquí