taller musica contemporanea pablo aranda El Taller de Música Contemporánea, interpretando “El desvarío del apuntador”, de Pablo Aranda, en un registro de 2016. Se transmite el martes 4 de agosto. Foto: IMUC.

Con la temática “Poéticas a la distancia”, el evento bienal programó dos conciertos y tres conversatorios desde el 4 de agosto. Participan compositores de seis países. “Podremos ver cuál ha sido su respuesta en la pandemia. ¿Quedarse en silencio o proponer una estética nueva?”, destaca Pablo Aranda, organizador del Encuentro. En el concierto inaugural se estrena una obra creada en confinamiento. Su autor, el brasilero Silvio Ferraz, habla de ese proceso.

Es uno de los eventos más apetecidos por los melómanos apasionados por la creación contemporánea. Desde 2004, el Encuentro Internacional de Compositores UC ofrece cada dos años una panorámica actualizada de la música que se está realizando en distintos países y, al mismo tiempo, la oportunidad de saber cómo piensan y trabajan los compositores invitados.

Con los viajes suspendidos por el Covid-19, la novena versión de este evento se realizará de forma virtual, entre el 4 y el 14 de agosto. Habrá dos conciertos online y tres conversatorios, en los cuales participarán los compositores Silvio Ferraz (Brasil), Iris ter Schiphorst (Alemania), Oscar Strasnoy (Francia), Marcos Franciosi (Argentina) y Juan Andrés Palacios (Bolivia).

La emergencia sanitaria, sin embargo, abre una nueva dimensión en esta edición del Encuentro, que tiene que ver con la naturaleza misma de la composición. “Podremos ver cómo los compositores de distintos países viven la experiencia de la pandemia y cuál ha sido su respuesta en esta situación de confinamiento. ¿Quedarse en silencio, componer, adaptarse a la realidad, proponer una estética nueva?”, destaca Pablo Aranda, profesor de composición del Instituto de Música UC y coorganizador del evento junto con la pianista Fernanda Ortega y el compositor Andrés Núñez Mora, estos dos últimos académicos de la UMCE.

“Cuando todo lo haces en tu casa, componer, comer y dormir, sin contacto con otras actividades, como el teatro, el cine y los conciertos, que habitualmente te retroalimentan, este problema puede traducirse en la composición. He tratado de transmitirle a mis alumnos lo siguiente: nosotros hablamos todo el rato de experimentación y de estados de excepción, de una música marginal, no estandarizada. Y ahora esta idea se traslada a la vida, porque estamos viviendo una situación experimental, no sabemos cuándo va a terminar ni cómo va a seguir. Vivir la experimentación en carne propia puede ser interesante para un compositor”, agrega Aranda.

pablo arandaPablo Aranda (1960), dirigiendo la obra que se presentará en el concierto del martes 4 de agosto en Musica.uc.cl. Foto: IMUC.

“Ojalá que no se vuelva a repetir, porque es terrible en términos sociales, pero es una posibilidad única en donde el compositor en realidad está viviendo la experimentación, y escribiéndola. El mundo poético ahora es una cosa real. Entonces la pregunta es qué hacemos frente a esa realidad; o nos vamos al silencio o somos capaces, desde el lenguaje de la música escrita, de hacernos compañía nosotros mismos, escribiendo música”, agrega el profesor.

El primer concierto del Encuentro se transmitirá a las 18:00 horas del martes 4 de agosto, en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales. Se presentará un registro de 2016 de “El desvarío del apuntador”, que es el primer acto de la ópera de cámara “Cada lenguaje mira con sus propios ojos” (2013) de Pablo Aranda, y se estrenará además “Tornar sonoras fuerzas no sonoras (2020), de Silvio Ferraz.

“Las dos obras se salen de la partitura, con aspectos aleatorios y de mayor libertad de improvisación. En ellas, el rol del intérprete es fundamental, trabaja en el mismo plano que el compositor. Se compone y se prueba, y lo que suena se escribe. A partir de ciertos cánones, el intérprete puede tener una participación absolutamente creativa por medio de la improvisación”, detalla Aranda, quien dirige en el registro de su obra al Ensamble Taller de Música Contemporánea. Actúan Nancy Gómez, voz; Fernanda Ortega, piano; Karina Fischer, flauta; Eduardo Spinelli, clarinete; David Núñez, violín; Héctor Méndez, chelo, y Gerardo Salazar, percusión. El conjunto, que está cumpliendo 20 años, ha grabado repertorio nacional y ha realizado dos giras a Europa y una a México.

Estreno de una obra nacida en el confinamiento paulista

silvio ferraz Silvio Ferraz (1959), compositor brasilero que participará en los conversatorios del 4 de agosto y del 14 de agosto. Foto: Júlio de Paula.

Con cerca de 2,5 millones de contagiados, y más de 88 mil muertes, el impacto del Covid-19 en Brasil es dramático. Lo confirma Silvio Ferraz desde la capital paulista: “Es un momento muy doloroso; afortunadamente la Universidad de São Paulo ha podido entregar acceso a internet y computadores a los alumnos que no tenían. Pero los estudiantes siguen teniendo serias dificultades, por ejemplo, una alumna no pudo participar en un ensayo porque se habían robado los cables de internet en la calle donde vive, para vender el metal”.

Profesor de composición en esa universidad que tiene un sistema de ingreso especial para estudiantes de música en riesgo social, Ferraz lidera el proyecto Grupo Música Actual, GruMA, para introducir en la música contemporánea a jóvenes instrumentistas.

“Con la pandemia, nadie sabía muy bien cómo hacer para que un grupo ensayara de manera online. Por el delay que se produce, es imposible tocar juntos”, aclara. Ante ello, recuperó una idea con la que había trabajado hacía años y que consiste en que cada músico toca según su propio tempo, y eso se yuxtapone. Además, trabajaron con la improvisación.

“Imaginé hacer una música en la que pudiéramos volver sonoras las fuerzas de las distancias, cada uno en su casa, pero aproximados por la internet, y la idea que tuve fue hacer una gran línea melódica que comenzaba muy lenta y termina acelerada y en la cual los alumnos pudiesen improvisar encima, inventando esa línea”, revela el doctor en Comunicación y Semiótica, y autor de los libros “Música e repetição” y “Livro das sonoridades”.

Gruma Silvio FerrazNueve jóvenes instrumentistas del ensamble GruMA de la Universidad de Sao Paulo grabaron a la distancia la obra de Silvio Ferraz que se estrenará el 4 de agosto. Foto: GruMA.

“Entonces tuvimos una gran improvisación, ensayamos esto dos veces, después escribí la guía para la improvisación, se la mandé por email a los alumnos y cada uno de ellos lo grabó en su celular en las condiciones que pudo, en el mes de mayo. Algunos lo hicieron con un celular muy malo, otros tuvieron que salir al medio de la calle a grabar porque dentro de sus casas había mucho ruido”, cuenta Ferraz.

El resultado es la obra “Tornar sonoras fuerzas no sonoras”. Explica su autor que la frase es del filósofo francés Gilles Deleuze, quien parafrasea la frase “Volver visible lo invisible”, del pintor Paul Klee. Los registros, Ferraz los ensambló sobre una grabación en video que había realizado de una nube en movimiento y sumó un texto propio.

“Si hay perros ladrando, ruido de pájaros, familiares que hablan, o un auto que pasa, ese ruido termina siendo parte del proceso y a mí eso me interesa mucho estéticamente. Hace mucho tiempo me interesa ‘romper’ la sala de conciertos y hacer los conciertos en lugares abiertos donde el ruido externo participe”, aclara el compositor brasilero, quien protagonizará junto a Pablo Aranda un conversatorio tras el concierto del martes. Se centrarán en la relación entre el intérprete y el compositor en el siglo XXI.

“El Encuentro de Compositores de la Católica es un polo de conexiones muy importante”, remata Ferraz y cuenta que sus participaciones previas en el evento germinaron en proyectos en distintas ciudades, que además tuvo consecuencia que el estudiante Manuel Gatica fuera a trabajar con él en Brasil por más de un año y que su ex alumno Andrés Mestre terminó siendo profesor en Valdivia. También tuvo comisiones como consecuencia de estos vínculos: dos dúos para Karina Fischer, uno para dos flautas, que grabó con Paola Muñoz y el otro con clarinete, que interpretó con Kathya Galleguillos. Además, para junio estaba programado el estreno, por Guillermo Lavado, de un Concierto para flauta inspirado en el Popol Vuh y los movimientos sociales de Chile.

El Encuentro continuará el viernes 7, a las 16:00 horas, con el conversatorio “Poéticas a la distancia”, con los compositores Iris ter Schiphorst (Alemania), Oscar Strasnoy (Francia) y Juan Andrés Palacios (Bolivia). Moderan los profesores del IMUC Antonio Carvallo y Cristián Morales-Ossio. Inscripciones gratuitas aquí. La siguiente semana habrá un concierto online, el martes 11, y un conversatorio el viernes 14.

La bienal se realiza con apoyo del Goethe Institut, el Instituto Francés de Chile, la Embajada de Suiza, el Centro Nacional de Artes Cerrillos, el Centro Cultural Gabriela Mistral, FocuArt del Gobierno Municipal de la Paz (Bolivia) y Ópera-LAB proyecto de ópera experimental.

280-07-20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC.

 

luis orlandiniDesde su propio hogar, el virtuoso guitarrista Luis Orlandini ofrecerá un concierto en streaming y protagonizará después un conversatorio, en el cual responderá las preguntas del público. Foto: IMUC.

El martes 28 de julio, el premiado guitarrista y profesor interpretará obras de compositores tan importantes como Benjamin Britten, William Walton y Michael Tippett. Aquí entrega las claves de ese repertorio.

En su nueva modalidad de conciertos desde casa, seguidos de un conversatorio en vivo, la 56ª Temporada del Instituto de Música UC presenta el martes 28 de julio al profesor Luis Orlandini, una de las figuras más relevantes de la guitarra nacional y formador de varias generaciones a través de sus cátedras en el IMUC y en la Universidad de Chile.

Su programa se titula “Música inglesa del siglo XX para guitarra sola” y el recital se transmitirá a las 18:00 horas en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales. Además, será seguido de un conversatorio, con inscripciones gratuitas aquí.

“Dar un concierto desde la casa la verdad es que es algo novísimo para mí, pero me parece que es una de las tantas posibilidades que nos ofrece la tecnología, así que bienvenida sea”, reconoce Luis Orlandini.

“La música inglesa ha tenido un rol muy importante en el desarrollo de la guitarra en el siglo XX, entonces me parece importante mostrar una selección de las obras más representativas de ese repertorio, abarcando un período de la historia de 28 años entre la primera y la última. Fueron escritas por compositores de gran relevancia para Inglaterra: Benjamin Britten, William Walton, Lennox Berkeley, Michael Tippett y John Duarte”, comenta.

El reconocido guitarrista abrirá con la “English Suite”, de Duarte; para seguir con “Nocturnal after John Dowland”, de Britten; la Sonatina de Berkeley; y la sonata “The Blue Guitar”, de Tippett, cerrando con “Five Bagatelles” de Walton.

“Este programa tiene links con la poesía y con la pintura. En el caso de ‘The Blue Guitar’ es evidente el parentesco con el cuadro de Picasso, pero lo interesante es que entre el cuadro de Picasso y la obra para guitarra hay un poema sobre el cual realmente se basó el compositor. También es interesante que Britten se haya basado en una canción de John Dowland, y todo el contexto que ello implica”, revela Orlandini.

Otra característica del programa es que en las piezas elegidas existen “guiños bastante concretos a textos, y eso lo hace tremendamente interesante, porque tiene que ver con el carácter de la música y cómo se asocia el sonido con un texto, y eso es algo que quizás justamente rescató Britten en su Nocturnal con una canción originalmente renacentista. En todas las músicas, en el fondo, hay implícito un texto, y eso es súper interesante, porque la música en sí es un lenguaje, pero en texto abstracto, por decirlo así”. 

De esta manera, hay dos aproximaciones a este repertorio. Por un lado, mediante los referentes textuales que ayudan a formarse una idea de cuál fue la inducción que tuvo el compositor para meterse en ese mundo”. Por el otro lado, la invitación es a sumergirse en la estética propia de un compositor.

“A partir del siglo XIX y en el XX, hubo un movimiento inglés muy fuerte, con características propias, un lenguaje que buscaba diferenciarse del centro europeo. En el fondo es una larga tradición que si miramos más atrás viene de la época isabelina. Tiene que ver con un color propio, con ciertos usos melódicos y armónicos que les son propios a los ingleses”, destaca Orlandini.

Ello no implica, aclara, que exista un carácter homogéneo en todo el concierto: “Hay obras muy introspectivas y algunas cosas que son todo lo contrario, como William Walton, quien hace guiños al jazz, o Michael Tippet, que presenta una obra muy multifacética en el estilo del collage musical, donde se van superponiendo fragmentos. Hay de todo en este programa”.

—¿Podemos hablar del proceso de preparación de este programa, que va mucho más allá del estudio de cada obra? ¿Puede darnos más luces sobre el trabajo que requiere la interpretación, más allá de leer la partitura y tocar?

“Ésa es una pregunta que se hace poco. Uno ve a un intérprete tocar algo y dice qué bien lo hace o qué mal lo hace, y se queda en eso, pero por supuesto que hay un trabajo enorme de memorización y de escudriñar. Incluso en algunos casos a mí me ha tocado desarrollar aspectos técnicos específicos que uno no maneja 100% porque para esa obra determinada son necesarios. Sobre todo, porque son compositores que no eran guitarristas, entonces el uso del instrumento lo hacen de manera tan libre que muchas veces expanden un poco las posibilidades mecánicas propias del instrumento. Entonces, el esfuerzo es grande, además del estudio, obviamente, porque son obras pesaditas, de cierta duración e intensidad de todo tipo, mecánica y expresiva. Así que es un gran trabajo que me ha llevado varios meses”.

Férreo promotor de la música chilena

Es el primer guitarrista chileno que tuvo una carrera internacional y prácticamente no hay salas de primer orden, a nivel mundial, donde no haya actuado. Pero Luis Orlandini (1964) es mucho más que un virtuoso; es un referente para las nuevas generaciones y una figura clave en la irrupción de los guitarristas chilenos en el mundo. Lo es por dos motivos: fue el primero que obtuvo un primer premio internacional de relevancia, cuando conquistó el Concurso de München en 1989, y desde que retornó a Chile desde Alemania, en 1994, es profesor tanto del Instituto de Música UC como de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

Miembro de número de la Academia de Bellas Artes, recibió el Premio Presidente de la República en 2007 y el Domingo Santa Cruz en 1999. Gran promotor de música nacional, ha estrenado una gran cantidad de obras chilenas y también ha ofrecido las primeras audiciones en nuestro país de un sinnúmero de composiciones contemporáneas escritas alrededor del mundo.

“La música chilena y contemporánea ha sido fundamental en mi vida. Ha sido como mi cable a tierra; es importante sentirse partícipe de la creación actual porque uno es de esta época. En este momento, por ejemplo, tengo varios encargos en curso, que van a poder estrenarse próximamente, y eso me tiene muy contento”, revela Orlandini.

El estreno más próximo es una comisión que le realizó a la compositora chilena Eleonora Coloma, quien le está escribiendo una pieza que, si las circunstancias sanitarias lo permiten, interpretará en septiembre.

Confinado, por la pandemia, el profesor ha logrado ajustarse a hacer las clases de forma remota: “He tenido un semestre muy bien realizado en la Católica, y en la Chile también en cierta medida. Los alumnos están muy interesados, se han esforzado mucho porque quieren salir adelante en esta situación, así que ha sido una experiencia bonita”.

21/07/20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

Mario Alarcón 2Desde su propio hogar, el virtuoso pianista Mario Alarcón ofrecerá un concierto en streaming y protagonizará después un conversatorio, en el cual responderá las preguntas del público. Foto: Félix Rodríguez.

El martes 21 de julio, el profesor del IMUC Mario Alarcón interpretará desde su casa la exigente Sonata en Si menor del genio romántico. Aquí habla de todas las facetas de Liszt, de quien tocará además “Armonías de la tarde”, la transcripción de “Erlkönig” y “Un Suspiro”. Después del concierto, conversará con el público en un webinar.

A Franz Liszt se dedica por completo el concierto que el pianista Mario Alarcón dará desde su propia casa el martes 21 de julio, en la 56ª Temporada del Instituto de Música UC. El recital del profesor del IMUC se transmite a las 18:00 horas, en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales. Será seguido además por un conversatorio en el cual el concertista responderá las preguntas del público, con inscripciones aquí.

Fue el primer rockstar de la historia, mucho antes de que existiera el rock, y hubo que acuñar un término para describir la fiebre que provocaba en el público: Lisztomanía. El húngaro Franz Liszt (1811- 1886) es uno de los más grandes virtuosos del piano de la historia; tenía una magnética personalidad que combinaba con un voraz apetito intelectual y filosófico, y dejó un enorme legado como compositor que incluye una notable producción para piano, obras concertantes y orquestales, además de Lieder. Ejerció, además, una poderosa influencia en sus contemporáneos sucesores, inventando el poema sinfónico e innovando en la forma, la armonía y la transformación temática.

Mario Alarcón confiesa que tiene una afinidad personal, de larga data, con la música de Liszt: “Es muy lindo tocarla, así de simple. Ya es una cuestión afectiva. Hay otra música que es muy linda de tocar, pero por alguna razón no es tan orgánica la sensación. Hay un asunto físico, afectivo y emocional de por medio”.

Motivado por cuán desafiante es dedicar todo un concierto al genio húngaro, Alarcón destaca que “Liszt era una personalidad muy completa. No tan solo fue pianista, no tan solo fue virtuoso, sino que además compuso música para orquesta importante, también dirigió y dio a conocer muchas obras no solamente de piano, sino que también sinfónicas”.

Igualmente fue muy relevante el voluminoso aporte que hizo con sus paráfrasis, en una época sin radio ni discos. “La única manera que tenía la gente de enterarse un poquitito de las sinfonías de Beethoven y de Mozart, y de las óperas, era escuchar reducciones para piano a cuatro manos o para piano solo”, apunta el profesor IMUC.

“Liszt: de paráfrasis, drama y poesía” se titula su programa y en él abordará sus facetas como virtuoso, filósofo y transcriptor. También está presente su vocación lírica y su reconstrucción musical de la literatura y la poesía.

Así, Alarcón tocará la transcripción que hizo Liszt de una canción de Schubert basada en el poema “Der Erlkönig”, de Goethe; “Armonías de la tarde”, que es un Estudio Trascendental y alude a un poema de “Las Flores del Mal” de Baudelaire, y el estudio “Un Suspiro”, que es lírico y de grandes exigencias técnicas. “Abre el programa una ‘Gondoliera’, que también fue en cierta forma una paráfrasis, porque está inspirada en una canción italiana, ‘La Biondina in gondoletta’, melodía popular que Liszt adornó, estilizó y perfumó. Es una obra de mucho encanto”, agrega el pianista.

El eje central del programa, eso sí, es la Sonata en Si menor de Liszt, quizás la obra más importante de toda su fecunda producción. “La he tocado varias veces a lo largo de mi vida; cuando era estudiante, en mis años de posgrado, en varios concursos y a mediados de los años 2000, antes de venirme a vivir a Chile. En ella, Liszt alcanzó una armonía de sus capacidades, es un compendio muy compacto, muy consistente”, comenta Alarcón.

“Liszt tenía poco más de 40 años cuando la compuso. Está la reflexión del hombre maduro, pero que todavía es joven, que no ha perdido la fuerza. Es una obra gigantesca en términos técnicos, muy exigente, creo que la más difícil. Si bien es cierto que hay otras obras que desde el punto de vista atlético pueden ser más complejas todavía, esta Sonata presenta el desafío del asunto reflexivo de la forma, de dominar la forma”, asegura el pianista.

Recalca, además, que la Sonata en Si menor de Liszt, es una obra filosófica, con alusiones literarias: “Todo es un gran movimiento en forma sonata que no está exento, naturalmente, del virtuosismo, pero también hay una expresividad muy fuerte y también hay mucho de lo que se llama música de programa. Del ‘Fausto’ de Goethe, que tanto perseguía a los románticos. Entonces hay un juego en que cada tema, cada motivo musical en la sonata tiene que ver con un personaje del ‘Fausto’”.

—En Liszt, es fascinante que más allá de su personalidad magnética, con gran expresividad y sensualidad, hay también en él un refinamiento intelectual importante, ¿no?

“Es un buen punto. Las referencias literarias y a la pintura en la música de Liszt son permanentes, hay muchas, todo el tiempo. Así como la Sonata de Liszt tiene que ver con el ‘Fausto’ de Goethe, el famoso vals ‘Mefisto’ es del ‘Fausto’ de Lenau. En la literatura en esa época había una profundización mucho más grande que hoy en los clásicos y, a título personal, eso me queda afuera del alcance. No me alcanzaría la vida para meterme en eso. ¡Cómo quisiera yo tener un día de 40 horas para poder enterarme, siquiera por curiosidad! Liszt era un compositor sumamente culto. En los ‘Años de Peregrinaje’, que compuso cuando se exilió en Suiza por sus amoríos escandalosos, cada número tiene una referencia literaria bastante profunda y precisa”.

—¿Qué piensa del éxito de las transmisiones en streaming de conciertos, durante la pandemia?

“A propósito de la situación sanitaria, hay muchos videos que se han hecho en internet donde los músicos tocan a distancia, es un trabajo muy bonito. Claudio Arrau decía que las épocas difíciles son siempre terreno fecundo para el arte. A la gente le quitan la libertad, pero por alguna razón, a través del arte la gente se libera. Ahora que todo el mundo está encerrado y que prácticamente no hay libertad, la música nos da una oportunidad de poder expresarnos y seguir siendo lo mismo que siempre fuimos: libres. Libres a través de la música”.

14/07/20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

 

nunez alarcon orlandiniDavid Núñez, Mario Alarcón y Luis Orlandini; violín, piano y guitarra, en solitario desde sus propias salas de estar hasta los hogares del público. Cada virtuoso tendrá un encuentro digital con los interesados, a través de Zoom.

Desde el 14 de julio, cada semana se transmitirá un recital realizado en la casa de un profesor del IMUC, que será seguido de un conversatorio online con público en vivo. David Núñez recorrerá cuatro siglos de Caprichos, Mario Alarcón, un monográfico de Franz Liszt, y Luis Orlandini, música inglesa.

Después de haber transmitido desde mediados de marzo un registro histórico en streaming cada semana, ahora el Instituto de Música UC estrena una nueva propuesta digital en su 56ª Temporada de Conciertos.

“Vamos a transformar los hogares de tres profesores de nuestra planta académica en una pequeña sala de concierto, y cada uno de los maestros va a realizar un recital solista desde su propio hogar. Como IMUC estamos comprometidos con el cuidado de las personas y por eso no habrá ningún técnico presente durante el concierto; vamos a enviarles un kit de sonido y de video para que los propios académicos graben sus registros, siguiendo un protocolo”, detalla Gerardo Salazar, subdirector de Extensión del IMUC.

Estos recitales se realizarán sin público durante la pandemia y serán transmitidos a las 18:00 horas de los martes en Musica.uc.cl, en YouTube y por redes sociales. Serán seguidos de un webinar de 30 minutos con cada intérprete. Las inscripciones para este diálogo que se realizará a través de la plataforma Zoom son gratuitas y se realizan aquí.

Esta modalidad la inaugura el 14 de julio el violinista David Núñez, quien recorrerá cuatro siglos de Caprichos, con piezas compuestas desde el siglo XVIII hasta la actualidad, entre otros, por Pietro Locatelli, Niccolò Paganini, Salvatore Sciarrino y Gabriele Manca.

El pianista Mario Alarcón se consagrará el 21 de julio al genio romántico de Franz Liszt, con su obra más importante, la Sonata en Si menor, así como su lado más lírico, a través de “La Gondoliera”, y su transcripción del lied “Erlkönig” de Franz Schubert.

El mes de julio cerrará el día 28 con música inglesa del siglo XX para guitarra sola, con Luis Orlandini, quien interpretará, entre otras, la “English Suite”, de John Duarte; el “Nocturnal after John Dowland”, de Benjamin Britten, y “The Blue Guitar”, de Michael Tippett.

Más adelante, se irán incorporando más profesores e instrumentos. El IMUC está diseñando nuevas propuestas digitales, luego del gran éxito del Concierto de Aniversario de la Universidad Católica, el 18 de junio, que incluyó la interpretación a la distancia de un cuarteto instrumental de una versión de la Segunda Sinfonía de Beethoven.

“Trataremos de seguir ofreciendo nuestros conciertos, pero en esta nueva modalidad que llegó para quedarse, hasta que la pandemia nos permita volver a las salas de conciertos”, revela Salazar.

02/07/2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC.

david nunezDesde su propio hogar, el virtuoso violinista David Núñez ofrecerá un concierto en streaming y protagonizará después un conversatorio, en el cual responderá las preguntas del público. Foto: IMUC.

La programación en streaming del IMUC inaugura una nueva modalidad en pandemia el martes 14, con un recital que el virtuoso violinista ofrecerá desde su casa, el cual será seguido de un conversatorio en vivo. David Núñez recorrerá cuatro siglos de Caprichos, piezas en las cuales, explica, “se mezcla lo dionisíaco con lo apolíneo, la desmesura estética y el virtuosismo”.

La 56a Temporada de Conciertos del Instituto de Música UC presenta un nuevo formato en streaming con recitales realizados por destacados profesores desde sus propias casas y que serán seguidos por un conversatorio online en la plataforma Zoom, con inscripciones gratuitas aquí.

Esta modalidad la inaugurará el violinista David Núñez el 14 de julio, en un recital que será transmitido a las 18 horas en Musica.uc.cl, en YouTube y en redes sociales. El profesor del IMUC recorrerá cuatro siglos de Caprichos: interpretará piezas compuestas por Pietro Locatelli, Niccolò Paganini y Jacques Ibert, en los siglos XVIII, XIX y XX, respectivamente, así como Caprichos escritos en los últimos 50 años por compositores como Salvatore Sciarrino, Gabriele Manca y Michel van der Aa.

—¿Cómo nace la idea de este programa?

“Trabajando en la composición de una obra para violín y orquesta que se titula ‘24 Caprichos’. Normalmente los caprichos son para violín solo y en la historia hay muchas series. La idea es hacer una obra parecida, pero con una estética más actual y en el formato de concierto de instrumentos solista y orquesta, que es más largo. Esa composición, que me ha tomado alrededor de ocho años, me llevó a revisar este formato de micropieza llamada capricho. Y me di cuenta de que en realidad es un formato que tiene muchísimos años y que se ha mantenido prácticamente intacto, lo que me pareció interesantísimo porque no hay ningún formato musical que se haya mantenido en el tiempo durante tanto tiempo. Por ejemplo, una sonata del siglo XVII no tiene absolutamente nada que ver con una del siglo XX”.

—¿Qué caracteriza a un Capricho?

“Siempre se trata de piezas más o menos de la misma duración de tiempo, de entre cuatro y cinco minutos, y se ha mantenido en aspectos isométricos; tiene ritmos que son muy regulares, y también en cuanto al virtuosismo técnico, la dificultad técnica para el instrumentista. Son un montón de aspectos que se mantienen durante 400 años o más, entonces me pareció un tema fascinante para armar un recital”.

—¿También existe un carácter distintivo en los Caprichos a lo largo de la historia?

“Bueno, la etimología de capri nos lleva a la cabra (ríe), a la cabra loca que salta de forma muy descontrolada. El capricho es algo que está hecho de forma muy intuitiva, en un capricho nos permitimos ir hacia la desmesura. La desmesura es parte del espíritu del capricho y justamente eso también lo encontramos incluso desde el siglo XVI hasta el siglo XX”.

Por lo mismo, dice que “este programa también se podría haber llamado ‘La historia de la desmesura y el virtuosismo’”. Y profundiza en la idea: “Son términos que parecieran ser contrarios, pues el virtuosismo implica un control y una disciplina, en cambio la desmesura apunta a lo que se hace de manera instintiva. En ese sentido se mezcla lo dionisíaco con lo apolíneo, el virtuosismo por un lado y la desmesura estética, por otro lado. Y es por esa razón que siempre los caprichos son muy cortitos, porque si fueran más largos esa desmesura no podría continuar. La podemos digerir porque es acotada”.

"Con la pandemia han cambiado las circuntancias, pero no nuestra responsabilidad para con la música y también con la comunidad"                        

David Núñez nació en Venezuela y reside en Chile desde 2007, cuando se integró como profesor al IMUC. Además, es fundador del Cuarteto Surkos, que tiene una constante y destacada actividad en nuestro país.

En el programa “Cuatro siglos de Caprichos”, además de una selección de los emblemáticos 4 Caprichos del célebre Niccolò Paganini, también interpretará obras de Franz Benda, Václav Pichl, Franz Anton Hoffmeister, Camilo Sivori, Eusebio Dworzak von Walden y Simeon ten Holt. “La mezcla de compositores conocidos, como por ejemplo Paganini, y mucho menos conocidos como Pichl, es algo muy enriquecedor”, asegura.

Núñez revela, además, que se impuso una condición al diseñar el programa: que cada compositor haya alcanzado a coexistir con el siguiente y el anterior. En el fondo, buscó una continuidad histórica. “Durante el proceso de trabajar este recital, que me ha tomado alrededor de un año y medio, me he dado cuenta a posteriori de que la elección de las obras tiene que ver con un proceso estético de transición, entre un estilo y el otro. Es decir, me parece que ninguno de los compositores es paradigmático de un estilo, sino más bien transicional”, detalla el violinista.

“También me doy cuenta de que hay otra manera histórica de leer al compositor, que no es siempre encapsularlo dentro de una estética, y que términos como clásico, romántico y barroco son solamente herramientas para entendernos mejor. A cualquier compositor tú lo puedes leer históricamente como parte de un proceso histórico, y también como una cadena de transición. Por ejemplo, a Wagner tú lo puedes ver como un compositor paradigmático de la ópera romántica alemana, pero también tú lo puedes leer como un antecedente a la ruptura de la tonalidad, en su modulación continua, y de esa manera lo puedes ver también como un compositor de transición. Y lo mismo se podría decir de Beethoven, o de cualquiera”, se explaya.

David Núñez reconoce que es un desafío hacer este concierto en su propia casa, y estar a cargo de grabarlo para que sea transmitido, pero que lo toma con gusto.

—¿Qué le parece que ante la emergencia sanitaria el IMUC haya reorganizado la temporada a través de transmisiones en streaming?

“Me parece lo más normal del mundo que una institución como la nuestra, que no es solamente de instrucción pedagógica de los jóvenes músicos, sino que también tiene un rol importante ante la comunidad de melómanos, se tome este espacio en serio, primero con la difusión de conciertos que tenemos en nuestros archivos y después, claro, con esta actividad por parte de los músicos que somos miembros del IMUC. Seguimos dando clases, desde las casas, y seguimos haciendo conciertos desde nuestras casas también. Porque con la pandemia han cambiado las circunstancias, pero no ha cambiado nuestra responsabilidad con la música y también con la comunidad”.

07/07/20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

Escuela invierno 2020 web

Desde el 20 de julio, y durante cinco días, se ofrecen ocho talleres, seis conferencias y un curso online para vivir en primera persona la experiencia de estudiar en el IMUC.

Estas vacaciones de invierno, el Instituto de Música UC invita una vez más a todos los jóvenes interesados en los oficios interpretativos e investigativos de esta disciplina, a inscribirse en la Escuela de Invierno IMUC 2020, que es sin costo alguno para los participantes.

Desde el lunes 20 y hasta el viernes 24 de julio se abre esta nueva oportunidad para vivir la experiencia de estudiar en el IMUC, la cual será complementada con la orientación necesaria para postular y convertirse en un alumno del Instituto de Música UC.

Las inscripciones cierran el miércoles 15 de julio y se realizan aquí. Las consultas las responderá la soprano Claudia Pereira (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.), coordinadora de la Escuela de Invierno.

El lunes 20, habrá una charla  sobre el proceso de admisión 2021 al Instituto de Música, a las 10:30 horas.

Ese mismo día se inician en paralelo, a las 11:30 horas, dos talleres. La preparación del flautista para un concurso de orquesta, que dictará el profesor Guillermo Lavado, y que incluye trabajar en una serie de solos orquestales y viviendo la experiencia real de un concurso, con jurado. Está dirigido a intérpretes de flauta traversa de todas las edades y considera 15 alumnos activos y 35 oyentes.

A la misma hora comienza la primera sesión de un Taller de clarinete a cargo de David Medina, que se centrará en la técnica y el repertorio. Para organizar a los participantes en grupos, es necesario enviar, con un plazo límite de recepción, una grabación de menos de 90 segundos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Tres otros talleres parten el mismo lunes 20, pero en la tarde. A las 14:00 horas, se inicia el Taller grupal de Trompeta, del profesor Javier Contreras, quien abordará asuntos como la emisión de soplido, el trabajo con la boquilla y el solfeo.

También a las 14:00 horas, el profesor Joaquín López abre su Taller de percusión inicial: Instrumentos, sonido, técnica y lectura. La clase se centrará en el tambor, y se mostrarán además instrumentos como marimba, glockenspiel, timbales, tambourine y platillos de frote.

Dos profesores tendrá el Taller de guitarra clásica: Diego Castro y Luis Castro. La primera sesión se inicia a las 15:30 horas del lunes 20 y está dirigido a alumnos de entre 10 y 20 años, con conocimientos previos en el instrumento. Habrá clases individuales y se seleccionarán seis participantes entre los interesados que envíen un enlace a un video de un máximo de 5 minutos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., con fecha límite del 15 de julio.

Voz, cuerdas y música antigua: más propuestas

En el ámbito vocal la Escuela de Invierno 2020 ofrece tres alternativas. El profesor Felipe Ramos dicta el Curso práctico: Iniciación a la Dirección Coral. La primera sesión es el lunes 20, a las 18:30 horas y los jóvenes se interiorizarán en materias como la técnica gestual, vocal y de ensayo..

El martes 21 de julio, a las 10:00 horas, el profesor Alejandro Reyes dictará la Charla informativa: Carrera de Dirección Coral, para todos los interesados, y responderá las preguntas de los participantes.

Estudio Inicial del Canto Lírico como profesión se titula el conversatorio que ofrecerán los profesores Rodrigo del Pozo, Claudia Pereira y Patricio Sabaté, el jueves 23 de julio a las 11:30 horas. El encuentro está dirigido a jóvenes de todas las edades, y los cantantes dialogarán con los asistentes.

Tres talleres de instrumentos de cuerda se ofrecerán en la Escuela de Invierno IMUC 2020, con una primera sesión el lunes 20 de julio, a las 15:30 horas. Los profesores Gonzalo Beltrán, Penelope Knuth, Alberto Dourthé, Rodolfo Mellado, David Núñez y Tiffany Tieu impartirán tres alternativas.

Se trata de un Taller de violín de nivel básico, para estudiantes en edad escolar y con conocimientos básicos del instrumento; un Taller de violín de nivel medio y un Taller de Viola también de nivel medio, estos dos últimos, con una edad mínima de 17 años para los participantes. En el caso de viola, habrá un proceso de selección de acuerdo con los videos que sean enlazados al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y recibidos hasta el 15 de julio.

El ciclo Los instrumentos antiguos en la música de hoy es la propuesta para los escolares interesados en la interpretación musical históricamente informada o que se sientan atraídos por estudiar musicología o literatura musical.

Son cuatro conferencias. Conversaciones sobre la viola da gamba, con las profesoras Florencia Bardavid y Gina Allende, el martes 21 de julio a las 18:30 horas;

Conversaciones sobre el laúd, con el profesor Eduardo Figueroa, el jueves 23, a las 18:30 horas; Conversaciones sobre el clavecín con el profesor Camilo Brandi, el viernes 24 a las 17:00 horas; y Conversaciones sobre la flauta dulce de la Edad Media al Barroco, con el profesor Sergio Candia, el viernes 24 a las 18:30 horas.

Revise aquí  los requisitos, horarios y temarios de la Escuela de Invierno IMUC 2020.

09-07-20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

carmina burana imucEl 7 de julio de 2020 se transmite el registro de la entrega de “Carmina Burana” del 9 de julio de 2019 en el GAM. Foto: Carlos Arriagada.

La 56ª Temporada del IMUC presenta el 7 de julio un registro de la famosa obra de Carl Orff, con dos coros y un ensamble instrumental de la UC. Claudia Pereira y Patricio Sabaté, dos de los solistas vocales, descifran por qué es tan querida esta pieza.

Es una de las obras favoritas del gran público; todas las funciones se realizan a tablero vuelto y cuesta encontrar a alguien que no pueda tararear su obertura O Fortuna. “Carmina Burana”, de Carl Orff, sólo ha conocido el éxito desde su estreno, en 1937. Este oratorio fue programado para el martes 7 de julio en la 56ª Temporada de conciertos del IMUC, en una transmisión en streaming que se realiza a las 18:00 horas en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales.

“Es una de las obras sinfónico corales más interpretadas del repertorio, junto con la Novena de Beethoven y el ‘Réquiem Alemán’”, apunta Patricio Sabaté. El barítono es uno de los solistas vocales del concierto que se transmitirá, junto a la soprano Claudia Pereira y el tenor Rodrigo del Pozo, todos profesores del IMUC. Con la dirección general de Christian Lorca, participan el Coro de Cámara UC, el Coro de Estudiantes UC, el Grupo de Percusión UC, y un ensamble instrumental que integran Luis Alberto Latorre y Mario Alarcón (pianos), Gerardo Salazar (timbales), y Joaquín López y César Vilca (percusiones).

“Ésta es una reducción del propio Carl Orff para dos pianos, orquesta de percusión más coro y solistas. Está tan bien hecha que se escuchará exactamente lo que suena con una gran orquesta de cien músicos. Uno puede apreciar muy bien la obra”, asegura Sabaté.

Para Claudia Pereira esta pieza “tiene tantos elementos que disfrutar, y tan variados, que todo el público encuentra algo con que fascinarse. Es de gusto bastante transversal y por lo mismo suele programarse una y otra vez, es un éxito asegurado. Tiene un vigor rítmico como pocas obras. Es como las buenas películas de suspenso; tiene patrones rítmicos que se quiebran cada cierto rato y que provocan una sensación de sorpresa y eso es muy fascinante de oír”.

claudia pereira patricio sabateClaudia Pereira y Patricio Sabaté, dos de los tres solistas vocales que abordan el oratorio de Carl Orff. Foto: Carlos Arriagada.

“Los poemas hablan acerca de la verdad tangible del mundo”

Las famosas melodías de este oratorio, y un seductor vigor rítmico dan cuenta de una historia monacal con raíces en el medioevo y vigencia universal: abrazar apasionadamente la vida ante la inexorable rueda de la fortuna. Ese es el mandato de los poemas que musicalizó Carl Orff, y que provienen de una colección bautizada como “Carmina Burana”, que fue descubierta a inicios del siglo XIX, en una abadía bávara.

“Cuando uno enfrenta la partitura ve que está prácticamente en dialectos locales, algunos en un alemán antiguo algunas, otros en un latín, otras en un francés, y eso es porque en ese lugar donde fueron descubiertos se hacía una suerte de encuentros de poetas de toda Europa”, explica Sabaté.

Se cree que los cantos corresponden a los siglos XII y XIII y que fueron escritos por los goliardos, clérigos de vida errante. En ellos, se satiriza a los poderosos de la época, particularmente a la corona y el clero, y, sobre todo, se alaba el gozo de vivir y los placeres terrenales.

“Los poemas hablan acerca de la verdad tangible del mundo, que no tiene que ver con el mundo religioso, sino más bien con el mundo profano. O Fortuna es una oda a la fortuna que a veces es buena y a veces no es buena”, agrega el barítono.

Pereira, en tato, destaca que la partitura es particularmente difícil para los tres solistas vocales: “En el caso del tenor está el registro extremo cantado en falsete casi queriendo que la voz se quiebre constantemente; en el caso del barítono, transita por un registro tan amplio que hace que no cualquier barítono pueda hacer ‘Carmina Burana’, y Carl Orff hace lo mismo en el caso de la soprano”.

Así, todas las arias de la soprano exigen cosas distintas; In trutina está escrita en un registro de alto; Stetit puella es para una voz mucho más lírica y el Dulcissime implica registros sobreagudos. “Eso es muy satisfactorio para mí como cantante, porque permite estar siempre alerta a estar con el instrumento en óptimas condiciones. Desde ese punto de vista, es una obra que me gusta muchísimo como entrenamiento”.

El registro que se escuchará el 7 de julio corresponde a un concierto ofrecido hace un año en el GAM. Los mismos elencos interpretaron también esta obra en el Concierto de Aniversario 2019 de la Universidad Católica, y a ello se suma una tercera presentación ofrecida en enero pasado en el Teatro Municipal de Chillán.

30/06/2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

luis alberto latorreEl concierto “Juegos y Sonatas”, Luis Alberto Latorre lo realizó el 9 de agosto de 2016 en el GAM. Foto: Félix Rodríguez.

El reconocido pianista chileno interpreta obras clave de Pierre Boulez y György Kurtág en el recital de piano que el IMUC transmite el martes 30 de junio. Música lúdica, serialista y aleatoria para descubrir.

“Quería hacerles un homenaje en vida a estos dos compositores trascendentales que, además, fueron muy buenos intérpretes también”, comenta Luis Alberto Latorre (1959), profesor del Instituto de Música UC, piano solista de la Orquesta Sinfónica de Chile y Premio Presidente de la República 2016.

Se refiere a Pierre Boulez y György Kurtág. Nacidos con un año de diferencia, en 1925 y 1926, ambos estaban vivos cuando el pianista chileno diseñó un programa para presentarlo en agosto de 2016, en la temporada de conciertos del IMUC. Sin embargo, no alcanzó. Boulez murió en enero de ese año. Un registro en vivo de esa presentación, Juegos y Sonatas, será transmitido el martes 30 de junio, a las 18:00 horas, en la 56ª Temporada de conciertos del IMUC. El virtuoso pianista interpreta Játékok VI del compositor húngaro, y las Sonatas N° 1 y N° 3 del francés.

De los ocho volúmenes de Játékok (Juegos), Latorre eligió el sexto, que fue completado en 1997. “Son libros con muchas piececitas cortas, que él compuso con la tremenda admiración que tenía por el Mikrokosmos de Bartók. Kurtág dice que que Játékok es observar cómo un niño se divierte en el instrumento, cómo coloca los dedos y juega con ellos, o con el puño, por eso hay muchas figuras que no son solamente digitales”, explica Latorre.    

Y profundiza: “Hay muchas indagaciones que Kurtág las transformó en piezas musicales, y son muy inocentes, como de despertar musical. Hay otras que son mucho más complejas, y que las escribe pensando en determinadas personas, ya sea amigos o profesores, e incluso compositores importantes, como Bach, por ejemplo”.

El profesor IMUC destaca que "Kurtág sigue la línea trazada por Bartók y que los compositores húngaros son súper importantes en la historia de la música”. Muchos tuvieron que emigrar y llegaron a Francia o Alemania, donde establecieron contacto con figuras clave. En el caso de Kurtág, “conoce en la Escuela de Darmstadt a Stockhausen, y cuando retorna a Budapest, arma una especie de escuela húngara de composición, un lenguaje nuevo”, apunta Latorre.

“Si hay algo que caracteriza a Kurtág es la sencillez, su música está desprovista de vanidad, de querer hacer grandes obras que se perpetúen en la historia de la música, nada de eso. Todo lo contrario, son siempre pequeñas piezas que están muy relacionadas con su mundo cotidiano. Kurtág es un compositor importante, sobre todo a nivel de la pequeña pieza, del rescate de la pequeña forma, y en relación a un lenguaje muy distinto a lo que está sucediendo en otras partes de Europa”, remata.

“Lo bonito del lenguaje es ver cómo la música se ha ido transformando a la par de la historia del hombre”

Latorre aplaude las transmisiones que está haciendo el IMUC de registros históricos durante la emergencia sanitaria: “Hay tantas obras que se tocaron en una sala chica, para 200 personas, y una sola vez; es fundamental compartirlas, sobre todo ahora con la cantidad de gente que está ávida de fenómenos artísticos”.

También ofrece una aproximación a la relevancia de Pierre Boulez, el otro compositor que interpreta en Juegos y Sonatas. “Es una figura capital; todos los libros que publicó, su visión crítica de la música, que le valió muchos enemigos, la participación en la Escuela de Darmstadt, la creación del Ircam, del Ensemble InterContemporain, de los Domaine musical, su enorme cantidad de grabaciones, él como director de música universal, compositor del más alto nivel. Es un personaje musical impresionante”, detalla.

Las tres sonatas para piano que compuso son muy distintas. La Sonata N° 1 (1946), aclara, “está pensada desde el serialismo integral, del cual Boulez es uno de los exponentes más importantes. Es un serialismo que va mucho más allá que el de Webern o el de Schoenberg, que ya no solamente es el plan serial del dodecafonismo a nivel de la interválica o de los sonidos, sino que también en el ritmo, en las articulaciones, los matices. Es una obra de plasticidad rítmica exquisita y de gran riqueza tímbrica”.

En el concierto también interpreta la Sonata N° 3 (1955-57) que, aclara, “es todo lo contrario”. Y entrega detalles: “Es Boulez indagando la libertad de una obra no resuelta, el work in progress, la obra abierta, basada en los textos de Mallarmé. Es una obra con carácter aleatorio, donde el intérprete tiene que tomar decisiones para hacer una ruta composicional; entonces, a través de una serie de signos y de indicaciones que hay en la partitura, y de colores incluso, libremente y de acuerdo a lo que la poesía va sugiriendo en el minuto, uno va tomando un camino. No es una obra cerrada, está llena de laberintos y de senderos, tú te puedes ir por acá, por allá; es una obra inconclusa”, especifica Latorre.

“El intérprete que la toque va a constituir una obra diferente. Imagínate las primeras sonatas de Beethoven, o de Mozart, que están formalmente constituidas con un plan que se llama plan sonata, y que se refiere a toda una estructura, imagínate ahora a Beethoven, quien la abre completamente, hacia expansiones armónicas inusitadas, y termina con la última sonata, la 32, con una esfera colorística que no parece sonata. Finalmente, esa expansión formal producto de la disonancia en el caso de Beethoven, en este caso de Boulez termina por romper definitivamente la línea constructiva de lo que es el plan sonata, y se transforma en una obra absolutamente libre”, profundiza.

-Boulez fue muy famoso como director, abordó de todo; ópera, música sinfónica, el repertorio tradicional del gran público, con enorme éxito, pero en paralelo siempre trabajó como compositor, desarrollando la tradición. Para hacer esas dos cosas juntas, hay que amar la música sobre todas las cosas, ¿no?

“Esto también pasa en pianistas como Pierre-Laurent Aimard, que tú puedes escucharle en un mismo programa Bagatelas de Beethoven con Musica Ricercata de Ligeti. Hay compositores e intérpretes que se toman la música en serio, como un solo lenguaje desde un comienzo hasta ahora. Que no han sectorizado la música, no hablan de música antigua, no se especializan en la música contemporánea ni en la clásica, sino que la música es un solo fluir. Finalmente, la música es una sola, y en ese sentido, tú puedes abordar las osadías armónicas que Mozart hace en una fantasía, y la resolución de los pasajes cromáticos en Wagner, o qué pasa con estas playas de estacionamiento que hablaba Boulez en la Tercera Sonata; son finalmente los mismos vericuetos que tiene el pensamiento del artista, en distintos momentos de la historia nomás. Tomarse la música en serio, es un asunto de pasión, y requiere trabajo, indagación y búsqueda. Yo pienso que lo peor que puede hacer un intérprete es dedicarse a solo un repertorio, porque es muy evidente que está profitando de la música, que encontró una música que agradó, o que le agradó a él. Yo siempre he pensado que uno tiene que ver todo, desde lo antiguo hasta lo actual, porque o si no entonces quiere decir que hay algo que tú estás buscando que ya no es musical. Quiere decir que estás buscando aprobación”.

- No está poniendo en primer lugar la música.

“Exactamente. Imagínate Rachmaninov, cautiva a todo un público. Si yo lo único que hago es tocar Rachmaninov, claro, tengo una cuestión asegurada, pero no estás en el lenguaje. El lenguaje de por sí es transformación; lo bonito del lenguaje es ver cómo la música se ha ido transformando desde cuando se empezó a escribir la música hasta lo que está sucediendo hoy en día, y que se ha ido dando en forma paralela a la historia del hombre. Entonces Pierre Boulez, Pierre-Laurent Aimard, Maurizio Pollini y Daniel Barenboim, son músicos que se dan el trabajo, y para eso, hay que tomarse en serio la cuestión y ser muy apasionados”.

25-06-20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

clase magistral john yoo catedra martin osten Un total de 20 violonchelistas participó en la clase magistral que ofreció desde Nueva Zelanda James Yoo el 9 de junio. Foto: Archivo Martin Osten.

Consciente del valor formativo que tiene la interacción con otros intérpretes, Martin Osten, profesor de chelo del IMUC, concretó un intercambio online con su colega James Yoo.

Martin Osten (Berlín, 1970), asumió en 2009 la cátedra de violonchelo en el Instituto de Música de la Universidad Católica. Con estudios en Alemania y Estados Unidos, suele aprovechar los tres idiomas que maneja y los contactos que ha establecido con intérpretes de todo el mundo para nutrir a sus alumnos del IMUC de experiencias formativas complementarias, con profesores de otros países.

“Es una experiencia que enriquece la enseñanza enormemente porque da otra perspectiva, otras herramientas y nuevas formas de pensar en tu quehacer. Mientras más opciones tienen los alumnos, mejor; se abre el mundo. Siempre les recomiendo a mis alumnos que tomen muchas master classes y cursos complementarios, para tener más experiencias, más impresiones”, explica Osten.

Estas actividades no siempre se han realizado de manera presencial, explica. “El concepto de hacer una clase online a distancia es realidad hace varios años en el IMUC, y no soy el único profesor que lo hace; también lo hace, por ejemplo, Eugene King, que es profesor de trompeta. En mi caso, intento concretar clases magistrales remotas varias veces al año, porque no siempre tenemos los recursos para invitar físicamente a un profesor visitante, con pasaje y hotel. Es una experiencia que se puede aprovechar muchísimo”, dice.

“Durante la cuarentena faltaban eventos para los alumnos”

Habitualmente, Osten y sus alumnos se reúnen en el auditorio o el aula San Mateo y el equipo técnico del IMUC habilita las condiciones que permitan explotar la oportunidad al máximo, con micrófonos profesionales, cámara y pantalla. Así, como en toda clase magistral, un alumno participa activamente y otros 20 músicos atienden la experiencia que se vive a través de internet, con un profesor en el extranjero.

tahee kim clase magistral martin osten En su clase magistral del 25 de mayo, Martin Osten trabajó en la Sonata n° 3 de Beethoven con Tahee Kim, alumna de James Yoo en la Universidad de Auckland. Foto: Archivo Martin Osten.

Pero ahora, Osten acaba de concretar una clase magistral por zoom. “Pensé que durante la cuarentena faltaban eventos para los alumnos, porque ellos se alimentan de conciertos en vivo y master classes, y ahora están confinados en sus casas”, revela. Contactó a un colega, y llegó al departamento de Música de la Universidad de Auckland en Nueva Zelandia. Entonces acordó con James Yoo, profesor de violonchelo, un intercambio académico: cada uno hizo una clase magistral para la cátedra del otro.

La semana pasada, James Yoo ofreció, así una master class con dos alumnos activos: uno del magíster y otro de licenciatura, y más de 15 oyentes, entre alumnos de la cátedra de Osten, estudiantes de su curso de música de cámara ex alumnos y profesores. “Fue muy lindo que haya habido tanto interés; se creó un momento muy especial de compartir música y consejos”, comenta el profesor del IMUC.

Asimismo, el hecho de que el profesor surcoreano hablara inglés, sirvió como incentivo a sus estudiantes para que se animen a aprender ese idioma que es una condición mínima para cualquier festival o curso en el extranjero. “Tienen que conectarse con el mundo musical internacional”, dice Osten, quien no descarta poder ampliar esta oportunidad a más estudiantes: “Sería muy bonito extender una invitación a otras universidades y otras cátedras. Ahora es muy fácil mandar una invitación del enlace de zoom”.

john yoo clase magistralJames Yoo, profesor de origen surcoreano de la Universidad de Auckland, ofreció una clase magistral para la cátedra de Martin Osten el 25 de mayo. Foto: Archivo Martin Osten.

-¿Cómo ha sido hacer las clases en forma remota este año?

“Es una buena solución de emergencia. Depende mucho de la calidad de conexión, también de los equipos. Una alumna mía ahora está en Panguipulli y cuando llueve muy fuerte hemos tenido que cortar la clase por falta de conexión. Pero generalmente he tenido buenas experiencias; se puede avanzar, se puede trabajar bien. Nunca es tan bueno como estar en el mismo lugar, porque entonces basta con tocar un brazo para corregir algo, o revisar cosas más finas de sonido, de color y de dinámica”.

Martin Osten tiene a varios ex alumnos haciendo magíster en Alemania, Austria y Estados Unidos, quienes se sumaron a sus actuales estudiantes para producir una muy singular cápsula de la serie Sigue la Música, que el IMUC presenta en redes sociales desde mediados de abril, en el contexto de la emergencia sanitaria. El propio profesor y 16 jóvenes chelistas, se fueron sucediendo para interpretar el Preludio de la Suite n° 1 de Johann Sebastian Bach.

sigue la musica martin ostenMartin Osten y 16 alumnos y ex alumnos suyos del IMUC interpretaron a Bach para la serie Siguelamúsica, que desde el 6 de mayo puede verse en Youtube. Foto: Archivo Martin Osten.

Un punto alto del video es que se distinguen personalidades interpretativas muy variadas dentro del conjunto; en otras palabras, el profesor no les impone imitarlo en modo alguno. “Es que uno no trata de cambiar, sino de mejorar todo lo que cada estudiante tiene. Esa diversidad es muy rica”, explica Osten.

18|06|2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso| Extensión IMUC



 

El concierto “Purcell: teclado y canto, se realizó el 27 de septiembre de 2016 en el GAM. Foto: IMUC.El concierto “Purcell: teclado y canto, se realizó el 27 de octubre de 2016 en la sala A1del Centro GAM. Foto: IMUC.

Con Verónica Sierralta, en clavecín, y Eduardo Figueroa en teorba, el tenor aborda canciones del compositor inglés del Barroco, en un concierto que incluye obras para clave solo y que se transmite el martes 23.

Su supremacía no admite medias tintas: Henry Purcell (1659-1695) fue el compositor más relevante de Inglaterra durante dos siglos y medio, hasta la aparición de Benjamin Britten, ya en el siglo XX. En su epitafio, bajo el órgano de la abadía de Westminster, dice “Aquí yace el honorable Henry Purcell, quien dejó esta vida y se ha ido a ese único lugar bendito donde su armonía puede ser superada”.

Aunque sólo vivió 36 años, Purcell legó una cuantiosa producción que incluye la ópera Dido y Eneas, semi óperas como The Fairy Queen, King Arthur y The Indian Queen, partituras incidentales para teatro, himnos y odas. De sus creaciones de gran tamaño se conservaron pocas hasta hoy, a diferencia de sus canciones, porque tras su muerte se publicaron en Londres dos volúmenes de grandes éxitos.

Algunas de estas canciones se incluyen en el concierto Purcell: teclado y canto, que se presenta en streaming a las 18:00 horas del martes 23 de junio, como parte de la 56ª temporada del Instituto de Música UC. El programa se completa con piezas para clave solo. Participan tres profesores del IMUC: el tenor Rodrigo del Pozo, Veronica Sierralta en clavecín y Eduardo Figueroa en teorba.

Rodrigo Del Pozo ha interpretado varias óperas de Purcell: King Arthur, The Fairy Queen y The Indian Queen; también obras sacras, odas y canciones de bienvenidas. “Son todas muy coloridas, con orquesta y trompetas. Como compositor de obras grandes, la manera en que usa los elementos de la orquesta es extraordinaria”, comenta.

“Purcell es uno de los compositores ingleses fundamentales y, sin duda, el principal del Barroco medio. A pesar de que vivió solamente 36 años, compuso mucha música, y escribió en todos los estilos que había en la época; semi óperas, obras sacras, canciones de taberna, de todo. Él junta los estilos italiano y francés, y es un compositor extraordinario. Sus melodías son muy lindas, también sus armonías”, destaca del Pozo.

El tenor cuenta que casi todas las obras vocales del programa Purcell: teclado y canto fueron parte de la colección Orpheus Britannicus. “El primer libro es de 1698 y el segundo de 1702, y fue una publicación muy exitosa, que se vendió mucho. Estas canciones son para una voz, dos y tres voces, y algunas con instrumentos”, detalla.

“Hemos elegido algunos de los ejemplos más finos de las canciones compiladas en estas colecciones. Purcell pone en música los poemas de una manera muy hermosa e ingeniosa, creo que la gente se va a encantar”, asegura Del Pozo.

El programa incluye Since from my dear Astrea’s sight de Dioclesian (1690), I see she fly’s me de The Great Mogul (1692), Music for a while de Oedipus (1692) y Sweeter than roses de Pausanias, the Betrayer of this Country (1695), además de dos versiones de las tres que Purcell compuso de If music be the food of love.

“Para mí, todas las canciones tienen algo especial. La mayoría son medio lánguidas y de espíritu inglés, uno se imagina una campiña inglesa, nublado o lloviendo, ese carácter. Excepto I see she fly’s me, que es un poco más alegre”, dice Del Pozo.

Estas canciones están escritas a dos voces: la del canto y la del bajo, y el clavecín y la teorba hacen el bajo continuo en la apuesta del IMUC.

El programa, además, incluye cuatro obras para clave solo: la Suite para clavecín n° 2 en Sol menor (1696), Ground in gamut, Ground en Do menor, y A new ground en Mi menor (1687).

“Sólo la Suite N° 2 es de estilo francés; todas las otras obras del programa son bien inglesas”, comenta Verónica Sierralta. “Tocar una obra para clave de Purcell siempre es un placer para mí. Son preciosas”, agrega.

La clavecinista destaca que varías de las piezas que interpreta cuentan con “la presencia de los grounds típicos de Purcell, a través de los cuales él va haciendo una suerte de variaciones”. Se refiere a la técnica del basso ostinato. “Un bajo de ground es un bajo que se repite a través de toda la obra y que muchas veces son dos compases, o cuatro compases, muy cortito, y Purcell se da un pie forzado con eso, pero a pesar de eso logra hacer una obra maravillosa. Una de las más famosas es Music for a While, que es el mismo bajo, se repite siempre exactamente lo mismo, y sin embargo la canción es preciosa”, complementa Del Pozo y señala que el himno sacro Now that the sun hath veiled his light, que también interpretan, también tiene un ground.

“La música inglesa marcó el comienzo de nuestra vida realmente profesional”

Rodrigo del Pozo y Verónica Sierralta, además de colegas, son matrimonio, y antes de sus actuales puestos como profesores del IMUC, vivieron en Europa. Allí, Del Pozo hizo una brillante carrera como solista, con foco en el Barroco y más de 45 discos.

A Londres llegaron, a estudiar, y allí se quedaron cuatro años, y seis en Oxford. El primer profesor de ambos fue el respetado especialista Nigel Rogers. “Él nos inculcó la música inglesa”, cuenta Sierralta. “La campiña, todo el ambiente, la ciudad de Oxford, todo como que ayudaba a que esa música uno la sentía muy muy propia, y por eso a nosotros nos llega en forma muy particular la música inglesa”, agrega.

Cuenta, además, que cuando recién habían llegado a Londres y, en una master class, el tenor chileno cantó Purcell. “Ahí partió todo. Eran puros ingleses cantando, y Andrew Parrott dijo ‘No, ésta es la persona que canta mejor la música inglesa, y que la pronuncia mejor también’. Inmediatamente Rodrigo empezó con contratos y grabaciones y todo partió de ahí, de la música inglesa. Así que para nosotros es especial la música inglesa porque marcó el comienzo de nuestra vida realmente profesional”, recuerda Sierralta.

12-06-20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

cuarteto academico mozartEl concierto del Cuarteto Académico UC se realizó el 28 de junio de 2016 en el Salón de Honor de la Casa Central UC. Foto: IMUC.

Alejandro Tagle, violonchelista del Cuarteto Académico UC habla del Cuarteto en Re Menor y del Quinteto con clarinete de Mozart que interpretan con el músico invitado Dante Burotto, en el concierto que el IMUC presenta en streaming el 16 de junio.

La 56ª Temporada de conciertos del Instituto de Música UC presenta el martes 16 de junio un registro grabado en vivo de la presentación ofrecida como homenaje a Wolfgang Amadeus Mozart en junio de 2016 al cumplirse 260 años del nacimiento del célebre compositor austríaco.

La transmisión será a las 18:00 horas, aquí, y se escuchará el concierto Mozart en cámara, que ofrecieron el clarinetista invitado Dante Burotto y el Cuarteto Académico UC, conjunto residente del IMUC creado en 2014, que ya ha abordado obras cumbre como La muerte y la doncella, de Franz Schubert, el Cuarteto N° 3 de Dmitri Shostakovich y el Cuarteto en Fa Mayor de Maurice Ravel.

La prolífica e influyente creación musical que legó en su breve vida Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), supera las 600 piezas catalogadas, con 41 sinfonías, cerca de 40 Conciertos, 22 óperas y una veintena de misas. Su producción de cámara también ocupa un lugar central en la herencia de esta figura capital del Clasicismo.

Dos obras clave de este repertorio de cámara son las que interpretan Frida Ansaldi y Patricio Velásquez, en violines; Oriana Silva, en viola, y Alejandro Tagle, en violonchelo, más Dante Burotto en clarinete en este concierto del IMUC, que se transmite también por YouTube y Facebook.

Se trata del famosísimo Cuarteto de cuerdas n° 15 en Re Menor, KV. 421 (1783), que fue el segundo que Mozart dedicó a Joseph Haydn; y del Quinteto con clarinete, KV. 581 (1789), que escribió para su hermano masón y clarinetista, Anton Stadler.

“Si bien es Haydn el ‘padre´ del cuarteto de cuerdas, con sus 23 cuartetos Mozart contribuyó de manera significativa a enaltecer el género”, asegura Alejandro Tagle. El chelista destaca que además de haber abordado ampliamente este género, logrando obras paradigmáticas en su producción, también el aporte de Mozart es relevante en obras donde el cuarteto de cuerdas es la base, tal como este quinteto en particular.

“El Cuarteto KV. 421 en Re Menor, se cuenta, fue terminado la noche del nacimiento de su primogénito. Es leve y fulgurante, profundamente clásico en su contención y forma. Contrasta, en su inocencia, con la obra de madurez que es el quinteto ‘Stadler’, obra maestra que se caracteriza por el diálogo permanente de las cuerdas con el clarinete sin reducirlas a un mero acompañamiento del instrumento solista”, comenta Tagle.

¿Es el clarinete un instrumento que el público tienda a asociar con Mozart? ¿Qué rol juega frente a las cuerdas en este quinteto?

“Se asocia al clarinete con Mozart por el sitial al que es llevado por este compositor, que lo utiliza tanto en la orquesta como en la música de cámara. Por su naturaleza sonora se alía con las cuerdas de forma notable, sin nunca desperfilarse y siempre aportando un fulgor único y particular”.

¿Qué le parece que el IMUC transmita registros de conciertos pasados en la actual emergencia sanitaria? En época de pandemia, de confinamiento y de dolor, ¿encontramos en Mozart un mensaje de aliento?

“Los registros de conciertos de las temporadas IMUC nos permiten difundir obras que merecen esta revisión; obras escogidas por su belleza, profundidad y aporte cultural. En este tiempo en especial, Mozart es un regalo de humanidad y belleza; sin duda un consuelo balsámico en la pandemia”.

Revisa aquí las notas al programa y las siguientes fechas de la 56ª Temporada de conciertos del IMUC.

03-06-2020 | Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC

 

ensamble contemporaneo 2016 El concierto del Ensamble Contemporáneo UC se realizó el 21 de noviembre de 2016 en el GAM. Foto: IMUC.

Con la dirección de Aliocha Solovera y Luis Alberto Latorre como solista, su interpretación del Concierto para piano de György Ligeti fue calificada como “un triunfo de la voluntad” por el crítico Jaime Donoso. Revive este hito musical de 2016 en streaming, el martes 9 de junio.

En su 56ª Temporada de Conciertos, que se realiza en streaming por la emergencia sanitaria, el Instituto de Música UC presentará el 9 de junio el registro grabado en vivo de uno de los hitos musicales de la escena nacional del año 2016 y que corresponde a una de las jornadas del XXVI Festival de Música Contemporánea UC.

La protagonizó el Ensamble Contemporáneo UC, que dirige Aliocha Solovera y que ofreció, con Luis Alberto Latorre como solista, la primera interpretación por parte de músicos chilenos de una pieza clave del célebre compositor húngaro György Ligeti (1923-2006), al cumplirse diez años desde su deceso: su Concierto para piano (1988).

“Lo imposible hecho posible”, fue el título de la crítica a este concierto que publicó en El Mercurio Jaime Donoso. Aclaró que existía gran expectación porque “se escucharía la versión completa, con sus cinco movimientos, de una partitura sorprendente, un pilar en la producción del compositor húngaro y un referente para la música de la segunda mitad del siglo XX”.

El crítico fue enfático en su balance final: “La calidad del concierto lo dejó establecido como un hito, tanto por la oportunidad de oír la obra como para admirar el excelente nivel de los intérpretes (…). El pianista Luis Alberto Latorre ya nos tiene acostumbrados: descuella en todo lo que propone, sea un Concierto de Beethoven o una obra contemporánea. Su participación fue un ‘triunfo de la voluntad’ y fue felizmente secundado por el excelente ensamble y la certera dirección de Aliocha Solovera”.

El solista: un triunfo de la voluntad

luis alberto latorre
“El Concierto de Ligeti lo he escuchado toda mi vida, y le tenía harto susto”, reconoce Luis Alberto Latorre. Foto: IMUC.

“A Ligeti lo descubrí por sus obras sinfónicas y corales como Lux Aeterna y Réquiem. Siempre me encantó su idea de cardúmenes, de agrupaciones sonoras donde un coro por ejemplo canta en su totalidad, pero cada voz va haciendo una voz distinta, una nota distinta; me gustaban esas atmósferas”, cuenta Luis Alberto Latorre.

“Ligeti es un compositor muy querido por los pianistas, sobre todo por sus tres volúmenes de Estudios. Es el continuador del virtuosismo y la fantasía pianística que hizo Bartók”, agrega el profesor del IMUC, piano solista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y Premio Presidente de la República 2016.

“Este Concierto lo he escuchado toda mi vida, y le tenía harto susto. Es la obra que representa el pensamiento pianístico de Ligeti. Es importante, pero se toca muy poco porque es muy difícil. No es una obra muy larga, pero sí muy compleja, con un virtuosismo desatado, sobre todo a nivel polirrítmico. Ligeti se basa en ritmos africanos, que le encantaban, y el resultado es una pieza llena de color, de ritmos y de disonancias”, asegura el pianista.

Coincide Aliocha Solovera, también profesor del IMUC y director del Ensamble Contemporáneo UC. “Presenta bastantes dificultades en lo rítmico, en las polimétricas, en el trabajo de superposiciones métricas complejas. De repente distintos grupos tocan en distintas métricas, y también hay bastante dificultad en lo técnico porque a veces se usan registros muy extremos. Es bastante exigente para los instrumentos en general, pero yo diría que la mayor dificultad está en la parte de piano, sin duda. Es considerado uno de los Conciertos más difíciles que hay para piano, entonces el mayor mérito es del solista, Luis Alberto Latorre”, asegura el compositor.

“Es muy importante que la música chilena se entienda como parte de una música universal”

aliocha solovera“Es motivante para los compositores escuchar estas obras en vivo, y también para el público”, asegura Aliocha Solovera. Foto: IMUC.

El programa del concierto que se transmitirá el 9 de junio se completa con cuatro composiciones nacionales. “Siempre tratamos de vincular la música chilena a la música universal; buscamos grandes obras del siglo XX, que son de referencia y obras nuevas nacionales”, explica Solovera.

Se ofrece el estreno absoluto de Nudo, de Camilo Roca (1995), y el estreno en el país de Voy y vuelvo de Felipe Pinto D'Aguiar, y de New Forms of Asymmetry, de Pedro Álvarez (1980), que cuenta con el guitarrista Diego Castro, profesor del IMUC, como invitado. Las tres piezas fueron compuestas en 2015. Roca, en ese momento, era alumno del IMUC y hoy está haciendo su posgrado en el Conservatorio de Lyon. Pinto es profesor en la Universidad Austral y Álvarez reside en Australia. Además, Luis Orlandini estrena Concordancias de Aliocha Solovera (1963), un encargo comisionado por el premiado guitarrista y profesor también del IMUC.

“Es un programa rico en su variedad de lenguajes, dentro de una línea temporal acotada. Son obras escritas en aproximadamente 30 años que muestran lenguajes diferentes, y que hacen dialogar a creadores nacionales de distintas generaciones con una obra de referencia como el Concierto de piano de Ligeti”, apunta la flautista Karina Fischer, directora del IMUC y miembro del Ensamble Contemporáneo UC.

“Es muy importante que la música chilena se entienda como parte de una música universal, tiene que darse una retroalimentación con lo global”, enfatiza Solovera, quien fundó el Ensamble Contemporáneo en 1999, conjunto que también integran Dante Burotto (clarinete), Penelope Knuth (viola), Davor Miric y Alejandro Tagle (violines). Además, trabajan en forma constante con un elenco de intérpretes especializados, según cada proyecto.

Ensamble Contemporáneo UC: música viva

karina fischer
Este repertorio me brinda la posibilidad del trabajo cercano con compositores y esa es una experiencia muy enriquecedora como intérprete”, dice Karina Fischer. Foto: IMUC. 

En sus 21 años de vida, el Ensamble Contemporáneo UC ha estrenado cerca de 200 piezas, entre creaciones nuevas chilenas y obras universales que no se habían tocado en el país. “Ser parte del ensamble es muy lindo porque me da la oportunidad de estudiar e interpretar obras del repertorio actual en un ambiente lúdico y de confianza. Es un espacio que valoro mucho, y creo que es relevante que se interprete música actual porque es lo que está ocurriendo ahora. Es la posibilidad de acercarnos al pensamiento y la creación actual”, destaca Fischer.

“En la música contemporánea hay una articulación del lenguaje, de los sonidos, que no son ajenos a la tradición, sino que justamente llegan desde ella misma. Este repertorio me brinda la posibilidad del trabajo cercano con compositores y esa es una experiencia muy enriquecedora como intérprete”, revela la flautista.

Tras formarse en Austria, Solovera volvió a Chile a fines de los años 90 y decidió fundar el Ensamble Contemporáneo UC porque vio una necesidad. “Casi no había obras para ensamble, eran todas de cámara chicas, hasta quintetos. Yo había hecho un curso de dirección para ensamble de música contemporánea cuando estudiaba todavía en Austria y no tenía tan claro que eso lo iba a llevar a un trabajo tan concreto”, recuerda.

Ese vacío en el medio musical nacional, en todo caso, se conjugó con otra motivación personal. “Hay una necesidad que creo que todo compositor tiene, de vincularse con la práctica. Eso es nuestro cable a tierra, porque uno puede escribir algo en el papel, pero después eso tiene que realizarse y muchas veces si uno vive en el mundo del escritorio le puede ser poco conocido el otro lado, el lado de la práctica, de lo viable, de lo difícil, de lo fácil, de lo que se puede, de lo que resulta, de lo que no resulta. Una de las dificultades que tenemos hoy día los compositores es no tener esa práctica que antiguamente los compositores tenían. Era normal que Beethoven dirigiera sus obras, y que tocara sus conciertos, eso hoy día no es tan así”, cierra Solovera.

Escucha este concierto a las 18:00 horas del martes 9 de junio aquí.

Información periodística: Romina de la Sotta | Extensión IMUC