patricio sabateEl reconocido barítono y profesor IMUC Patricio Sabaté será uno de los solistas este 10 de marzo. Foto: IMUC.

Un ensamble de instrumentos históricos liderado por Verónica Sierralta desde el clavecín, y con las voces solistas de Rodrigo del Pozo y Patricio Sabaté, presenta un monográfico, el 10 de marzo en el Campus Oriente UC. Aquí, los músicos hablan del carácter, la pureza y el genio de Bach.

Con un concierto enteramente dedicado a Johann Sebastian Bach parte el XVII Encuentro de Música Sacra del Instituto de Música de la Universidad Católica (IMUC). Serán dos presentaciones, ambas con entrada liberada, el martes 10 de marzo en el Templo Mayor del Campus Oriente UC (18:00 horas, Jaime Guzmán 3300, Providencia) y el miércoles 11 de marzo en la Parroquia Sagrada Familia, (19:30 horas, Los Misioneros 2176, Pedro de Valdivia Norte), a una cuadra del Campus Lo Contador UC.

El programa “Cantate a voce sola e stromenti” incluye tres cantatas y dos secciones de la “Ofrenda musical” del genio alemán. “Vamos a trabajar con instrumentos de época”, aclara Verónica Sierralta, quien estará a cargo del órgano portativo y del clavecín, y destaca que contarán con el único intérprete de flauta traversa barroca que hay en Chile, Cristián Gárate, y con un taille, oboe barroco de sonido penetrante.

“Al público le llamará la atención la sonoridad de los instrumentos de época, pues tienen un color muy especial”, complementa Rodrigo del Pozo, tenor que será solista vocal en el concierto, al igual que el barítono Patricio Sabaté. Todos son profesores IMUC. “Lo atractivo de este programa para mí es que estén Rodrigo del Pozo y Patricio Sabaté; considero que son los cantantes que más han representado a Chile en el ámbito de la música barroca”, agrega Sierralta.

Ambos cantantes tienen una larga experiencia en este repertorio; han interpretado incontables veces los roles solistas en Pasiones y Misas de Bach. Sin embargo, los dos son enfáticos en que las exigencias siempre son altas al abordar al compositor alemán. “Bach es Bach, y cuando uno lo va a cantar no se puede relajar, tiene que prepararlo antes, porque representa un doble desafío. Por un lado, el poder lograr la relación entre texto y música, y así expresar los afectos que Bach tenía en mente. Y el otro desafío es técnico, porque sus obras son siempre muy complejas. La dificultad no cambia por haberlas interpretado antes”, detalla Del Pozo.

Coincide Patricio Sabaté: “Bach le impone al intérprete una cosa que es muy compleja, que es poder expresar los textos de una forma muy sobria. En sus textos, Bach dice exactamente todo lo que tiene que decir, porque además el idioma alemán es de los más exactos para la expresión poética. Puede llegar a sublimarte sólo por la belleza de sus textos, los que a su vez siempre están exigidos por una música que es aun más bella. Pero no hay que caer en excesos con Bach; ya que es una música muy pura, muy sobria”.

Las tres cantatas elegidas tienen un carácter espiritual propio de Semana Santa. La Cantata BWV 56, Ich will den Kreuzstab gerne tragen, es para bajo, y una de las más conocidas para esa tesitura. “Quiere decir ‘Cargaré con mucho gusto la cruz’, porque habla del hombre enfermo”, apunta Sabaté.

El autor del texto es desconocido, pero se inspiró en la curación del paralítico en Cafarnaúm, del Evangelio según San Mateo. “Habla de la esperanza del hombre enfermo de ir al encuentro con Dios. En la primera aria dice: ‘Con placer, con mucho gusto llevaré la cruz que viene de la mano de Dios. Él me va a conducir, después de todas mis angustias, hasta Él. Y después, dice ‘Ya en la tumba se irá mi dolor, y el mismo salvador enjugará mis lágrimas’”, cita Sabaté.

La Cantata BWV 55, Ich armer Mensch, ich Sündenknecht, en tanto, es para tenor. Se traduce como “Yo pobre hombre, esclavo del pecado”. “Habla mucho del yo pecador, pero al final dice ‘Dios misericordioso acepta mi perdón y arrepentimiento’”, aclara Del Pozo, y cuenta que en esta pieza “Bach se escapa un poco de la tesitura normal del tenor y escribe un poco más agudo”. 

La tercera pieza elegida, la Cantata BWV 157, Ich lasse dich nicht, du segnest mich den (“No te dejaré si no me bendices”), en cambio, es para dos voces —tenor y bajo— y conjunto instrumental. “Es una cantata fúnebre; la interpreto como la negación a morirte si no recibes la bendición. Los textos son de Christian Friedrich Henrici, Picander, quien la escribe basado en los textos bíblicos. La cantata habla de lo bueno que es mantenerse firme en la fe de Jesús. Es curioso; tiene partes súper alegres, y es bien consoladora”, explica Sabaté. 

“Ofrenda musical”: un bocado

A inicios de la década pasada, Verónica Sierralta interpretó completa la “Ofrenda Musical” de Bach, uno de los pilares del repertorio. “Es tan compleja como ‘El Arte de la Fuga’”, advierte. Ella, al clavecín, interpretará el Ricercare a 3 Regis Iussu Cantio et reliqua canonica Arte Resoluta, y se le sumarán flauta traversa y violín para la Fuga canónica Epidiapente.

Estas partes de la colección, cuenta la profesora, las eligieron “para representar la polifonía, la fuga y la complejidad de la estructura y del contrapunto en Bach”. 

Detalla también algunos elementos de la historia de creación de esta obra. En 1747, Federico II recibe a Johann Sebastian Bach en el palacio de Sanssouci, en Postdam, y le muestra el último pianoforte que había fabricado Gottfried Silbermann. Era una versión mejorada gracias al propio Bach, que 15 años antes había probado el primer modelo y, como cuenta Sierralta, “criticó bastante al instrumento, dijo que no estaba apto todavía y le dio indicaciones al constructor”.

El monarca, en 1747, tocó en la flauta un tema y retó al compositor a improvisar una fuga sobre él. “Bach lo replicó inmediatamente en el piano de Silbermann y, tiempo después, hizo la obra completa”, explica Sierralta y aclara que para la “Ofrenda Musical” prefirió el clavecín, y que lo dejó establecido en la partitura

El ensamble instrumental para “Cantante a due voci e strumenti”, se completa con Diego Villela y Juan Fundas (oboes barrocos), Sebastián Mercado (violonchelo barroco), Carlos Arenas (violone), Gonzalo Beltrán y Rodrigo Aros (violines barrocos) y Claudio Aliocha Gutiérrez (viola barroca), más dos alumnas del IMUC para los corales.

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Información periodística: Romina de la Sotta Donoso / Extensión IMUC