Luis Alberto Latorre: “Tomarse la música en serio, es un asunto de pasión, y requiere trabajo”

luis alberto latorreEl concierto “Juegos y Sonatas”, Luis Alberto Latorre lo realizó el 9 de agosto de 2016 en el GAM. Foto: Félix Rodríguez.

El reconocido pianista chileno interpreta obras clave de Pierre Boulez y György Kurtág en el recital de piano que el IMUC transmite el martes 30 de junio. Música lúdica, serialista y aleatoria para descubrir.

“Quería hacerles un homenaje en vida a estos dos compositores trascendentales que, además, fueron muy buenos intérpretes también”, comenta Luis Alberto Latorre (1959), profesor del Instituto de Música UC, piano solista de la Orquesta Sinfónica de Chile y Premio Presidente de la República 2016.

Se refiere a Pierre Boulez y György Kurtág. Nacidos con un año de diferencia, en 1925 y 1926, ambos estaban vivos cuando el pianista chileno diseñó un programa para presentarlo en agosto de 2016, en la temporada de conciertos del IMUC. Sin embargo, no alcanzó. Boulez murió en enero de ese año. Un registro en vivo de esa presentación, Juegos y Sonatas, será transmitido el martes 30 de junio, a las 18:00 horas, en la 56ª Temporada de conciertos del IMUC. El virtuoso pianista interpreta Játékok VI del compositor húngaro, y las Sonatas N° 1 y N° 3 del francés.

De los ocho volúmenes de Játékok (Juegos), Latorre eligió el sexto, que fue completado en 1997. “Son libros con muchas piececitas cortas, que él compuso con la tremenda admiración que tenía por el Mikrokosmos de Bartók. Kurtág dice que que Játékok es observar cómo un niño se divierte en el instrumento, cómo coloca los dedos y juega con ellos, o con el puño, por eso hay muchas figuras que no son solamente digitales”, explica Latorre.    

Y profundiza: “Hay muchas indagaciones que Kurtág las transformó en piezas musicales, y son muy inocentes, como de despertar musical. Hay otras que son mucho más complejas, y que las escribe pensando en determinadas personas, ya sea amigos o profesores, e incluso compositores importantes, como Bach, por ejemplo”.

El profesor IMUC destaca que "Kurtág sigue la línea trazada por Bartók y que los compositores húngaros son súper importantes en la historia de la música”. Muchos tuvieron que emigrar y llegaron a Francia o Alemania, donde establecieron contacto con figuras clave. En el caso de Kurtág, “conoce en la Escuela de Darmstadt a Stockhausen, y cuando retorna a Budapest, arma una especie de escuela húngara de composición, un lenguaje nuevo”, apunta Latorre.

“Si hay algo que caracteriza a Kurtág es la sencillez, su música está desprovista de vanidad, de querer hacer grandes obras que se perpetúen en la historia de la música, nada de eso. Todo lo contrario, son siempre pequeñas piezas que están muy relacionadas con su mundo cotidiano. Kurtág es un compositor importante, sobre todo a nivel de la pequeña pieza, del rescate de la pequeña forma, y en relación a un lenguaje muy distinto a lo que está sucediendo en otras partes de Europa”, remata.

“Lo bonito del lenguaje es ver cómo la música se ha ido transformando a la par de la historia del hombre”

Latorre aplaude las transmisiones que está haciendo el IMUC de registros históricos durante la emergencia sanitaria: “Hay tantas obras que se tocaron en una sala chica, para 200 personas, y una sola vez; es fundamental compartirlas, sobre todo ahora con la cantidad de gente que está ávida de fenómenos artísticos”.

También ofrece una aproximación a la relevancia de Pierre Boulez, el otro compositor que interpreta en Juegos y Sonatas. “Es una figura capital; todos los libros que publicó, su visión crítica de la música, que le valió muchos enemigos, la participación en la Escuela de Darmstadt, la creación del Ircam, del Ensemble InterContemporain, de los Domaine musical, su enorme cantidad de grabaciones, él como director de música universal, compositor del más alto nivel. Es un personaje musical impresionante”, detalla.

Las tres sonatas para piano que compuso son muy distintas. La Sonata N° 1 (1946), aclara, “está pensada desde el serialismo integral, del cual Boulez es uno de los exponentes más importantes. Es un serialismo que va mucho más allá que el de Webern o el de Schoenberg, que ya no solamente es el plan serial del dodecafonismo a nivel de la interválica o de los sonidos, sino que también en el ritmo, en las articulaciones, los matices. Es una obra de plasticidad rítmica exquisita y de gran riqueza tímbrica”.

En el concierto también interpreta la Sonata N° 3 (1955-57) que, aclara, “es todo lo contrario”. Y entrega detalles: “Es Boulez indagando la libertad de una obra no resuelta, el work in progress, la obra abierta, basada en los textos de Mallarmé. Es una obra con carácter aleatorio, donde el intérprete tiene que tomar decisiones para hacer una ruta composicional; entonces, a través de una serie de signos y de indicaciones que hay en la partitura, y de colores incluso, libremente y de acuerdo a lo que la poesía va sugiriendo en el minuto, uno va tomando un camino. No es una obra cerrada, está llena de laberintos y de senderos, tú te puedes ir por acá, por allá; es una obra inconclusa”, especifica Latorre.

“El intérprete que la toque va a constituir una obra diferente. Imagínate las primeras sonatas de Beethoven, o de Mozart, que están formalmente constituidas con un plan que se llama plan sonata, y que se refiere a toda una estructura, imagínate ahora a Beethoven, quien la abre completamente, hacia expansiones armónicas inusitadas, y termina con la última sonata, la 32, con una esfera colorística que no parece sonata. Finalmente, esa expansión formal producto de la disonancia en el caso de Beethoven, en este caso de Boulez termina por romper definitivamente la línea constructiva de lo que es el plan sonata, y se transforma en una obra absolutamente libre”, profundiza.

-Boulez fue muy famoso como director, abordó de todo; ópera, música sinfónica, el repertorio tradicional del gran público, con enorme éxito, pero en paralelo siempre trabajó como compositor, desarrollando la tradición. Para hacer esas dos cosas juntas, hay que amar la música sobre todas las cosas, ¿no?

“Esto también pasa en pianistas como Pierre-Laurent Aimard, que tú puedes escucharle en un mismo programa Bagatelas de Beethoven con Musica Ricercata de Ligeti. Hay compositores e intérpretes que se toman la música en serio, como un solo lenguaje desde un comienzo hasta ahora. Que no han sectorizado la música, no hablan de música antigua, no se especializan en la música contemporánea ni en la clásica, sino que la música es un solo fluir. Finalmente, la música es una sola, y en ese sentido, tú puedes abordar las osadías armónicas que Mozart hace en una fantasía, y la resolución de los pasajes cromáticos en Wagner, o qué pasa con estas playas de estacionamiento que hablaba Boulez en la Tercera Sonata; son finalmente los mismos vericuetos que tiene el pensamiento del artista, en distintos momentos de la historia nomás. Tomarse la música en serio, es un asunto de pasión, y requiere trabajo, indagación y búsqueda. Yo pienso que lo peor que puede hacer un intérprete es dedicarse a solo un repertorio, porque es muy evidente que está profitando de la música, que encontró una música que agradó, o que le agradó a él. Yo siempre he pensado que uno tiene que ver todo, desde lo antiguo hasta lo actual, porque o si no entonces quiere decir que hay algo que tú estás buscando que ya no es musical. Quiere decir que estás buscando aprobación”.

- No está poniendo en primer lugar la música.

“Exactamente. Imagínate Rachmaninov, cautiva a todo un público. Si yo lo único que hago es tocar Rachmaninov, claro, tengo una cuestión asegurada, pero no estás en el lenguaje. El lenguaje de por sí es transformación; lo bonito del lenguaje es ver cómo la música se ha ido transformando desde cuando se empezó a escribir la música hasta lo que está sucediendo hoy en día, y que se ha ido dando en forma paralela a la historia del hombre. Entonces Pierre Boulez, Pierre-Laurent Aimard, Maurizio Pollini y Daniel Barenboim, son músicos que se dan el trabajo, y para eso, hay que tomarse en serio la cuestión y ser muy apasionados”.

25-06-20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC