David Núñez abre conciertos online desde casa y conversatorios

david nunezDesde su propio hogar, el virtuoso violinista David Núñez ofrecerá un concierto en streaming y protagonizará después un conversatorio, en el cual responderá las preguntas del público. Foto: IMUC.

La programación en streaming del IMUC inaugura una nueva modalidad en pandemia el martes 14, con un recital que el virtuoso violinista ofrecerá desde su casa, el cual será seguido de un conversatorio en vivo. David Núñez recorrerá cuatro siglos de Caprichos, piezas en las cuales, explica, “se mezcla lo dionisíaco con lo apolíneo, la desmesura estética y el virtuosismo”.

La 56a Temporada de Conciertos del Instituto de Música UC presenta un nuevo formato en streaming con recitales realizados por destacados profesores desde sus propias casas y que serán seguidos por un conversatorio online en la plataforma Zoom, con inscripciones gratuitas aquí.

Esta modalidad la inaugurará el violinista David Núñez el 14 de julio, en un recital que será transmitido a las 18 horas en Musica.uc.cl, en YouTube y en redes sociales. El profesor del IMUC recorrerá cuatro siglos de Caprichos: interpretará piezas compuestas por Pietro Locatelli, Niccolò Paganini y Jacques Ibert, en los siglos XVIII, XIX y XX, respectivamente, así como Caprichos escritos en los últimos 50 años por compositores como Salvatore Sciarrino, Gabriele Manca y Michel van der Aa.

—¿Cómo nace la idea de este programa?

“Trabajando en la composición de una obra para violín y orquesta que se titula ‘24 Caprichos’. Normalmente los caprichos son para violín solo y en la historia hay muchas series. La idea es hacer una obra parecida, pero con una estética más actual y en el formato de concierto de instrumentos solista y orquesta, que es más largo. Esa composición, que me ha tomado alrededor de ocho años, me llevó a revisar este formato de micropieza llamada capricho. Y me di cuenta de que en realidad es un formato que tiene muchísimos años y que se ha mantenido prácticamente intacto, lo que me pareció interesantísimo porque no hay ningún formato musical que se haya mantenido en el tiempo durante tanto tiempo. Por ejemplo, una sonata del siglo XVII no tiene absolutamente nada que ver con una del siglo XX”.

—¿Qué caracteriza a un Capricho?

“Siempre se trata de piezas más o menos de la misma duración de tiempo, de entre cuatro y cinco minutos, y se ha mantenido en aspectos isométricos; tiene ritmos que son muy regulares, y también en cuanto al virtuosismo técnico, la dificultad técnica para el instrumentista. Son un montón de aspectos que se mantienen durante 400 años o más, entonces me pareció un tema fascinante para armar un recital”.

—¿También existe un carácter distintivo en los Caprichos a lo largo de la historia?

“Bueno, la etimología de capri nos lleva a la cabra (ríe), a la cabra loca que salta de forma muy descontrolada. El capricho es algo que está hecho de forma muy intuitiva, en un capricho nos permitimos ir hacia la desmesura. La desmesura es parte del espíritu del capricho y justamente eso también lo encontramos incluso desde el siglo XVI hasta el siglo XX”.

Por lo mismo, dice que “este programa también se podría haber llamado ‘La historia de la desmesura y el virtuosismo’”. Y profundiza en la idea: “Son términos que parecieran ser contrarios, pues el virtuosismo implica un control y una disciplina, en cambio la desmesura apunta a lo que se hace de manera instintiva. En ese sentido se mezcla lo dionisíaco con lo apolíneo, el virtuosismo por un lado y la desmesura estética, por otro lado. Y es por esa razón que siempre los caprichos son muy cortitos, porque si fueran más largos esa desmesura no podría continuar. La podemos digerir porque es acotada”.

"Con la pandemia han cambiado las circuntancias, pero no nuestra responsabilidad para con la música y también con la comunidad"                        

David Núñez nació en Venezuela y reside en Chile desde 2007, cuando se integró como profesor al IMUC. Además, es fundador del Cuarteto Surkos, que tiene una constante y destacada actividad en nuestro país.

En el programa “Cuatro siglos de Caprichos”, además de una selección de los emblemáticos 4 Caprichos del célebre Niccolò Paganini, también interpretará obras de Franz Benda, Václav Pichl, Franz Anton Hoffmeister, Camilo Sivori, Eusebio Dworzak von Walden y Simeon ten Holt. “La mezcla de compositores conocidos, como por ejemplo Paganini, y mucho menos conocidos como Pichl, es algo muy enriquecedor”, asegura.

Núñez revela, además, que se impuso una condición al diseñar el programa: que cada compositor haya alcanzado a coexistir con el siguiente y el anterior. En el fondo, buscó una continuidad histórica. “Durante el proceso de trabajar este recital, que me ha tomado alrededor de un año y medio, me he dado cuenta a posteriori de que la elección de las obras tiene que ver con un proceso estético de transición, entre un estilo y el otro. Es decir, me parece que ninguno de los compositores es paradigmático de un estilo, sino más bien transicional”, detalla el violinista.

“También me doy cuenta de que hay otra manera histórica de leer al compositor, que no es siempre encapsularlo dentro de una estética, y que términos como clásico, romántico y barroco son solamente herramientas para entendernos mejor. A cualquier compositor tú lo puedes leer históricamente como parte de un proceso histórico, y también como una cadena de transición. Por ejemplo, a Wagner tú lo puedes ver como un compositor paradigmático de la ópera romántica alemana, pero también tú lo puedes leer como un antecedente a la ruptura de la tonalidad, en su modulación continua, y de esa manera lo puedes ver también como un compositor de transición. Y lo mismo se podría decir de Beethoven, o de cualquiera”, se explaya.

David Núñez reconoce que es un desafío hacer este concierto en su propia casa, y estar a cargo de grabarlo para que sea transmitido, pero que lo toma con gusto.

—¿Qué le parece que ante la emergencia sanitaria el IMUC haya reorganizado la temporada a través de transmisiones en streaming?

“Me parece lo más normal del mundo que una institución como la nuestra, que no es solamente de instrucción pedagógica de los jóvenes músicos, sino que también tiene un rol importante ante la comunidad de melómanos, se tome este espacio en serio, primero con la difusión de conciertos que tenemos en nuestros archivos y después, claro, con esta actividad por parte de los músicos que somos miembros del IMUC. Seguimos dando clases, desde las casas, y seguimos haciendo conciertos desde nuestras casas también. Porque con la pandemia han cambiado las circunstancias, pero no ha cambiado nuestra responsabilidad con la música y también con la comunidad”.

07/07/20 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC