Concierto desde casa: Trío de cañas aborda piezas idiomáticas de esa formación de maderas

trio canas 1  David Medina, clarinete; Rodrigo Herrera, oboe, y Efraín Vidal, fagot, interpretan obras de la primera mitad del siglo XX desde sus casas.

Obras de Georges Auric, Alexandre Tansman y Erwin Schulhoff interpretan desde sus propias casas el oboísta Rodrigo Herrera y el clarinetista David Medina, ambos profesores del Instituto de Música UC, junto al fagotista Efraín Vidal. El concierto se transmite en streaming el martes 13 de octubre.

La 56ª Temporada del Instituto de Música UC presenta el martes 13 de octubre una nueva propuesta diseñada y ejecutada en confinamiento, debido a la emergencia sanitaria. Se trata de un concierto de Trio d’anches o Trío de cañas que se estrenará a las 18 horas, en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales. Será, además, seguido de un conversatorio con el público.

Los intérpretes que asumieron este desafío son los tres miembros de la Orquesta Sinfónica de Chile: el oboísta Rodrigo Herrera y el clarinetista David Medina, ambos profesores del Instituto de Música UC, y el fagotista Efraín Vidal.

El Trío de Cañas, como formación instrumental, está cumpliendo un siglo de existencia. El trío de oboe, clarinete y fagot surgió en la década de 1920, cuando el fagotista Fernand Oubradous fundó el famoso Trio d’anches de París. El conjunto tuvo gran peso en la escena, y figuras como Darius Milhaud, Jean Françaix y Jacques Ibert empezaron a dedicarle obras.

“Desde entonces, la agrupación ha ido creciendo, con muchas composiciones a lo largo de los siglos siglo XX y XXI. Ya está muy establecido”, comenta el fagotista Efraín Vidal, quien es profesor en la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI).

Lo ratifica Rodrigo Herrera, oboísta: “Existe mucho repertorio para esta formación, que es clásica, estándar”. Explica, además, que la “caña es la boquilla del instrumento y en el contacto con los labios se produce la vibración del instrumento y el sonido”, y que en este trío dos de los instrumentos son de doble caña: oboe y fagot, y que el clarinete es de caña simple.

Este concierto originalmente se iba a presentar en octubre pasado, y se tuvo que posponer para abril primero y luego, por la emergencia sanitaria, se desplazó hasta ahora, y en modalidad pandemia: cada músico interpreta su parte desde su propia casa.

El programa incluye Trío para oboe, clarinete y fagot (1938) de Georges Auric (1899-1983); Suite para oboe, clarinete y fagot (1954) de Alexandre Tansman (1897-1986) y Divertimento para oboe clarinete y fagot (1972) de Erwin Schulhoff (1894-1942).

“Estos tres compositores son muy buenos y bien conocidos. Auric era del Grupo de los Seis de Francia, junto con Poulenc y Milhaud; Tansman no tuvo escuela, era de origen polaco pero vivió toda la vida en Francia, y Schulhoff fue un gran compositor, lamentablemente murió en un campo de concentración, como tantos otros grandes compositores. Pero antes de caer preso ya era un tipo importante” asegura Herrera.

El clarinetista David Medina explica que “Los tres compositores nacieron en la década de 1890 y el último de ellos muere en 1986, que es Alexandre Tansman. Pero aunque son contemporáneos entre sí, la manera de componer, su lenguaje y estilo son diferentes, y eso es lo especial de esto. Auric, por ejemplo, era francés y tenía gran inclinación por la música cinematográfica; Tansman era polaco y Schulhoff era checo. Teniendo esa diversidad, estos tres tipos de lenguaje son bien interesantes. Tansman y Schulhoff tienen ascendencia judía, y por ahí hay muchas melodías judías disfrazadas como variaciones”.

Coincide Efraín Vidal: “Es un programa muy atractivo. Auric tiene mucha cosa juguetona, como de divertimentos, Tansman tiene un acercamiento más a lo neoclásico, y Schulhoff a mí me fascina, tiene una ironía muy presente, que es muy típico de la música expresionista de esa época. Schulhoff mezcla en sus movimientos conceptos de academia y otros más expresionistas, más burlescos e irónicos. Este programa mezcla muy bien estas distintas expresiones de comienzos del siglo XX. Esta música la hemos querido hacer hace tiempo, es muy linda y muy representativa del trío de cañas”.

También David Medina destaca la obra de Schulhoff. “Yo, al menos, la encontré un reto porque es súper contrapuntística. Además, Schulholff era un tremendo pianista y tenía una tendencia hacia el jazz también, entonces la manera de componer era como si estuviera tocando su piano, y hay pasajes súper complicados, súper rápidos. A nivel personal, considero esta obra de exigencia”, dice el clarinetista.

En el fondo, apunta Rodrigo Herrera, las tres obras elegidas “exploran muy bien las diferencias entre el oboe, el clarinete y el fagot y, a la vez, la fusión de que debería lograrse entre estos los tres instrumentos que son tan distintos”.

Riqueza sonora y desafío interpretativo

Para estos tres miembros de la Orquesta Sinfónica de Chile, interpretar música de cámara es esencial en su carrera. David Medina, explica que “es una de las partes más importantes del quehacer de un músico ya que el trabajo de detalle es mucho más exigente, y luego esto se lleva a la orquesta. Es algo muy importante para el desarrollo de todo artista”.

Efraín Vidal, en tanto, destaca que “la música de cámara permite una conexión más humana que en la orquesta porque somos menos personas, entonces compartimos más experiencia, hay más tiempo para los detalles, para discutir ideas y sonidos. Es un trabajo más profundo y más humano, como equipo”.

¿Qué es lo que hace único al Trío de Cañas? Para los tres intérpretes tiene que ver con el resultado de combinar tres instrumentos que son muy diferentes entre sí. “Los tres son muy distintos y eso tiene que ver con el registro; mientras más grande, es más grave, por la anatomía del instrumento. El fagot es el más grave, después viene el clarinete que es más medio y el oboe que ya es un poquito más agudo”, explica Efraín Vidal.

David Medina asegura por su parte que el Trío de Cañas refleja “una combinación perfecta; los instrumentos se van alternando y la sonoridad que resulta es muy especial”. Coincide Vidal: “En general, cada instrumento va tomando protagonismo en su momento, cuando tiene la melodía los otros acompañan, pero en general se comparten los roles, tal como sucede en la música de cámara en general”.

Para el clarinetista venezolano, este concierto es una gran oportunidad para el público porque “son obras poco tocadas y también compositores que casi no se escuchan actualmente. La verdad es que no entiendo por qué casi no se tocan los Tríos de Cañas, y en cambio se acostumbra a hacer quintetos de madera”.

Por eso para los tres era tan importante concretar este concierto, a pesar de las dificultades propias del trabajo a la distancia, como explica Rodrigo Herrera: “Al final se optó por cada uno hacerlo desde su casa. Es la primera vez que hacemos algo así, y realmente es muy agotador, muy exigente, mucho más que el trabajo presencial. Pero todo sea por sacar el concierto adelante, de cualquier manera”.

Lo reconoce también David Medina: “Montar y grabar estas tres obras sin la referencia de mis compañeros, imaginándose las afinaciones, ha sido un desafío muy grande. Es una de las muchas cosas que he aprendido en este contexto de pandemia”.

Trabajaron con los sonidos, afinaciones y articulaciones a través de Zoom. “Agradezco a Félix Rodríguez, del IMUC, por el trabajo que está haciendo en el ensamblaje de nuestras grabaciones. Hay que adaptarse a las nuevas situaciones y ha sido una buena forma de trabajo”, constata Efraín Vidal.

06-10-2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC