Conciertos eclesiásticos y sonatas da chiesa del Barroco italiano presenta Estudio MusicAntigua UC

sergio candia camilo brandi “Los músicos debemos dejar que sean los auditores quienes den cuenta de los aspectos propiamente musicales y emocionales de su experiencia de escucha, sin determinarlos tanto en esta vivencia que siempre es muy personal e íntima”, declara Sergio Candia, flautista. En la foto, junto al clavecinista Camilo Brandi.

En el XVII Encuentro de Música Sacra del Instituto de Música UC, el martes 17 de noviembre el conjunto que dirige Sergio Candia se centra en un repertorio instrumental que refleja fielmente cómo en los siglos XVII y XVII la creación artística era concebida como una forma sofisticada de artesanía, lejos aún de la noción moderna de autoría.

Un nuevo concierto desde el Templo Mayor del Campus Oriente UC presenta el XVII Encuentro de Música Sacra. Se realizará respetando todas las medidas de bioseguridad, sin público presencial y será transmitido a las 19:00 horas del 17 de noviembre en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales.

Estudio MusicAntigua UC, conjunto residente del Instituto de Música UC, abordará una selección de obras representativas del repertorio religioso instrumental que se interpretaba en las iglesias en el Barroco Italiano. El programa se titula Conciertos Eclesiásticos, e incluye justamente dos piezas de la colección Cento Concerti Ecclesiastici que Lodovico Grossi da Viadana publicó en 1602. Además de estrenar en la música sacra el uso del bajo continuo para acompañar la voz, el compositor y fraile franciscano es una figura clave en el paso del Renacimiento al Barroco.

Estudio MusicAntigua interpretará dos piezas de Lodovico Grossi da Viadana: Exaudi me, Domine y O quam suavis est Domine spiritus tuus, además de obras de compositores activos en los siglos XVII y XVIII; Giovanni Maria Trabaci, Alessandro Piccinini, Giovanni Salvatore, Paolo Benedetto Bellinzani y Alessandro Scarlatti, los dos últimos con dos sonatas da Chiesa.

“Los ambientes eclesiásticos del barroco italiano abarcaban un ámbito mucho más amplio que el propiamente litúrgico y paralitúrgico. No debemos olvidar que la Iglesia extendía sus ámbitos de influencia a muchas áreas de la vida social, política, económica y cultural de la época”, explica Sergio Candia, director de Estudio MusicAntigua.

“El templo incorporaba a unas audiencias más amplias que la propia feligresía de cada parroquia u obispado; era también un lugar de relación y exposición social cotidiana. Muchas de estas sonatas y conciertos de iglesia estaban destinados primariamente a la entretención del pueblo, el clero y la nobleza que se daban cita en ese espacio. Ahora bien, también cumpliendo una función secundaria, este repertorio podía hacer parte del rito, muchas veces como cortinas o ‘bisagras’ musicales, intercaladas entre las partes de la misa, o bien en ritos paralitúrgicos asociados a las grandes festividades de la Natividad, la Pascua o efemérides locales”, agrega.

Dar cuenta del repertorio de esos espacios eclesiásticos, fue uno de los ejes a la hora de diseñar el programa. “La otra coordenada que tuvimos en cuenta es la puesta en relación de obras de compositores canónicos en su época, como Viadana y Scarlatti, con la producción de otros músicos contemporáneos, pero de resonancia menor en la actualidad. La idea es mostrar, en cierta medida, la participación de todos ellos en una manera común de artesanía musical, aquello que más tarde la historiografía y la musicología denominarían un estilo, o un ‘espíritu de época’”, apunta Sergio Candia.

Su motivación, como intérprete e investigador, obedece no sólo a mostrar la continuidad que existe entre los creadores que vivieron en condiciones culturales y estéticas comunes, sino también a hacer un juicio histórico, y crítico del concepto de genialidad.

Esta curatoría, explica, “contribuye también a sopesar la genialidad atribuida a los grandes íconos del período, como Bach, Haendel, Corelli, Vivaldi, Scarlatti, Lully, Purcell, Telemann, Couperin y Rameau entre muchos otros. Personalmente, me parece que esta atribución de genialidad es justa, pero quizás esté algo desplazada en su foco, al mostrarnos a estos genios como individuos que crearon prácticamente ex nihilo y con una personalidad artística por completo individual y claramente diferenciada de sus colegas de oficio, tanto predecesores como contemporáneos. Sin embargo, las características de las obras musicales y la consideración de sus contextos de producción son indicativos elocuentes de que esta idea de genio musical no se corresponde con las prácticas musicales y la cultura europea de los siglos XVII y XVIII”.

En el programa vemos varios ejemplos de dos formas: conciertos eclesiásticos y sonatas da chiesa, ¿qué distingue a estas formas y cómo se relacionaban en la época?

“Los conceptos de concierto y sonata, a comienzos del Barroco, son bien fluidos y a veces hasta superpuestos. En sus orígenes el término concierto era aplicado a una diversidad de obras en donde se daba una dinámica de discurso, por así decirlo, dialogante o de oposición de ideas musicales y hasta de grupos de músicos e instrumentos. En otras palabras, las ideas de oposición y, por otra parte, de encuentro y acuerdo entre dos o más músicos, según un plan de desarrollo dramático, es lo que está en la base de la idea de ‘concertar’. En el caso de los conciertos eclesiásticos de Viadana, por ejemplo, se trata en su mayoría de motetes, un género muy antiguo en la historia de la música, pero que en el temprano barroco siguió desarrollándose en un sentido novedoso, dejando el formato polifónico y adoptando la idea de uno o más solistas acompañados por un bajo continuo y, eventualmente, por un grupo instrumental”.

Todos los autores son italianos y estuvieron activos en el siglo XVII y XVIII. Sin embargo, no son nombres que resuenen hoy en día. En sus propias épocas, ¿eran reconocidos, prolíficos, muy activos?

“Si pensamos que en esa época las condiciones para componer y editar música, además de tener un puesto de maestro de capilla, de una corte, o incluso acceder a un mecenazgo, eran mucho más restrictivas que ahora, el reconocimiento social y nivel de actividad de todos estos músicos cuyos nombres y obras han llegado a nuestros días debería darse casi por descontado. El fraile franciscano Lodovico Viadana, por ejemplo, fue una figura fundamental en la renovación del repertorio de música sacra a comienzos del Barroco, especialmente en relación a sus aportaciones en la creación de música para cantante solista acompañado del recién inventado bajo continuo, la mayor parte de las veces, en su caso, realizado en el órgano. Fue Viadana el que llevó las innovaciones del género de la cantata de temática secular a voz sola a la música de iglesia, mostrando muy creativa e innovadoramente las posibilidades de composiciones destinadas a capillas de reducido tamaño y con efectivos de músicos más bien pequeños. Su obra, especialmente sus Cento Concerti Ecclesiastici, fue un modelo para muchos que le sucedieron, siendo incluso maestro de varios compositores italianos, franceses y alemanes, entre los que destacan Praetorius, Scheidt y Schein. También tenemos a Alessandro Scarlatti, padre de Domenico, y quien está considerado entre los iniciadores de la ópera de la escuela napolitana. En su época fue mucho más conocido y admirado que su hijo, especialmente como compositor de más de seiscientas cantatas, la mayoría destinadas a los círculos eclesiásticos y aristocráticos de Roma. Tuvo entre sus mecenas y promotores a los cardenales Pamphili y Ottoboni, y también a la reina Cristina de Suecia, quien vivía en Roma rodeándose de filósofos, artistas y humanistas. Scarlatti tuvo influencia estilística sobre otros famosos contemporáneos, como Haendel y el flautista Joachim Quantz, quien tomó clases con él. Precisamente de ese período son sus sonatas para flauta, cuerdas y bajo continuo, de las cuales hemos elegido la número 9 para este programa. De todos los compositores considerados en este concierto quizás los menos prolíficos en cuanto a número de obras sean Cima y Bellinzani, quienes en todo caso mantuvieron una dilatada actividad musical en centros culturales de importancia, como Venecia”.

¿Podría explicarnos cómo este programa es un muy buen ejemplo para comprender la música como un continuo, entender la composición y la interpretación como una posta que se va traspasando de una generación a la otra, de maestro a alumno, y entre pares?

“En efecto, en épocas del Medioevo, Renacimiento y Barroco la creación musical y artística en general eran concebidas como un oficio o artesanía muy sofisticada e interdependiente de un medio sociocultural y de una, por así decirlo, comunidad de creadores, que desarrollaban una cierta estética compartida. La idea de autor individual y de los modernos ‘derechos de autor’ no estaba asentada entonces, al menos en la forma que tiene en la actualidad. El préstamo y la imitación no eran mal vistos, sino muy por el contrario habitualmente constituían el motor de la creación individual. Siempre son muy citados los ejemplos en relación al gran Johann Sebastian Bach, quien realizó muchas transcripciones de obras de sus colegas, como Antonio Vivaldi por ejemplo, publicándolas en el nuevo formato como propias. Hay que decir eso sí, que muchas de estas transcripciones y adaptaciones iban más allá de un nivel puramente reproductivo, experimentando notables elaboraciones y sofisticaciones, según la pericia y genialidad de cada compositor. Podría decirse que en esos siglos brillantes de la cultura occidental todos los creadores tenían una visión historicista ‘infusa’ en su quehacer cotidiano; más que innovadores refundacionales trabajaban y hacían sus aportes mirando hacia atrás y hacia adelante, subidos ‘a hombros de gigantes’, como le gustaba decir a Umberto Eco”.

45207851421 49c37fd7b0 c Concierto del 4 de octubre de 2018 en el Complejo Andrónico Lúksic

10-11-2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC