“Si hay un compositor profundamente religioso y católico, es Olivier Messiaen”

luis alberto latorre

El pianista Luis Alberto Latorre adelanta las claves del concierto monográfico que ofrecerá el Ensamble Contemporáneo UC el martes 24 de noviembre en el cierre del XVII Encuentro de Música Sacra.

En la última fecha del XVII Encuentro de Música Sacra, el Instituto de Música UC presenta al Ensamble Contemporáneo el martes 24 de noviembre. El conjunto residente del IMUC, que dirige Aliocha Solovera, ofrecerá un concierto monográfico de Olivier Messiaen (1908-1992).

La presentación se realiza en el Campus Oriente UC, sin público, y será transmitida a las 19:00 horas a través de horas, en Musica.uc.cl, YouTube y redes sociales.

Luis Alberto Latorre, profesor del Instituto de Música UC, solista de piano de la Orquesta Sinfónica de Chile y Premio Presidente de la República 2016, es miembro del Ensamble Contemporáneo. Él aclara por qué Olivier Messiaen ocupa un lugar importantísimo en el repertorio universal. “Es un puente entre el Impresionismo, con Claude Debussy y Maurice Ravel y todo lo que va a ser la música moderna; como era un gran maestro, su legado lo traspasa a sus numerosos alumnos, entre ellos Karlheinz Stockhausen. Messiaen abre una puerta a una modernidad definitiva a partir de que Debussy había insinuado”, dice.

Es la primera vez, en sus 21 años de trayectoria, que el Ensamble Contemporáneo participa en el Encuentro de Música Sacra. “Uno tiende a asociar la música sacra a las Pasiones de Bach, a la música barroca y algunas misas modernas, pero Olivier Messiaen es una figura clave en la religiosidad. Es un compositor católico, apostólico y romano, como pocas personas lo son. Desde niño, toda su vida, su música y su pensamiento están absolutamente dedicados a la Iglesia Católica, al Dios cristiano, a la Virgen y a todas las creencias del mundo católico. Entonces, si hay un compositor profundamente religioso y católico, es Olivier Messiaen”, destaca Latorre.

El compositor francés fue además reconocido como ornitólogo, por sus extensas investigaciones de los cantos de los pájaros, y esa fascinación da cuenta, según explica el profesor del IMUC, también de su fe. “Él hablaba de la naturaleza divina de los pájaros; decía que nos enseñan sobre la espiritualidad y el canto de Dios”, apunta.

“Olivier Messiaen trata de reflejar la eternidad en la música”

En el concierto del Ensamble Contemporáneo que se transmitirá el 24 de noviembre, se interpretarán varias piezas de obras claves de Messiaen: del Cuarteto para el fin de los tiempos (1941), de Visiones del Amén (1943) y de Veinte miradas sobre el Niño Jesús (1944).

El Cuarteto para el fin de los tiempos, según explica Latorre, es una composición clave de Messiaen y marca además un hito en la historia de la música.

El compositor era camillero en la Segunda Guerra Mundial, cuando en mayo de 1940 es tomado prisionero y recluido en Görlitz. En ese campo de prisioneros compuso y estrenó, en enero de 1941, esta obra para piano, violín, violonchelo y clarinete.

Se interpretarán dos piezas; el clarinetista Dante Burotto abordará la N° 3, Abismo de los pájaros, y luego se le sumarán Davor Mirič, en violín, y Alejandro Tagle, en violonchelo, para interpretar la pieza N° 4, Interludio.

“Es la primera obra importante donde se fundamenta la técnica del lenguaje de Messiaen, todo lo que se refiere a los modos de transposición limitada, y a los ritmos no retrogradables, que son los dos aspectos básicos en Messiaen como para señalar una cierta estaticidad, una eternidad, un concepto de infinito. Siempre la música de Messiaen tiende hacia esa eternidad, hacia ese estado metafísico sobre humano”, detalla el pianista.

Al trabajar de esa manera los modos y los ritmos, explica Latorre, éstos “no tienen mucha posibilidad de variación, y eso te permite estar constantemente dentro de una unidad, dándote vueltas dentro de una especie de órbita tautológica, que siempre se reproduce a sí misma. Esto rompe con la idea de temporalidad socrática, con la idea de la obra que tiene un punto climático, un desarrollo y un gran punto catártico al final. Eso es todo lo contrario, es el estado de la contemplación, de la concentración, del ensimismamiento, del infinito, de la oración. Ese espíritu contemplativo, es lo que Messiaen trata de hacer en la música: reflejar la eternidad, y la eternidad más importante, por supuesto, es la del universo, la del cosmos y la de Dios padre”.

Latorre interpretará dos piezas de Veinte miradas sobre el Niño Jesús: la N°1, Mirada del Padre, y la N°4, Mirada de la Virgen. “La primera alude al Dios padre y es una pieza muy contemplativa, muy lenta, donde se aprecia la visión del gran hacedor. La N°4 es una especie de canción de cuna de la Virgen, que arrulla a su hijo, Cristo, y también por ahí se escuchan los pájaros. Siempre están los pájaros metidos en alguna parte”, describe.

En el cierre se le sumará la pianista invitada Tamara Buttinghausen, quien conforma con Latorre el Dúo Tala. “Vamos a terminar el recital con una de las Visiones del Amén, la N° 1, que es el Amén de la Creación. Es una pieza increíble porque comienza muy suave, con una música casi como un ruido subterráneo, y termina con un gran crescendo, también infinito, y termina con un gran fortísimo, como el amén de la creación; la creación de todo el universo, los planetas, los animales, la vida, todo. Me recuerda un poco La Creación de Haydn cuando irrumpe el Do Mayor y se hizo la luz”, concluye Luis Alberto Latorre.

17-11-2020 Información periodística: Romina de la Sotta Donoso | Extensión IMUC.