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Alejandro Posada: "La música bien hecha, como en cualquier profesión, sirve de ejemplo y de referencia en el desarrollo humano"

31 de marzo de 2023


El reconocido maestro colombiano dirigirá el Concierto de Semana Santa UC, y dos fechas en el XX Encuentro de Música Sacra. Conducirá al Coro de Cámara UC y la Orquesta de Cámara UC, esta última integrada por profesores y alumnos. "Me da mucha alegría la invitación del Instituto de Música UC; los jóvenes siempre le están dando a uno ideas nuevas y la manera como enfrentan la música es muy enriquecedora para uno como director", comenta. Para él, formar musicalmente a los niños y jóvenes puede cambiar el mundo, pues cultivarán valores que los convertirán en buenos ciudadanos. Es lo que busca hacer con su programa Iberacademy, que alcanza a 4.000 jóvenes actualmente.

Tres conciertos conducirá en nuestro país el maestro colombiano Alejandro Posada (1965), invitado por el Instituto de Música UC. Tendrá a su cargo la dirección general del Concierto de Semana Santa UC, que se realizará el lunes 3 de abril, y las funciones que se programaron para el martes 4 y miércoles 5 en el XX Encuentro de Música Sacra.

Fue el primer colombiano en ser nombrado director titular de una orquesta profesional europea: acababa de titularse en la Hochschule für Musik und Darstellende Kunst de Viena y asumió ese cargo en la Filarmónica de Sarajevo. Lo ejerció hasta que la práctica se hizo insostenible cuando estalló la guerra en los Balcanes.

Mucho antes, Alejandro Posada (1965) había estado entre los fundadores de la Filarmónica de Medellín, cuando sólo tenía 18 años. De esa agrupación fue director asociado en varios períodos. Además, fue titular por diez años de la Sinfónica de Castilla y León, y de la Sinfónica de Colombia, por cuatro años.

El director antioqueno, que obtuvo el segundo premio en la versión inaugural del Concurso de Cadaqués, en 1992, ha colaborado artísticamente con 75 orquestas de más de 20 países, y con figuras como Gidon Kremer, Frank Peter Zimmermann, Maria João Pires, Jean Yves Thibaudet y Lang-Lang. Además, ha grabado para Naxos y para Warner.

Alejandro Posada: "Me da mucha alegría la invitación del Instituto de Música UC; los jóvenes siempre le están dando a uno ideas nuevas y la manera como enfrentan la música es muy enriquecedora para uno como director"

Alejandro Posada enseña dirección orquestal hace treces años en la Universidad de EAFIT de Colombia, y es cofundador de la Academia Filarmónica Iberoamericana, Iberacademy, instancia de formación de jóvenes instrumentistas con sede en Medellín que tiene presencia en 35 municipios de Antioquía, con 4.000 niños estudiando actualmente.

Justamente por su compromiso educativo con las nuevas generaciones le entusiasma especialmente haber sido invitado por el Instituto de Música UC y desarrollar en el Campus Oriente una intensa semana de actividades que incluyen enseñar en las mañanas en el Diplomado de Dirección Orquestal, y ensayar en las tardes el programa que ofrecerá con la Orquesta de Cámara UC y el Coro de Cámara UC -que dirige Gerard ramos- el lunes 3 de abril, en el Concierto de Semana Santa UC. Será a las 19 horas, en el Salón Fresno del Centro de Extensión UC (Alameda 390), con acceso liberado.

El programa abrirá con Music for the Funeral of Queen Mary, de Henry Purcell, seguirá con Richard Wagner, insigne figura del Romanticismo, y la Marcha Fúnebre de Sigfrido, y cerrará con Le Tombeau de Couperin, de Maurice Ravel.

“A la humanidad siempre le ha llamado la atención el misterio de la muerte y cómo se ha entendido e incluso celebrado este fenómeno en distintas culturas y épocas. Este repertorio que presentaremos pasa las fronteras de las religiones y es muy espiritual; muestra distintas expectativas que se tienen frente a este momento que trasciende ese acontecimiento de la muerte. Partiremos con la muerte desde el punto de vista de la despedida, y terminaremos con la Resurrección y con un mensaje de esperanza en que hay una vida más allá”, comenta Alejandro Posada.

Detalla, además, que la obra barroca de Purcell la harán con dos trompetas, dos trombones, percusión, coro y bajo continuo, y que la Marcha Fúnebre de Sigfrido la presentarán en la versión de cámara de Iain Farrington. “Sé que el público la va a querer tal como quiere a la versión original”, señala.

Entonces, el programa abre en el Barroco, sigue al romanticismo y cierra en el siglo XX, pero con una obra que tiene también una referencia barroca, ¿no?

Le Tombeau de Couperin es una obra muy sentida de Ravel, dedicada precisamente a sus amigos caídos en la guerra, para celebrar su memoria. Es una obra claramente impresionista, pero con rasgos barrocos en la forma, en el tratamiento de las frases y en la tonalidad. El sello de Ravel está en el acompañamiento de la melodía, con armónicos y con instrumentos como el arpa, con colores y figuraciones. Pero no deja de tener ese aire barroco”.

Como parte del XX Encuentro de Música Sacra del Instituto de Música UC, habrá otras dos presentaciones, a las 19 horas el martes 4 de abril en el Templo Mayor del Campus Oriente (Jaime Guzmán 3.300, Providencia, con inscripción gratuita aquí) y el miércoles 5 de abril a las 20 horas en la Parroquia San Francisco de Sales (Santa María 5.600, Vitacura), con acceso liberado.

¿Qué representa para usted esta invitación de la UC y el hecho de poder actuar con Coro de Cámara UC, que es una agrupación amateur, pero de nivel profesional con 43 años de trayectoria, además de trabajar con los profesores y estudiantes del Instituto de Música UC que integrarán la orquesta?

“Me da mucha alegría la invitación del Instituto de Música UC pues llevo varios años vinculado al trabajo universitario. Los directores siempre necesitamos estar en contacto con los jóvenes, musicalmente nos aporta mucho y nos da energía para seguir adelante. Me encanta trabajar con orquestas jóvenes y con coros universitarios pues siempre le están dando a uno ideas nuevas y, sobre todo, por la manera como enfrentan la música; es muy enriquecedor para uno como director. Tengo muchas expectativas”.

Alejandro Posada: “Quienes tenemos el privilegio de dedicarnos a la música debemos no solamente ayudar a otros a salir adelante, sino a encontrar el significado de lo que es ser un artista.

Alejandro Posada reside en Fort Lauderdale, Florida, y viaja por lo menos una vez al mes a Medellín. A Chile ya había venido en algunas ocasiones, para dirigir a la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y a la Sinfónica Universidad de Concepción. “Fueron experiencias muy agradables”, recuerda.

Además, en julio, retornará a nuestro país. Vendrá con algunos profesores de Iberacademy para trabajar con jóvenes instrumentistas en el Teatro del Lago. “Estoy muy ilusionado; siempre me ha gustado mucho venir a Chile, y este año tendré dos ocasiones para trabajar con jóvenes, que es a lo que he dedicado la mayor parte del tiempo en mis últimos años”, comenta.

Foto: Ibercademy.

Entre sus vínculos con Chile, destaca una estrecha colaboración con Francisco Rettig mientras éste era director asociado de la Filarmónica de Medellín. También hay lazos que se han cimentado a través del programa Ibercademy, que fundó y que dirige el maestro colombiano. Por un lado, con la Fundación Papageno; por otro, con músicos chilenos que han ido a Medellín a enseñar, como Gerardo Salazar, profesor del Instituto de Música UC. “Él es muy importante para la formación de nuestros percusionistas en Medellín”, comenta.

Por otra parte, constantemente hay jóvenes intérpretes chilenos participando en el programa en Medellín y varios connacionales fueron parte de la gira que la Orquesta Iberacademy hizo en febrero en Europa.

Alejandro Posada: "La disciplina, la empatía, la responsabilidad y el trabajo en equipo que se ejercitan en la actividad musical convierte a los jóvenes en referentes para sus comunidades"

La Academia Filarmónica Iberoamericana, Iberacademy fue oficialmente fundada en 2016, pero tiene una historia más larga. A mediados de la década del 2000, cuando Alejandro Posada era titular de la Sinfónica de Castilla y León, inició un proyecto pedagógico con estudiantes de Colombia, a quienes invitaban a trabajar en España. A inicios de la siguiente década, cuando era director artístico de la Sinfónica Nacional de Colombia, la iniciativa tomó la forma de encuentros orquestales y este programa lo continuó después con la Filarmónica de Medellín, hasta conformarse en lo que hoy es Iberacademy.

En estos siete años, han tenido cerca de 300 becarios. “Hoy tenemos alrededor de 130 estudiantes latinoamericanos que están viviendo en Medellín y 52 becados que están estudiando en Europa y en Estados Unidos”, especifica.

Entre las líneas de trabajo del programa está la Orquesta Iberacademy, que realiza varias giras internacionales al año y que accede a clases magistrales en espacios tan prestigiosos como el Festival de Verbier en Suiza, el Mozarteum de Salzburgo, la Orquesta Simón Bolívar en Venezuela y New World Symphony de Miami.

Además, tiene un sistema de mentorías, a través de los llamados “referentes”: músicos que siguen siendo parte de Iberacademy cuando están especializándose afuera del país, o ya trabajando en Colombia. “Se vinculan como mentores de escuelas de música de los municipios de Antioquia; son niños pequeños a quienes acompañan como una especie de hermano mayor. Tenemos a 130 líderes musicales de los municipios, con actividades en 35 municipios de Antioquia y con alrededor de 4000 niños estudiando en estos programas”, explica.

Usted fundó Iberacademy con el violinista Roberto González Monja, quien enseña en Londres. ¿Por qué decidió desarrollar esta veta de la formación musical de niños y jóvenes en paralelo a su trabajo como director?

“Quienes tenemos el privilegio de dedicarnos a la música debemos no solamente ayudar a otros a salir adelante, sino a encontrar el significado de lo que es ser un artista. Iberacademy es un programa de crecimiento humano basado en la excelencia musical, pues la música bien hecha, como en cualquier profesión, sirve de ejemplo y de referencia en el desarrollo humano. La disciplina, la empatía, la responsabilidad y el trabajo en equipo que se ejercitan en la actividad musical convierte a los jóvenes en referentes para sus comunidades. Por eso, les inculcamos desde muy temprano que asuman como suya la responsabilidad de acompañar a muchachos que, independiente de que se conviertan en músicos, sí sean un referente en su casa, en su escuela. Que se conviertan en personas más críticas, que entiendan cuál es la realidad en la que viven y piensen cómo pueden mejorarla. Especialmente, que se den cuenta de quiénes son, que aprendan a manejar sus emociones y que desarrollen un sentido crítico y empático con la sociedad, para que esos niños a quienes acompañan se conviertan en buenos ciudadanos. Por todo ello, trabajamos tres conceptos muy importantes, que son la gratitud, la generosidad y la excelencia”.

Entiendo que la Fundación Hilti juega un rol clave con recursos para Iberacademy. ¿Cómo han logrado financiar este programa y qué falta para que este tipo de instituciones asegure su permanencia a través del tiempo?

“Ésa es la pregunta del millón. Afortunadamente, vamos a cumplir 12 años trabajando con la Fundación Hilti y ha sido muy importante porque no es sólo un sponsor, sino una aliada que nos ayuda constantemente a pensar cómo dirigir el programa, conectándonos con el mundo para saber cuáles líneas de trabajo seguir. En Colombia tenemos apoyo de Mineros, que es la empresa estatal de extracción de oro y del centro comercial Mayorca. Siempre estamos buscando la sostenibilidad de estos programas; no existe una fórmula para hacerlo. Creo que el mayor peligro que tenemos en estas organizaciones es desenfocarnos de la realidad, que actualmente cambia muy rápido, y enquistarnos en un modelo que ya no responda a las necesidades de la sociedad. Nosotros trabajamos como si fuéramos una cooperativa: los integrantes de Iberacademy saben que de ellos depende su sostenibilidad”.

Foto: Ibercademy.

En su nutrida discografía, Alejandro Posada exhibe varios discos con Naxos y con Warner. Se destacan las grabaciones que realizó con la Sinfónica de Castilla y León, y con solistas como la flautista Clara Andrada y con los violinistas Ara Malikian, Gil Shaham, Roberto González y Adele Anthony. Por ahora no tiene nuevos planes discográficos, pero sí un sueño: “Ahora que como Iberacademy tenemos una alianza con el Festival Mozart de Salzburgo y hemos estado especializándonos mucho en repertorio clásico, sobre todo en Mozart, ojalá podamos grabar en algún momento todas las obras que hemos presentado allí en el Mozarteum de Salzburgo”.

Considerando que usted es el primer colombiano que asumió una titularidad en Europa, ¿cómo ve el desarrollo de la dirección orquestal en su país?

“Se ha desarrollado mucho la carrera del director de orquesta; hoy existen muy buenos directores colombianos haciendo una carrera internacional importante. Entre mis referentes estuvieron Jaime León, que fue director de la Orquesta del Ballet de Nueva York, y el maestro Luis Biava, que fue director residente durante muchos años de la Orquesta de Filadelfia y solista de los segundos violines. Llevo trece años enseñando dirección de orquesta en la Universidad Eafit y entre mis alumnos hay un director que está en Suiza trabajando con música antigua, y los directores asistentes de la Suisse Romande en Ginebra, de la Orquesta de Extremadura en España y de la Filarmónica de Bogotá. Además, Lina González Granados, que no fue alumna mía, tiene una carrera muy importante y está como residente en la Ópera de California”.

 

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