Alejandro Reyes: “Bach no deja pasar ninguna oportunidad para ser el quinto evangelista”

12 de noviembre de 2021


DOMINGO 14 DE NOVIEMBRE ACTUALIZACIÓN: El concierto originalmente programado para hoy se pospondrá temporalmente, debido a un caso de contacto estrecho. Se activó tempranamente esta misma mañana el protocolo sanitario para evitar todo contagio, y este concierto se reprogramará.

DOMINGO 14 DE NOVIEMBRE- ACTUALIZACIÓN: El concierto originalmente programado para hoy se pospondrá temporalmente, debido a un caso de contacto estrecho. Se activó tempranamente esta misma mañana el protocolo sanitario para evitar todo contagio, y este concierto se reprogramará prontamente.

A paso firme continúa el ciclo Bach Santiago, que inició en 2018 el recordado profesor Víctor Alarcón, monumental proyecto que convertirá a nuestra capital en la primera ciudad latinoamericana en la cual se interpretarán todas las cantatas de Johann Sebastian Bach.

Un reconocido especialista en la obra del genio barroco estará a cargo de la dirección de una nueva entrega del ciclo Bach Santiago. El profesor de Música UC Alejandro Reyes van Eweyk conducirá desde el órgano el vigésimo cuarto concierto del ciclo Bach Santiago.

Esta entrega contará con público presencial y transmisión en live streaming en Musica.uc.cl, y se realizará a las 18:00 horas en el Templo Mayor del Campus Oriente UC (Jaime Guzmán 3.300). La inscripción para asistir es gratuita e individual y se realiza aquí. El aforo es de 50 personas y se observarán los más estrictos protocolos sanitarios: pase de movilidad, tamizaje oficial de la UC y uso permanente de mascarilla.

Con las actuaciones solistas de la soprano Claudia Pereira, la contralto Ana Navarro, el tenor Felipe Gutiérrez y el bajo David Gáez, el elenco vocal lo completan Tabita Martínez, Fernanda Carter, Martín Aurra y Franco Oportus. Actuarán junto a un ensamble instrumental integrado por Juan Fundas y Diego Villela, en oboes, Rodrigo Cifuentes en trompeta, Gonzalo Beltrán y Oriana Silva en violines, Paulina Sauvalle en viola, Florencia Bardavid en viola da gamba, y Santiago Espinoza en contrabajo. 

Alejandro Reyes van Eweyk dirigirá desde el órgano, tal como lo hizo el 10 de octubre pasado, en el debut de Estudio MusicAntigua UC en Bach Santiago. “Cualquier oportunidad de hacer cantatas de Bach es realmente un regalo, y uno lo recibe con gratitud y con humildad”, señala el profesor Reyes. El 14 de noviembre se interpretarán las cantatas BWV 105, Señor, no entres en juicio contra tu siervo; BWV 89, ¿Qué haré contigo, Efraín?, y BWV 10, Mi alma enaltece al Señor.

“Este domingo vamos a escuchar dos cantatas que tienen que ver con el pecado y el arrepentimiento. El desarrollo musical lleva justamente de eso, de lo terrible que es caer en el pecado hacia la alegría que es volver a reconciliarse con el Señor. La tercera cantata es el magnificat en alemán que escribió Bach en el año 1724, para la fiesta de la Visitación de María y que no tiene nada que ver con el magnificat que estamos acostumbrados a escuchar en latín. Sin embargo, es igualmente maravilloso”.

Profundicemos en estas cantatas, sus temáticas y carácter.

“La primera, la BWV 105 que está intitulada ‘Señor, no me lleves ante el juzgado porque frente a ti nadie es justo’, es una cantata bastante terrible por el lado de la carga emocional del alma que sabe que frente al Señor no existe la justicia. Hay un aria muy interesante que habla de cómo hay gente que intenta mostrar arrepentimiento frente al pecado, pero que en el fondo existe hipocresía. Es muy interesante cómo lo describe Bach. Y luego viene la reconciliación, con un aria de soprano que es una maravilla, y termina con un coro que tiene un acompañamiento bastante interesante. Los corales normalmente son muy sencillos, pero acá hay una diferenciación rítmica que tiene una relación directa en lo binario, con lo humano, y en lo ternario, con lo divino. Bach no deja pasar ninguna oportunidad para ser el quinto evangelista”.

¿Por qué se dice que es el quinto evangelista?

“La verdad es que estamos hablando del quinto evangelista porque él no escribe música pura; no escribe música por puro escribir, sino que está haciendo una verdadera prédica musical cuando escribe. Cuando se trata de las cantatas, el desarrollo tiene siempre que ver o con la lectura del domingo que corresponde, o con la lectura y el coral que viene antes de la prédica, que están conectados. Entonces, los desarrollos que Bach emplea musicalmente para mostrar qué es lo que está ocurriendo dentro del desarrollo teológico son realmente formidables. ¡Es algo formidable! Yo no sé cómo era posible que para cada domingo él hiciera una cantata nueva, con tanta imaginación y con tanta relación con el texto. Por eso hablamos de un verdadero evangelista. En realidad, predicador, pero se le llamaba el quinto evangelista porque la música trasciende muchas fronteras”.

Entre los corales que se cantan durante el servicio luterano, explica el profesor Reyes van Ewyk, el que se interpreta antes de la prédica es el que se conecta con la lectura del domingo. Por ello, indica, “ese coral es fundamental. Y de repente Bach reemplazaba ese coral por la cantata. Otras veces incluso se cantaba una estrofa del coral y luego venía la cantata y, por supuesto, la cantata normalmente va coronada por el coral, que lo entona también la congregación”.  

Alejandro Reyes aclara que “cuando Bach escribe, siempre pone en el centro la palabra. Tanto en la temática musical, como en la orgánica de los instrumentos. Así que uno no solamente percibe la oración por la palabra, sino que la música está tan integrada en esta prédica musical, que el título de quinto evangelista que ya se lo otorgaron los siglos hace mucho tiempo, calza perfectamente”.

Este trabajo evangelizador de Bach va más allá de la palabra; él utiliza todos los recursos expresivos y musicales en función del mensaje, ¿no?

“Claro, y las instrumentaciones, también. Ahí hay simbologías: la voz de la contralto es la voz de la madre, el bajo puede ser la voz de Jesús, puede ser también la voz del Dios castigador del Antiguo Testamento, o puede ser también el Pie Jesu, el que levanta al pecador y le da la salida honrosa. La trompeta, por ejemplo, es el instrumento real que solamente suena para los grandes dignatarios y por supuesto, para el rey de reyes. Hay un aria muy, pero muy especial en la cantata BWV 105, donde aparece el tenor, una especie de heldentenor (tenor heroico), que dice que no le interesan las cosas mundanas en la medida en que Jesús sea su amigo. Y hay dos solistas instrumentales que están ‘peleando’, uno es el violín, que tiene un montón de texturas y escalas que simbolizan las tentaciones mundanas. Pero también está la trompeta sola, que simboliza la palabra de Dios y que le ayuda al alma a mantenerse dentro del movimiento correcto y no arrancarse con las tentaciones mundanas. Esa aria es increíble”.

¿Qué nos podría comentar respecto de la cantata BWV 89?

“Efraín es el pecador impenitente, entonces es Dios el que se lamenta. Dice ‘¿qué voy a hacer contigo, Efraín? Haga lo que haga yo, tú te portas mal. ¿Tengo que hacer lo mismo que hice con Sodoma y Gomorra?’ Y luego, dice ‘Yo no soy así, no quiero destruirte, lo que quiero es que tú te vayas por el camino recto. Entonces todo el desarrollo de la cantata va en el sentido de que Efraín realmente reflexione y se vaya por el camino recto. Este desarrollo es como el happy end de Hollywood, en que uno no cree primero, pero realmente ocurre, y es muy maravilloso”.

¿La cantata BWV 10 se diferencia de las otras dos?

“Sí. La cantata BWV 10 es otra cosa. Tiene una motivación totalmente diferente. La cantata 10 es el magnificat en alemán y está basado en el noveno tono de salmo que desarrolló Johann Hermann Shain, quien fue también cantor de Santo Tomás, unos cien años antes que Bach. Y ese tono de salmo que él desarrolló quedó para siempre como el tono de salmo del magnificat, y suena en muchas obras. El magnificat es uno de los cinco cánticos del Nuevo Testamento que crearon después del Concilio de Trento, y es especialmente importante porque es el himno de las Vísperas, y esta cantata Bach la escribió justamente para la fiesta de la Visitación, que es muy relevante como fiesta mariana. Puede parecer curioso que le den tanta importancia al magnificat, pero la verdad es que la iglesia luterana no anda detrás del dogma; las bases comunes son mucho más grandes de lo que uno cree. No hay que olvidarse de que Lutero fue un monje agustino y que, como tal, recibió una formación teológica, además de la formación musical. Lutero pone en el centro la palabra, y dice que los dogmas sólo sirven para pelearse por la mística. Dice que la esencia está en la palabra, y en la palabra está el mensaje. Ahí está toda la diferencia”.

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