Alejandro Reyes van Eweyk, nuevo subdirector del Coro del Teatro Municipal: “Ahora soy yo el que tiene que aprender; es un mundo nuevo que hay que conquistar”.

23 de enero de 2023


En marzo, el reconocido organista, clavecinista y director asumirá un rol clave en el elenco del Municipal de Santiago, tras 40 años de entrega docente en el Instituto de Música UC. “Es un tremendo honor. La verdad es que es un coro magnífico, a uno lo llena de orgullo haber podido llegar a este puesto”, comenta.

photo_camera Alejandro Reyes. Foto: Gonzalo Beltrán.

Empezó a trabajar en el Instituto de Música UC hace 40 años, y hoy, tras décadas formando a nuevas generaciones, Alejandro Reyes van Eweyk asume un nuevo y gran desafío: en marzo asumirá como subdirector del Coro del Teatro Municipal de Santiago.

Este nuevo rol implica asistir al titular del elenco, Jorge Klastornick, en la programación y en la preparación de las obras que el coro interprete en la temporada del Teatro Municipal, así como en giras y actividades de extensión. Además, cuando haya un coro de niños invitado a la temporada, él deberá prepararlo.

“Ya he estado asistiendo a ensayos y he tenido conversaciones con los colegas. Creo que la dinámica de trabajo la vamos a ir definiendo en la medida en que se vayan desarrollando las cosas, puesto que ha han pasado mucho tiempo sin subdirector oficial”, comenta Alejandro Reyes van Eweyk.

Alejandro Reyes van Eweyk. Foto: Gonzalo Beltrán.

“Por ejemplo, este año toca nuevamente Carmen, que es una obra absolutamente de repertorio y que está totalmente en la memoria del coro, de modo que eso será relativamente sencillo. Pero hay otras cosas nuevas, por ejemplo, la Sinfonía Fausto de Liszt, entonces ahí la cosa cambia. Creo que las metodologías se irán definiendo obra a obra”, agrega.

¿Qué representa para usted el haber sido elegido subdirector del Coro del Teatro Municipal de Santiago?

“Es un tremendo honor. La verdad es que es un coro magnífico, a uno lo llena de orgullo haber podido llegar a este puesto, y también es una gran responsabilidad porque la idea es justamente ser un aporte frente a un grupo estable maravilloso y de tan alta calidad. Ése es el desafío y en eso estoy trabajando; en prepararme lo mejor posible para dar una buena respuesta a lo que se espera de mí, en absoluta concordancia con el director titular, que es mi jefe musical directo, y por supuesto que también en concordancia con el coro, que es un estamento muy organizado y que tiene las cosas muy claras. La idea es llegar, entre todos, a una fórmula que sea lo más eficiente posible para todos”.

Califica a Jorge Klastornik, el director del Coro del Municipal de Santiago, como “una persona fantástica y gran músico”. Y resalta que “juntos no habíamos trabajado todavía, así que eso también es un gran honor”.

Podríamos decir que uno conoce el trabajo de un director por cómo suena su coro, ya que eso da cuenta del trabajo que ha hecho, ¿no?

“Correcto. Lo último que vimos fue la Segunda Sinfonía de Mahler y realmente fue algo memorable. Fue un trabajo realmente espectacular, una experiencia inolvidable”.

En este nuevo cargo que usted asume, trabajará con un coro que tiene una gran tradición y que puede seguir creciendo como instrumento. Pero además está el repertorio que les tocará abordar, con foco en la ópera y con una orgánica grande. Son nuevos desafíos, sin duda.

“Sí, en ese aspecto es muy estimulante. Yo he hecho muy poca ópera y la poca ópera que he hecho es del siglo XVIII, de manera que éste es un repertorio totalmente nuevo. Eso es muy estimulante y estoy muy contento. Ya la preparación misma del concurso me significó estudiar ópera decimonónica, cosa que no había hecho nunca en profundidad, y ha sido muy grato, así que por ese lado también es todo un desafío muy hermoso y estimulante”.

Es interesante también la variedad de repertorios que le tocará trabajar, tal como mencionó usted, Carmen es una de las óperas más famosas, y la Sinfonía Fausto de LiszT es escasamente programada en nuestro país. Ambas dan cuenta de una variedad significativa para este año.

“Correcto. Hay otra obra, también maravillosa, de Brahms, que es la Rapsodia para contralto, coro masculino y orquesta. Es una obra preciosa, que ya me había tocado hacerla antes. Este año también está Rigoletto, a mediados de agosto, que para mí será toda una aventura. Para el coro ya es una obra de repertorio, pero yo aún tengo tiempo para prepararme como corresponde” (ríe).

Un músico, por más experiencia que tenga, por más que sea un maestro reconocido por sus pares, como es su caso, siempre tiene que seguir estudiando y preparándose, ¿no? Es parte de la vida de un artista.

“Sí, claro, y eso yo creo que es lo más lindo de la música. Por mucho que uno repita una obra, como por ejemplo la Pasión según san Mateo, siempre se trata de enfrentarla de nuevo y descubrir cosas nuevas. La música es maravillosa en ese sentido, siempre le está enseñando a uno. Así que no es llegar y empezar a trabajar la obra, por mucho que la conozca. Todo lo contrario, hay que volver a retomar la partitura y también leer literatura con respecto al contexto en que se escribió, qué estaba pasando con los compositores en ese momento; toda esa información es sumamente valiosa y ayuda a enfocar el trabajo de una manera responsable”.

Distintos directores, intérpretes de varias generaciones y muchos estudiantes, me han dicho que lo consideran un maestro. ¿Cómo es para usted sentirse reconocido por sus pares?

“Primero que todo, lo recibo con mucha humildad, muy agradecido, y lo tomo como una responsabilidad porque también me estimula a seguir desarrollándome, a seguir trabajando y hacerlo casa vez mejor”.

Alejandro Reyes van Eweyk. Foto: Gonzalo Beltrán.

Alejandro Reyes van Eweyk es miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes. Fue en 1983 cuando empezó a trabajar con la mítica Orquesta de Cámara UC que dirigía Fernando Ansaldi, a la cual condujo, por cierto, como invitado. Luego fue también pianista correpetidor de los vientos y empezó a hacer clases de armonía. Así, alrededor del año 1990, Alejandro Reyes van Eweyk ya tenía jornada completa en el Instituto de Música UC.

Estudió piano en la Universidad de Chile y además se tituló de Tonmeister en la Musikhochschule Detmold de Alemania, en 1981, donde además se especializó en música sacra. Es organista, clavecinista y director coral, y su trayectoria es extensa y fecunda.

Fue organista y clavecinista de la Orquesta de Cámara de Chile, a la cual también condujo en abundantes giras. Igualmente dirigió, como invitado, a las orquestas Sinfónica de Chile, Clásica Usach y Sinfónica de La Serena.

Fundó, igualmente, varios conjuntos: Collegium Josquin, el Collegium Vocale y el Ludus Vocalis. Uno de sus hitos fue justamente el estreno en Chile de la Misa Notre Dame de Guillaume de Machaut. Es la primera misa polifónica de fines del siglo XIV y, para interpretarla, Reyes conformó el conjunto Collegium Vocale, que tuvo una larga existencia. Además, la grabó con SVR en 1998.

Alejandro Reyes condujo el concierto Bach Santiago 24, en enero de 2022.

Fue director de Syntagma Musicum Usach, conjunto especializado con el cual también tuvo varios hitos. En 1998 ofrecieron el estreno en tiempos modernos del Cancionero Chilidugu de Bernardo de Havestadt y al año siguiente, de La Púrpura de la Rosa, de Tomás de Torrejón y Velasco, que fue la primera ópera compuesta en América.

En 2009, en tanto, ofreció el estreno en tiempos modernos de la Pasión según San Marco, de Johann Sebastian Bach. Alejandro Reyes completó esta obra fundamental y ofreció su primera audición en el país con solistas, el Coro de Madrigalistas y Syntagma Musicum Usach, en el VI Encuentro de Música Sacra UC.

Asimismo, logró reunir en 2006 a la Orquesta de Cámara UC de esa época, la Orquesta de Cuerdas de la Universidad Católica de Valparaíso y al Coro de Estudiantes UC, para celebrar el centésimo décimo octavo aniversario de la Universidad Católica, con el estreno en Chile de la Misa en Mi bemol mayor de Franz Schubert.

Concierto de La Interfase Tonal e invitados, el 29 de marzo de 2021, con aforos restringidos y la presencia del rector Ignacio Sánchez. Foto: Carlos Arriagada.

Hoy mismo, Alejandro Reyes van Ewyck sigue igual de activo. Pensando sólo en el último par de años, ha desarrollado una actividad de investigación significativa que se ha traducido en conciertos. Por ejemplo, con La Interfase Tonal, conjunto de música antigua que conforma con los académicos de Música UC violinista Oriana Silva, concertino de la Orquesta Clásica Usach, y Florencia Bardavid en viola da gamba. Por ejemplo, estrenaron en Chile, con invitados, la cantata Jesu meine Freude, de Dietrich Buxtehude, en marzo pasado (ver más aquí).

Asimismo, conforma un dúo de órgano y guitarra con el profesor Luis Orlandini; juntos se han presentado no solamente en la programación de la UC, sino en variados escenarios (ver más aquí).

Luis Orlandini y Alejandro Reyes. Foto: Carlos Arriagada.

En noviembre pasado, Alejandro Reyes volvió a poner en escena el Cancionero Chilidugu de Bernardo de Havestadt, como parte de un proyecto que realizó con la académica de Letras UC, María José Brañes, con financiamiento de la Dirección de Artes y Cultura UC. Fue una relectura de esta invaluable colección: Reyes escribió interludios y preludios para completar el ciclo (Ver más aquí).

¿Cómo se proyecta ahora su carrera con esta nueva misión de subdirector del Coro del Teatro Municipal?

“Bueno, ahora se da vuelta la tortilla; ahora soy yo el que tiene que aprender. Y tengo que aprender de todo; tengo que aprender de mi director titular, de los directores invitados, de los régisseurs, de los encargados de vestuario e iluminación. Es un mundo nuevo que hay que conquistar y eso es muy, pero muy lindo”.

 

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