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Andrea Aguilar y Mario Alarcón hablan de los desafíos técnicos e interpretativos de los lieder de Wagner, Mahler y Dvorák que abordarán en la 60a Temporada de Cámara

7 de julio de 2024


El martes 9 y miércoles 10 de julio, la soprano y el profesor del Instituto de Música UC interpretarán tres ciclos de canciones que son íconos del Romanticismo: los Wesendonck Lieder de Richard Wagner, los Rückert Lieder de Gustav Mahler y las Canciones Gitanas de Antonin Dvorák. Todos ellos contienen poemas que ambos intérpretes destacan como maravillosos. "Lo más importante de los ciclos de lieder es el compromiso entre el intérprete pianista y el vocal, porque juntos somos un mismo instrumento", asegura Andrea Aguilar, quien está celebrando 20 años de carrera. "El lied tiene la particularidad de ser muy íntimo; el desafío está en atraer al público y tenerlo cerca, lo más cerca posible, porque cada palabra, cada suspiro, cada frase tiene que llegar de manera muy cercana al auditor", señala el pianista Mario Alarcón.

Con el programa "Lirismo Romántico" continúa la 60a Temporada de Cámara UC. La soprano invitada Andrea Aguilar abordará, junto al profesor del Instituto de Música UC Mario Alarcón en piano, tres ciclos de lieder compuestos en un rango de 50 años.

Abrirán con los Wesendonck Lieder (1857-1858), de Richard Wagner, ciclo que contiene dos canciones que se reconvertirán para aparecer en la ópera Tristán e Isolda, y una que renacerá en la ópera El oro del Rin. Seguirán con los Rückert Lieder (1901-1911) de Gustav Mahler, que se caracterizan por un evidente optimismo y ternura: el compositor bohemio vivía entonces su época más feliz con Alma, su nueva prometida. El cierre será con las Canciones Gitanas (1880) de Antonin Dvorák, ciclo que incluye, por cierto, el famoso lied Canciones que me enseñó mi madre.

Serán dos conciertos, ambos a las 19:30 horas: el martes 9 de julio en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente UC (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita) y el miércoles 10 de julio en el Centro Cultural Vicente Bianchi de La Reina (Santa Rita 1153, inscripción gratuita).

"Yo describiría este concierto como tres aspectos de tres compositores distintos, románticos todos, cada cual representando un mundo diferente, pero complementarios. Es una proeza también, desde el punto de vista vocal, para cualquier cantante abordar un programa extenso que exige versatilidad, que exige muchísima sensibilidad y que técnicamente también es muy difícil. El lied tiene la particularidad de ser muy íntimo; el desafío está en atraer al público y tenerlo cerca, lo más cerca posible, porque cada palabra, cada suspiro, cada frase tiene que llegar de manera muy cercana al auditor. Ésa es la invitación que quisiera hacer al público, quiero motivarlos a que descubran cómo es esto que yo les estoy describiendo", adelanta Mario Alarcón.

La soprano Andrea Aguilar ya había hecho tres ciclos de canciones en un mismo concierto. Como parte de la Temporada de Cámara UC 2016, en el Centro Cultural GAM, abordó junto a la profesora Liza Chung  los ciclos Frauenliebe und Leben (Amor y vida de mujer) de Robert Schumann, Písne Milostné (Canciones de Amor) de Antonín Dvorák, y Zigeunerlieder (Canciones Gitanas) de Johannes Brahms. Durante la pandemia, el registro de ese concierto fue transmitido en junio de 2021 por el Instituto de Música UC, ante una nueva cuarentena.

“En mi carrera, primero canté durante muchos años oratorios y luego entré a la ópera. Pero a mí siempre me han encantado los lieder”, reconoció entonces la soprano (ver nota).

"Algo que yo tenía pendiente era hacer lieder", indicó Andrea Aguilar. Con una significativa trayectoria musical y operática, constantemente trabaja en el Teatro Municipal de Santiago. Acaba de ser allí la Primera Dama en La Flauta Mágica de Mozart.

Estos tres ciclos de lieder de Wagner, Mahler y Dvorák que abordará el 9 y 10 de julio, representan a todas luces un compromiso maratónico.

"Quería hacer otro concierto con tres ciclos de lieder, y este año funcionó con el maestro Mario Alarcón. Estoy muy contenta y emocionada; es música que quiero hacer hace mucho tiempo", reconoce Andrea Aguilar. "Este año cumplo 20 años de carrera, entonces esto es un gusto. Es maratónico, pero ya con estos años de carrera lo puedo hacer", agrega.

Los Wesendonck Lieder de Wagner, los interpretó recientemente junto a la Orquesta Clásica del Teatro Regional del Maule. El director Francisco Rettig, cuenta, le dijo "Andrea, esto te queda muy bonito para tu voz". Y la alentó. "Yo estaba un poquito dudosa", pero lo hicimos y me enamoré. Me encantó. Siempre me ha gustado Wagner, encuentro que Tristán e Isolda es una maravilla", comenta.

El ciclo lo volverá a interpretar varias veces este año con la Orquesta Clásica del Maule y Francisco Rettig, por ejemplo, en el debut de ese elenco en el Teatro Universidad de Chile, el 12 de septiembre. Es parte de una intensa agenda que tiene Andrea Aguilar en 2024, como parte de sus celebraciones de 20 años de carrera profesional.

Sin embargo, también quería hacer la versión de cámara, y por eso le entusiasma mucho presentar ahora los Wesendonck Lieder de Wagner con Mario Alarcón: "Para mí también era un sueño cantar los Rückert Lieder de Mahler, entonces estoy cumpliendo ya varios sueños".

¿Qué podemos decir de los desafíos artísticos y técnicos que implican los ciclos de Wagner, Mahler y Dvorák? ¿Qué los diferencia y qué tienen en común?

"Son románticos, por supuesto. Técnicamente, Wagner es un poco más central grave, y por eso que inicio este concierto con Wagner, porque requiere de un centro muy colorido y de graves. Luego el Rückert Lieder es mucho más agudo y obviamente el ciclo de Dvorák también, entonces se eligió ese orden para poder interpretarlos mucho mejor. Wagner tiene grandes líneas y legatos. Los poemas son maravillosos. Lo más importante de los ciclos de lieder es el compromiso entre el intérprete pianista y el vocal, porque juntos somos un mismo instrumento".

A juicio de la soprano, se ha perdido un poco el repertorio de lieder, existe cierto desconocimiento al respecto, y muchas veces resulta más convocante para el público o ir a ver un espectáculo sinfónico coral u ópera. En las canciones, indica, es necesario para el intérprete sumergirse en los poemas y escucharlos por dentro.

Destaca Andrea Aguilar que el programa "Lirismo Romántico", incluye "poemas hermosos. Por ejemplo, en los Rückert Lieder nos encontramos con que la habitación está con aroma a tilo, entonces ella evoca el amor de su pareja en esta habitación. Y está lo sombrío de la noche en Um Mitternacht". En el caso de Canciones Gitanas de Dvorák, se destaca la el lied Canciones que me enseñó mi madre: "Es mundialmente conocida".

Mario Alarcón todavía recuerda cuando conoció a Andrea Aguilar. Fue en 2010, cuando la soprano actuó como solista, junto al barítono Javier Arrey, en el Réquiem Alemán que presentó el ensamble Concerto Vocale con la dirección de Víctor Alarcón, y con los pianistas Liza Chung y Mario Alarcón. Fueron dos funciones, en el Templo Mayor del Campus Oriente UC, en agosto, y en septiembre en el recién inaugurado Centro Cultural GAM. "Fueron conciertos muy bonitos, muy emotivos. Es una gran alegría para mí tener la oportunidad de hacer estos recitales junto con ella porque la admiro mucho como cantante", comenta el pianista.

"Yo soy un apasionado de la lírica; la voz humana es lo más maravilloso. El piano para mí es el instrumento más importante, más lindo y favorito después de la voz humana", señala Mario Alarcón.

"La influencia de Wagner fue muy fuerte para el Postromanticismo y lo que vendría después; sería imposible imaginarse mucha de la música vocal del siglo XX, sin Wagner", asegura el profesor del Instituto de Música UC. Una influencia que se manifiesta de distintas maneras en cada compositor. "En el caso de Dvorák, el nacionalismo es fundamental y muy palpable, y Mahler, a partir de la consistencia de la herencia de Wagner, desarrolló también su lenguaje propio, una espesura orquestal que también sería difícil imaginar sin la influencia de Wagner".

En el caso de los Wesendonck Lieder de Wagner, ¿qué diría que los caracteriza en términos de estilo y de carácter? Este ciclo nos ofrecerá una visión también del gran Wagner de las grandes orquestas y coros?

"Mi aproximación a esta música ha sido relativamente reciente. Conocía los Wesendonck Lieder hace muchos años, pero no me había ocupado de eso. Este programa es significativo para mí porque me obliga a crecer; he tenido que compenetrarme con un repertorio que no me era familiar y siento que aprendo. ¿Cuál es mi impresión respecto de los Wesendonck Lieder? Que, en contraste a lo que es una ópera de Wagner, que es producto de un drama y de una trama orquestal muy compleja, la imagen de Wagner como un lírico es relativamente difusa. Podemos tararear melodías de Verdi, de Bellini y de Puccini, pero no se tararea tanto a Wagner, no es tan lírico en el sentido tradicional de la palabra. Entonces, encontrarse con un ciclo de canciones de Wagner es casi una paradoja, porque el tratamiento de Wagner es de tipo instrumental. La voz es un instrumento importante, pero está metido en el entramado, en el tejido orquestal continuo que fluye permanentemente de manera vertiginosa. Sin embargo, una canción es una cosa muy distinta, porque resulta que la voz es fundamental. Y estas canciones son muy particulares en ese sentido; muy hermosas, naturalmente, pero no es la manera en la siempre me aproximé a Wagner, en lo personal. Es una forma completamente novedosa".

En los Rückert Lieder, ¿con cuál de las facetas de Gustav Mahler nos encontramos?

"Los Rückert Lieder en este caso los vamos a tocar con piano, pero también están concebidos para orquesta. Si bien están muy bien escritos para piano, en lo personal me resulta mucho más motivador, inspirador, pensar en los colores orquestales. Yo estoy tocando ciertos pasajes y estoy escuchando un arpa. De pronto, estoy escuchando las cuerdas. Y el piano muchas veces tiene que imitar a las voces o tiene que imitar timbres. Me gusta la perspectiva orquestal. También es un lirismo bastante directo, no como en otras obras de Mahler en donde el lirismo es también un poco orquestal. Aquí no, aquí la voz es muy importante. Ahora, si hay algo que vale la pena destacar de este ciclo, es que se trata de poesía puesta en música. Creo que será muy lindo para el público poder disponer de la traducción de los textos mientras está teniendo lugar la presentación, porque está muy bien musicalizada la poesía. Con una buena traducción, todo va a tener sentido".

En Antonin Dvorák, tenemos esa alma folclórica con la cual él dotó su música sin necesariamente usar citas o melodías folclóricas. ¿Eso es algo que escucharemos en las Canciones Gitanas?

"Sí. Es indudable que el espíritu de Dvorák está ahí. A Dvorák, yo lo he descubierto a través del tiempo y puedo decirle que es un gran, pero gran compositor, muy inspirado, profundo, serio. Sobre todo como sinfonista. Y es imposible no notar el espíritu de los bosques y de las personas, la alegría y la manera de ser y de sentir de aquellos a quienes se alude en estos textos. Debo confesar que yo no conocía este ciclo. Ahora lo conozco y es indiscutiblemente el espíritu de Dvorák. Es más, no necesitamos saber qué es lo que dicen los textos. Podemos hacer una prueba y escuchar la música sin entender las palabras, porque va a ser cantado en checo, y aun así vamos a entender muy bien qué es lo que quiere decir: ésa es música bien hecha".

A usted lo conocemos más como solista de conciertos. ¿Cómo es para usted trabajar con cantantes? ¿Es algo que ha hecho permanentemente, o lo hace de vez en cuando, en ocasiones especiales? 

"Bueno, soy un lírico apasionado. Amo la ópera, el bel canto, y desde antes, desde Monteverdi hasta Wagner y más entrado en el siglo XX también, verismo y todo eso. Entonces me motiva mucho trabajar con cantantes. Para mí, el piano es el segundo instrumento más importante después de la voz humana. Si bien es cierto que no he tenido la oportunidad de hacer esto más a menudo, ha sido simplemente por cosas fortuitas. Pero me parece esencial para un pianista trabajar con cantantes. Mi maestra, Elisa Alsina, de la Universidad de Chile, siempre me decía: 'es muy importante, se aprende mucho con los cantantes'. ¿Por qué? Porque el canto, de manera natural, tiene un fraseo espontáneo que es el fraseo verdadero. Y cuando nosotros, como pianistas, como músicos, nos vemos enfrentados a una línea melódica, tenemos que aprender a cantar y llevar al instrumento allá donde la voz nos dice".

 

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