3 de julio de 2026
Ya en 2025, la consolidación fue un hecho: las audiencias de la Temporada Música UC para Niñas y Niños se más que duplicaron del primer al segundo año, logrando un promedio de 246 asistentes por función en 2024 y un cifra similar en 2025, de 241. Es decir, a capacidad completa del Teatro del Centro de Extensión Oriente UC.
Este proyecto impulsado por el profesor del Instituto de Música UC Guillermo Lavado se inició con el apoyo de la Dirección de Artes y Cultura UC, en 2023, y se caracteriza por propuestas lúdicas e interactivas, con narradores y la proyección de ilustraciones originales creadas por Pedro Naranjo para cada título.
Por otra parte, la música misma no es objeto de ninguna simplificación: hay confianza en los auditores del futuro y respeto por la experiencia estética.
Todo ello ha sido apreciado y destacado en la prensa (ver reportaje en El Mercurio)
Este momento de madurez, se expresa en dos aspectos de la 4a Temporada Música UC para Niñas y Niños. Por una parte, debutará en el Municipal de Santiago, en el programa El Pequeño Municipal, con dos funciones de Cuadros de una exposición, el 8 y 9 de agosto, en la Sala Claudio Arrau (ver detalles).
Por otra parte, las seis producciones que se presentarán en 2025 en el Teatro del Centro de Extensión Oriente UC (Jaime Guzmán 3.300) serán reposiciones. El sábado 4 de julio será el turno de Juegos de Niños de Georges Bizet; a las 11 horas (inscripción gratuita) y a las 12 horas (inscripción gratuita).

A sala repleta se vivieron los dos conciertos que abrieron la 2a Temporada Música UC para niñas y niños, en mayo de 2024.
Más adelante, el sábado 1 de agosto se montará Cuadros de una exposición de Modesto Mussorgsky, y el 5 de septiembre, dos títulos: Mi madre la oca de Maurice Ravel y El Moldava de Bédrich Smetana.
"Para nosotros es una gran satisfacción ver cómo ha ido creciendo el número y también la amplitud etaria; ahora tenemos público desde los dos meses hasta 98 años. Se ha convertido en una verdadera temporada familiar donde pueden participar desde bebés de pocos meses hasta sus bisabuelos", señala Guillermo Lavado.

"Esto es muy satisfactorio porque cumple una misión de creación de nuevas audiencias, pero además nos permite un contacto más estrecho con el público a los intérpretes. Y lo que vemos es que después de terminar la función los niños se acercan a ver los instrumentos y personas de todas las edades conversan con nosotros, los músicos, sobre las obras que se tocaron. Por eso considero que es una experiencia que no solamente enriquece a las nuevas audiencias, sino también a la gente que está más habituada a asistir a conciertos y a nosotros, que pocas veces tenemos la oportunidad de hablar directamente con el público", agrega este flautista argentino radicado en Chile.
El hecho de que este año sólo habrá reposiciones, habla también de la consolidación de la temporada, ¿no?
"Sí. En la temporada nos hemos permitido reponer algunos títulos porque el público se va renovando; las funciones a las 11 y a las 13 horas que hacemos han atraído a mucho público, está casi siempre a sala llena, entonces hay algunos títulos que han sido bien recibidos por la audiencia y que nos parece que valen la pena repetirse. Porque al público le agrada no solamente escuchar obras que salen un poco del repertorio tradicional de temporadas para niños, es decir, distintas de Pedro y el Lobo o Mi Madre La Oca, y así vivir una experiencia nueva al escuchar obras que no han sido concebidas para un público infantil, con el apoyo de un narrador y de las ilustraciones de Pedro Naranjo. Creo que ésa es también la novedad".

Otro elemento que destaca el profesor Lavado es el formato instrumental, pues también es novedoso. "Hay que resaltar el valiosísimo aporte de Wolfgang Renz, que es nuestro arreglador estrella. Es un oboísta alemán que tiene muchas adaptaciones de obras que él ha adaptado para formaciones de no más de 10 músicos y que son una ayuda fundamental para nosotros. Él está muy contento de que nosotros toquemos sus arreglos y nosotros estamos realmente felices porque tiene un gran oficio", explica.
Y profundiza: "Wolfgang Renz tocó muchos años en orquesta y tiene un oficio realmente muy profundo sobre cómo presentar una nueva propuesta que no emule otras versiones que uno podría escuchar. Por ejemplo, su arreglo de Cuadros de una exposición no hace para nada referencia a la versión de Ravel, sino que es una nueva propuesta muy fresca, muy bien lograda, con mucho oficio. Esto representa un aporte valioso porque presentar este tipo de obra en formaciones grandes se hace prácticamente imposible, pero sus arreglos nos dan la oportunidad de compartir con el público y con las nuevas audiencias un repertorio que no fue originalmente pensado para este tipo de programas. Pensemos en El Moldava, que es muy descriptivo. Ahí nos da la oportunidad de constituir un guion que hace que el narrador tenga un contacto fluido con la temática de cada una de las piezas, pero también con su esencia musical".
Aclara, además, que extensión de 30 o 40 minutos de cada concierto tiene un objetivo concreto: "Entendemos que para un público nuevo, y especialmente para los niños, es importante no superar un tiempo efectivo de concentración".

Las primeras funciones de esta producción fueron en agosto de 2025. Y fueron las que contaron con mayor cantidad de asistentes en la 3a Temporada Música Uc para Niñas y Niños, con un total de 252 personas (ver reportaje).
"Algunos músicos se repiten, y hay otros nuevos; pero lo fantástico de la música es que siempre es nueva. Es lo que vivimos en los ensayos; aunque ya la hayamos tocado, siempre vamos encontrando cositas nuevas y, por lo mismo, cambiamos las anotaciones que hicimos el año pasado. Nos acordamos, por ejemplo, de cuáles fueron los momentos en que los se rieron fuerte, cuándo se entristecieron y qué cosas les dieron susto, entonces podemos introducir pequeños cambios. Estamos iterando, en el fondo, y se produce una mejora", comenta Felipe Ramos Taky, profesor de Música UC que este año vuelve a estar a cargo de la dirección de este programa.
En el elenco de este año, participan profesores, estudiantes y ex estudiantes, más tres invitados, todos de la Sinfónica Nacional de Chile; dos de vientos-madera y uno de viento-metal: el oboísta Leonardo Cuevas y el cornista Thiago Martins, más la fagotista Melodía Baeza.

Asimos, a los profesores Guillermo Lavado, en flauta y piccolo , Miguel Ángel Muñoz en violín y Patricio Sabaté en narración, se suman los estudiantes de pregrado Marcos Guineo en clarinete, y Luciano España en viola, la estudiante del magíster Michelle Lepicheo en violonchelo, además de los titulados en Música UC Makarena Mendoza, violinista del Cuarteto Austral, y el contrabajista Josué Garay.
"Cuando Bizet hizo esta suite, que originalmente era para piano y después fue para dos pianos, fue la primera vez que se hace una suite con temas infantiles. Y esto dio origen a una seguidilla de otros compositores que también lo hicieron, como Fauré y Debussy. Fue un poco pionero en su momento. La versión para piano es fantástica, me gusta mucho, pero creo que en cámara gana", asegura Felipe Ramos Taky.

"Gana especialmente colores, los caballos son como una carrera de caballos, en cuanto a la velocidad y la agilidad de las cuerdas. Siento que es más vívido. Tiene que ver con la cantidad máxima de frases porque el piano, dentro de todo, es un instrumento de percusión, entonces en el caso de la muñeca, es qua música lenta y muy suave, cuando el clarinete o la flauta hacen la melodía, ésta puede ser súper larga y con otros colores. Por eso, creo que gana", agrega el profesor UC.
¿Cuáles son las virtudes de tener esta temporada familiar, pensando en la comunidad y en los futuros auditores, dentro de la misión de la Universidad Católica y su empeño en transformar Chile?
"Es altamente interesante que una temporada como ésta está produciendo un impacto sí o sí. Desde los ensayos, tenemos otra actitud, cambiamos el switch porque sabemos que puede haber una interrupción y la vamos a tomar con humor. Estamos sonriendo mucho más, estamos como con otro espíritu. Yo creo que eso es bien bonito porque cuando pasa, se logra conocer la música de otra manera cuando pasa eso. Para los niños y los adultos. Yo he tenido la suerte de verlo con mis propios hijos que están muy bien los 40 minutos sentados en un teatro, ya que están absolutamente concentrados, están conectados con la música, están viendo los colores y los fraseos. Están escuchando los distintos instrumentos. Y eso es gracias a dos cosas. Primero que estas versiones son muy camerísticas, ya que hay un instrumento de cada uno, entonces es como una mini orquesta. Y lo otro es algo que está en el corazón del proyecto: se le da a los niños la música tal cual como está escrita. No está recortada ni es una versión simplificada. En el caso de Juegos de Niños es al contrario, la versión original era de piano y se agrandó. La música, las frases, los compases, están igual. Y el resultado se ve, los niños salen de los conciertos 'en llamas'. Muy, pero muy contentos".

Antes de dirigir estos conciertos del 4 de julio de la 4a Temporada Música UC para Niñas y Niños, Felipe Ramos Taky dio la partida a un proyecto Impacto Cultural UC del cual es el investigador responsable y que desarrolla en conjunto con el director del Instituto de Historia UC Claudio Rolle y Umberto Bonomo, profesor de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC.
Se titula "Cultura Migrante: Música, Arquitectura e Historia de la Catedral de Santiago", es financiado por la Prorrectoría UC y la primera jornada consistió en una conferencia y un concierto con 600 asistentes, en la Catedral de Santiago. La próxima sesión será el 15 de julio y se dedicará a Perú (Ver reportaje).
Antes de eso, a fines de marzo dirigió tres funciones del concierto Bach Santiago 56, dos de ellas en el Teatro Municipal de Santiago, en lo que fue el debut del proyecto en ese recinto. Asimismo, en el Encuentro de Música Sacra UC, cantó dentro de un octeto vocal liderado por el profesor Rodrigo del Pozo en dos funciones del programa "Vox caritati: Impresiones corales francesas". "Fue bonito bonito volver a cantar, además de que fue una mini despedida de Rodrigo del Pozo y Verónica Sierralta, que por edad se van a jubilar. Cuando entré al Instituto de Música UC me matriculé en Dirección coral, pero aproveché de tomar clases con Rodrigo; fui su alumno", comenta Ramos Taky. Después, ya en la 62a Temporada de Cámara UC, dirigió un septeto de Mélanie Bonis a inicios de junio.

En ese mismo concierto monográfico de la compositora francesa participó también el profesor Guillermo Lavado. Y después de las presentaciones familiares de este sábado 4 de julio, ambos volverán a colaborar artísticamente en "Poesía y música: Schumann y Boulanger", en la 62a Temporada de Cámara UC, cuando con los cantantes Patricio Sabaté y Claudia Pereira aborden canciones de Robert Schumann y Lili Boulanger, en arreglos de Renz. Será el martes 7 y miércoles 8 de julio.
En diciembre próximo, Guillermo Lavado actuará en el concierto Bach Santiago 63. Además, en junio abordó un variado repertorio en formato de dúo con Luis Alberto Latorre, en el programa "Sounds of the Forest".
¿Qué tan importante es para usted la versatilidad, es decir, tocar cosas que le interesan, pero también mostrar en escenario lo que se puede hacer, pensando que eso también es una manera de formar a los nuevos intérpretes?
"A lo largo de toda mi vida profesional he tratado de profundizar en música de distintas épocas y distintos compositores. Siempre estoy a la búsqueda de nuevos repertorios. Y, por supuesto, abarcando desde las nuevas lecturas de la música barroca hasta la música contemporánea en sus diversas formaciones. He tocado tantos años en orquesta sinfónica y en orquesta de cámaras, como también solista y en música de cámara, que en realidad es mi gran pasión también".

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