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Con dos de las más famosas obras de Antonin Dvorák, Liza Chung, Oriana Silva y Martin Osten rinden homenaje al artista que expresó como nadie las alegrías y tristezas de los pueblos

20 de mayo de 2024


A 120 años de la muerte del genio bohemio, los profesores del Instituto de Música UC interpretarán el famosísimo Trío Dumky y la también muy reconocida Sonatina Op.100 del célebre artista. Dos obras representativas del lenguaje único de Antonin Dvorák, que reflejan su talento único como melodista y su capacidad para fusionar la música de tradición escrita con el folclor de su propia cultura y también de otros acervos. "La música de los pueblos nace de la necesidad de compartir la expresión colectiva, cargada de sentimientos diversos, profundas tristezas y alegrías, y eso se aprecia en las dos obras que tocaremos; la melancolía contrastada con el festejo", adelanta Oriana Silva.

photo_camera Martin Osten, Liza Chung y Oriana Silva, tras bambalinas, en un concierto previo. Fito: Música UC.

El compositor bohemio Antonin Dvorak (1841-1904) fue uno de los más grandes creadores musicales de la segunda mitad del siglo XIX. Autor de una maciza producción que supera las 200 obras, abordó todos los formatos, desde la música sacra hasta la ópera, y sinfonías tan famosas como la Octava y la Novena, Desde el Nuevo Mundo, que son interpretadas permanentemente en las mejores salas de concierto del mundo. Su Concierto para violonchelo, por otra parte, es uno de los más admirados del mundo.

La producción de cámara de Antonin Dvorák también ocupa un lugar muy destacado del repertorio universal, con creaciones que están entre las más admiradas de todos los tiempos. Es el caso de su duodécimo cuarteto de cuerdas, Americano, y es también el caso del Trío Dumky.

Este último será parte del homenaje que le rendirá el Instituto de Música UC a Antonin Dvorák, al cumplirse 120 años de su deceso, en la 60a Temporada de Cámara UC. El programa se completará con otra obra de cámara muy reconocida del compositor bohemio, la Sonatina Op.100. Ambas creaciones dan cuenta de una de las características más propias de su lenguaje: el soberbio trabajo que hace incorporando elementos clave del folclor a la música de tradición escrita, dotándola de una fuerza expresiva sin parangón. Y mientras una danza tradicional eslava conocida como dumka es el corazón del Trío Dumky, la Sonatina incorpora negro spirituals y melodías de pueblos indígenas norteamericanos que conoció en su permanencia en Estados Unidos.

Los profesores Oriana Silva, Liza Chung y Martin Osten han actuado a lo largo de varios años como trío. Foto: Música UC.

Serán dos conciertos, ambos a las 19:30 horas, el miércoles 22 de mayo en el Centro Cultural GAM (Alameda 227) y el jueves 23 de mayo en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300). Las inscripciones son gratuitas. El programa "Dvorák a 120 años de su muerte" fue diseñado por Martin Osten, violonchelista quien participará en los conciertos junto con la pianista Liza Chung y la violinista Oriana Silva. Los tres son profesores del Instituto de Música UC.

"Nos emociona poder hacer estos conciertos, por la fuerte influencia que tenía la música folclórica, eslava, en la música de Dvorák, por sus grandes melodías y su pasión, además de los fuertes contrastes que se pueden escuchar en las obras que interpretaremos", adelanta Martin Osten.

Antonin Dvorák (1841-1904).

Los 120 años que se conmemoran de la muerte del compositor bohemio, indica, fueron el punto de partida para proponer este programa, porque hasta ahora no habían tocado, como trío, nada de Dvorák. "Nos pareció fantástico presentar el famoso Trío Dumky y también la Sonatina para violín y piano, básicamente porque nos encantan la manera increíble en que Dvorák logró incorporar muchos elementos eslavos de su entorno y su gran talento para las melodías. Él realmente llega al corazón y captura el público", explica.

¿En qué medida las dos obras que vamos a escuchar en los conciertos son representativas de elementos muy relevantes del lenguaje de Dvorák? 

"Las dos obras tienen dos cosas en común. Por un lado, ambas obras son tardías, compuestas bien al final de su vida, y ambas incorporan influencias de melódicas del folclor. En el caso de la Sonatina, que compuso durante su estadía en los Estados Unidos, son melodías de los pueblos originarios norteamericanos y de los espirituales negros de los esclavos africanos. En el caso del Trío Dumky, hay que explicar que dumky es el plural de dumka, y dumka es una canción folclórica eslava con origen en Ucrania. La dumka es una canción caracterizada por una sección lenta y una sección rápida. Esto también nos motiva tocarlo, porque es muy inusual y muy destacado que en vez de tener tres, cuatro movimientos, y en vez de iniciar con un primer movimiento en forma de sonata y terminar con un rondó, Dvorák se atrevió a combinar seis dumky seguidos. Eso hace que sea un trío súper diferente de todo el repertorio de su época, y muy diferente de otras obras que Dvorák compuso".

Martin Osten, violonchelista y académico del Instituto de Música UC. Foto: Música UC.

Martin Osten, violonchelista y académico del Instituto de Música UC. Foto: Música UC.

Las tres primeras canciones, indica, se tocan más seguidas, de manera que parece un primer movimiento muy largo, por lo cual, combinadas con las otras tres dumky que van más espaciadas, produce "la falsa impresión de que uno está escuchando cuatro movimientos". Cada dumka, explica, "tiene normalmente una parte lenta al comienzo, después una parte rápida, que es frenética y exuberante, y luego vuelve a la parte lenta introspectiva. Eso hace que el Trío Dumky sea realmente muy libre, parece casi una fantasía, con seis secciones contrastantes, porque hay cambios bruscos entre la parte rápida y lenta. Un crítico una vez lo describió como un lamento bohemio desinhibido, y dijo que cree que ahí se escucha el alma de Dvorák, porque es como lo más auténtico de él que hay".

Martin Osten: "Dvorák no citaba exactamente una canción, sino que se acercaba al espíritu de la música folclórica"

Martin Osten aclara que Dvorák incorporó alguna dumka o alguna furiant, danza folclórica también de origen eslava, en otras obras. Pero sólo en el Trío Dumky utiliza seis canciones eslavas seguidas. "Y eso llama mucho la atención", señala.

La forma en que Dvorák hace esta fusión de elementos que provienen del folclor y de otras tradiciones de músicas distintas de la escrita, cómo transforma la música en algo nuevo, es tan original e innovador. Y lo hace no sólo con el acervo oral que conoce, de su propio entorno cultural, como es el caso del Trío Dumky, sino también con músicas que descubre, que son nuevas para él, como sucede en la Sonatina Op.100, que compone durante su estadía en Estados Unidos. Eso demuestra cuán atento estaba a la realidad, y cómo bebía de la sociedad que estaba conociendo.

"Sí. Totalmente. Y es también una linda conexión entre las dos obras. Mientras el Trío Dumky fue estrenado en 1891, justo antes de su partida a los Estados Unidos, la otra obra, la Sonatina para violín y piano la compuso en 1893, dos años después. El Trío Dumky era un hit en esa época y Dvorák tenía un trío con el famoso violonchelista Hanus Wihany el violinista Ferdinand Lachner, y ellos hicieron una gran gira como trío antes de su despedida hacia los Estados Unidos. Dieron algo así como cuarenta conciertos, y muchas veces tocaron el Trío Dumky, que ya era un gran favorito del público. Y después, ya en Nueva York, compuso esta Sonatina que incorpora también elementos folclóricos de allá, pero al mismo tiempo en su segundo movimiento tiene un carácter fresco y alegre que de repente expresa una cierta nostalgia. Posiblemente ahí Dvorák echa de menos su patria, porque igual estaba viviendo un choque cultural, tenía un poco de problemas al adaptarse a la cultura, creo que fue una experiencia bien fuerte, y en esa Sonatina se nota y fue bien fuerte esa experiencia, creo, entonces se nota ahí cierta nostalgia por sus orígenes. Dvorák había tenido una vida difícil, tuvo que ganarse la vida haciendo clases y tocando en bandas folclóricas, en cierta época, y ahí se acercó más a eso. Dvorák no citaba exactamente una canción, sino que se acercaba al espíritu de la música folclórica. No eran citas literales, sino que era un trabajo más sutil". 

Antonin Dvorák, al centro, junto a Hanus Wihan y Ferdinand Lachner, en 1982. Juntos interpretaron por toda Bohemia y Moravia el Trío Dumky en una extensa gira en ese año.

Antonin Dvorák, al centro, junto a Hanus Wihan y Ferdinand Lachner, en 1982. Juntos interpretaron por toda Bohemia y Moravia el Trío Dumky en una extensa gira en ese año.

Tiene más que ver con el contenido propio de la música. Hay algo del espíritu de una u otra música que él toma. No es que tome una melodía y la cite.

"Sí, exactamente. El espíritu entra a su obra. Y en este sentido era distinto que su compatriota Biedrich Smetana, quien integró más específicamente la música folclórica checa. En cambio, Dvorák tenía una mirada mucho más amplia, de toda la región cultural eslava, no sólo estaba preocupado por sus alrededores inmediatos, y eso lo diferencia".

No le interesaba sólo lo propio a Dvorák, por una motivación identitaria, sino todo lo que conocía. Cuando va a Estados Unidos está allá dos o tres años, y toma mucho de allí. Es una persona abierta a su entorno.

"Totalmente, claro. Y en esa Sonatina, por ejemplo, incorpora sobre todo los spirituals, los espirituales negros de los esclavos africanos, que se caracterizan por escalas pentatónicas o ritmos sincopados, y es algo que también influye en su Sinfonía Desde el Nuevo Mundo, ahí claramente se vio bien influenciado por su estancia allá, por lo que estaba alrededor de él. Pero no fueron cosas que le llegaron, sino que él tuvo que tener la mente abierta y buscarlo. Claramente tenía un fuerte interés, estaba muy abierto a conocer eso".

Liza Chung: "En cierta forma, se podría considerar a Dvorák como un pionero en la composición etnomusical"

Las otras dos profesoras del Instituto de Música UC que participarán en los conciertos del 22 y 23 de mayo son la pianista Liza Chung y la violinista Oriana Silva, concertino de la Orquesta Usach.

Para Liza Chung, "Dvorák es un compositor del gusto de la mayor parte del público y es probable que sea por sus melodías y ritmos folclóricos". Reconoce, asimismo, que el piano desempeña un cometido clave en las dos obras que escucharemos. "El piano siempre cumple un rol importante en lo que respecta la construcción armónica, pero en este caso, Dvôrák hace al piano también partícipe y eje principal melódico", aclara.

Liza Chung, pianista y académica del Instituto de Música UC. Foto: Música UC.

En cuanto a las reconocidas partituras que abordarán, destaca que las seis dumka con las cuales Dvorák construye el Trío Dumky "son un tipo de ballada o lamento bohemio", y que esa obra "es un ícono en su género, destacándose su libertad y fantasiosa estructura". La Sonatina Op.100, aclara la pianista, "Dvorák la escribió para sus hijos mientras residía en los Estados Unidos", y remarca su "simpleza y frescura".

¿Qué le gustaría comentar respecto de esa fusión de tradiciones musicales que hace Dvorák?

"En cierta forma, se podría considerar a Dvôrák como un pionero en la composición etnomusical. Ciertamente se oirán aspectos folclóricos en las dos obras que se interpretarán en este concierto, pero de orígenes muy distintos. En la Sonatina, sus influencias son netamente norteamericanas, mientras que en el Trio Dumky, las melodías y ritmos que se oyen en cada movimiento son eslavas-bohemias".

Oriana Silva: "La música de los pueblos nace de la necesidad de compartir la expresión colectiva, cargada de sentimientos diversos, profundas tristezas y alegrías, y eso se aprecia tanto en la Sonatina como en cada una de las dumkas en el Trío de Dvorák; la melancolía contrastada con el festejo"

Para Oriana Silva, abordar al compositor bohemio tiene un significado especial pues lo ha escuchado desde su infancia. "Siempre es un agrado interpretar la música de Dvorák, especialmente querido por mí por su Concierto para violonchelo, que tuve la suerte de conocer siendo niña. A partir de esta obra pude ir reconociendo su estilo, que se caracteriza por integrar la música folclórica a sus composiciones, lo que se va a poder apreciar en el Trío Dumky", dice.

La violinista apunta que "Dvorák también fue muy influenciado por la música nativa de Estados Unidos, y una muestra de ello se representa en Sonatina para violín y piano, a través de sus armonías, sus ritmos y melancólicos temas".

¿Qué le gustaría comentar de esa fusión que hace Dvorák?

"La música de Dvorak se vio especialmente enriquecida al incorporar armonías, temas y formas del folclor eslavo y de la música nativa americana y afroamericana. Porque ciertamente la música de los pueblos nace de la necesidad de compartir la expresión colectiva, cargada de sentimientos diversos, profundas tristezas y alegrías, y eso se aprecia tanto en la Sonatina como en cada una de las dumkas en el Trío, la melancolía contrastada con el festejo".

Oriana Silva, violinista, concertino de la Orquesta Usach y académica del Instituto de Música UC. Foto: Música UC.

Respecto del rol que le corresponde a su instrumento, Oriana Silva indica que "en la Sonatina para violín y piano, el compositor logra un perfecto equilibrio entre ambos instrumentos, lo que permite que a lo largo de la obra se complementen mutuamente y que puedan brillar de la misma manera. El rol del violín en el Trío Dumky es de dialogar constantemente con el piano y el violonchelo, además de aportar ritmo y armonías a través de largas secciones en dobles cuerdas. Y, al igual que el violonchelo, aporta en expresividad en sus variados temas".

 

 

 

 

 

 

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