Concierto desde casa: cuatro pianistas adelantan las obras que tocarán y reflexionan sobre el rol del arte en la pandemia

7 de mayo de 2021


Mario Alarcón, Liza Chung, Constanza Rosas y Pablo Terraza abordarán repertorio romántico desde sus propias casas a las 19:00 horas del martes 11 de mayo en Musica.uc.cl. El concierto se retransmite el domingo 16 en Radio Beethoven.

photo_camera Mario Alarcón, Liza Chung, Pablo Terraza y Constanza Rosas actúan desde casa.

Mario Alarcón, Liza Chung, Constanza Rosas y Pablo Terraza abordarán repertorio romántico desde sus propias casas a las 19:00 horas del martes 11 de mayo en Musica.uc.cl. El concierto se retransmite el domingo 16 en Radio Beethoven.

Música UC estrena este martes 11 de mayo una nueva producción realizada en confinamiento, como parte de la 57ª Temporada de Conciertos. El programa se titula “Piano entre amigos” y se trata de una panorámica del repertorio para piano del siglo XIX, con un marcado acento romántico.

Este concierto se transmitirá a las 19:00 horas, en Musica.uc.cl y se retransmitirá a las 14:00 horas en Radio Beethoven, en el dial 97.7 FM en la Región Metropolitana y en el 100.5 de Villarrica, además de la plataforma Beethovenfm.cl.

Cuatro profesores de la cátedra de Piano de Música UC abordarán obras compuestas entre 1837 y 1900 desde sus propias casas. El programa abre con Pablo Terraza y la Fantasía Op. 28 de Alexander Scriabin; sigue con Mario Alarcón y el Scherzo Op. 31 de Frédéric Chopin, y con Constanza Rosas y la Balada en Si menor de Franz Liszt, para cerrar con Liza Chung y la Fantasía Op. 49 de Chopin.

Aquí, cada uno de los pianistas se refieren a la pieza que eligieron y también a lo que representa para ellos, en lo personal, realizar el ejercicio de grabarse en casa y poder así seguir comunicándose con el público.

Pablo Terraza: “La música ha sido indispensable durante este tiempo”

Pablo Terraza.

-La Fantasía Op.28 fue compuesta por Alexander Scriabin en 1900. ¿Qué lugar ocupa en su producción? ¿Es una de las obras más románticas de este innovador compositor ruso?

“Es una obra que viene a cerrar el primer período estilístico de Scriabin. Aunque se aprecian sellos propios del compositor, por ejemplo, motivos de tresillos o ritmos entrecruzados, la escritura y el ánimo miran hacia Chopin y Liszt, y la armonía hacia Wagner. Sin duda es una obra compleja, que requiere un alto grado de dominio técnico y de gradación de colores sonoros. Me resulta muy atractiva la combinación de estados de ánimo que transita: inquietante, portentoso, encantador”. 

-¿Le entusiasma poder hacer este registro en casa? ¿Qué rol ha tenido la música en la pandemia?

“Sin duda es un desafío hacer el registro desde casa, tiene ventajas, como la posibilidad de corregir, y desventajas también, pues quizá el instrumento no es el más óptimo. De todas formas, es una oportunidad de llegar a una audiencia que por necesidad se ha volcado al medio digital para acceder a contenidos artísticos. No me parece que la grabación sea incompatible con el concierto en vivo, son dos instancias que ofrecen experiencias diferentes. Creo que la música ha sido indispensable durante este tiempo, ya sea para encontrar sosiego, acompañar, motivar, distraer, levantar, o hacer reflexionar a las personas, y me alegra poder contribuir humildemente con eso”.

Mario Alarcón: “No nos pueden quitar la música”

Mario Alarcón.

-Frédéric Chopin compuso el Scherzo Op. 31 en 1837. ¿Por qué eligió tocar esta obra y qué le gustaría comentar de ella?

“Es el segundo de los cuatro scherzi que compuso Chopin, y que tienen caracteres muy variados, muy diversos. El Scherzo deriva de la aceleración del minuetto; un scherzo es un minuetto tocado rápidamente. Sobre esa base, Chopin estilizó al máximo la forma; nadie reconocería un minuetto en un scherzo de Chopin, aunque se tocase lento. Es muy elegante, muy refinado. Eso respecto a la forma. Recurrí a una obra que me es muy querida, que tocaba cuando era muy joven, que he tocado repetidamente en conciertos y en concursos. Me es muy cercana”.

-¿Qué tiene esta obra que le gusta y que hace que le resulte tan cercana? 

“Tiene un contraste muy fuerte de temperamentos. Aparentemente es muy violenta porque parte así, sin embargo, se impone la melancolía. A Chopin no le gustaban los títulos poéticos de su música; sin embargo, alguien le colocó a esta pieza Meditación, y yo encuentro que lo hizo muy bien porque la parte central tiende a permear el resto de la pieza, de modo que, aunque es un scherzo con mucho movimiento, tiene cierto carácter contemplativo que la caracteriza. Eso es lo que más me seduce”.

-Esta experiencia de grabarse en casa, usted ya la había vivido en la temporada pasada. ¿Le parece interesante porque es una forma de seguir comunicándose con el público, pese a las restricciones sanitarias?

“Compartir es un asunto espontáneo e inherente a todo ser humano, pero estar en casa y realizar uno mismo, sin ser profesional, estas grabaciones, es un ejercicio en el cual uno tiene que inventar una nueva actitud. Es enriquecedor, en cuanto es un ejercicio de flexibilidad, pues para cualquier ser humano, y especialmente para un músico, el mantenerse flexibles. El mensaje más valioso que queda, y que trasciende a la música propiamente tal, es el hecho de que no nos pueden quitar la música. La música, con todas las dificultades y limitaciones del mundo, siempre tiende a surgir de alguna manera. Es como si la música estuviera dentro de nuestra genética, dentro de nuestra naturaleza, y lo está, porque tenemos un corazón que palpita, tenemos la voz, y el habla es música. El ritmo del corazón le da ritmo a nuestra vida, por lo tanto, lo que sale del instrumento no es otra cosa que la prolongación de la música que llevamos muy dentro. Yo creo que es eso lo que se manifiesta a través de estos conciertos en línea”.

Constanza Rosas: “La música es esencial para la vida y el alma de todos”

Constanza Rosas.

-Franz Liszt compuso la Balada en Si menor entre 1853 y 1854. ¿Qué lugar ocupa esta obra en la producción de este compositor húngaro? ¿Qué es lo que más le gusta de esta pieza tan famosa?

“Liszt compuso su Segunda Balada en uno de sus mejores y más creativos momentos; en la misma época que escribió la Sonata en Si menor y la Sinfonía Fausto, que son dos obras maestras. La Balada en Si menor es una obra pianística muy compleja y ambiciosa, tanto técnica como musicalmente. Me fascina lo que me provocan sus temas antagónicos y a la vez complementarios; la inquietud, lo amenazante, revuelto, sombrío, por ratos violentos y la dulzura, ternura y suavidad, que me conmueven infinitamente”.

-¿Echa de menos tocar en vivo, la música en vivo? ¿Es importante para usted seguir comunicándose con el público? 

“Me encanta poder seguir haciendo música para el público, no podemos parar, pese a todas las dificultades que a veces se entremezclan en el encierro entre lo profesional y lo doméstico. Originalmente nuestro programa era para obras a dos pianos y tuvimos que reinventarnos porque la cuarentena nos impedía ensayar. Echo de menos tocar en público, igual como echo de menos abrazar, reírme, llorar, conversar con los amigos. En vivo hay una complicidad irreemplazable. Los músicos siempre estamos encerrados estudiando, por eso en este encierro me cuesta extender esa soledad al mostrar nuestro trabajo. Pero la música no puede callarse, tiene que sonar, hasta en las peores condiciones. Sin música nada existe, es esencial para la vida y el alma de todos”.

Liza Chung: “Estoy muy agradecida de poder seguir compartiendo con el público”

Liza Chung

-Frédéric Chopin compuso su Fantasía Op. 49 en 1841. ¿Qué nos puede decir de esta obra tan relevante en la producción del compositor polaco? ¿Cuál es el Chopin que descubrirá el público en esta Fantasía?

“Es una de las grandes obras del repertorio pianístico; es una de las obras más largas de Chopin. Es muy compleja, muy densa, hermosa, obviamente, y lleva el título de Fantasía porque Chopin quería romper un poco con el formato tradicional de la escritura y expresarse de una forma un poco más romántica, dándole una composición un poco más improvisatoria. Es una de las grandes obras de este compositor romántico. Este es un Chopin ya totalmente consagrado como compositor, es un Chopin muy complejo en cuanto a la escritura pianística, técnicamente hablando, con un registro muy amplio del instrumento y con emociones que varían; comienza con una marcha fúnebre y luego pasa por secciones muy improvisatorias, pero siempre con la parte lírica que Chopin siempre destaca”.

-¿Cómo ha sido para usted el proceso de grabarse? Las ganas de comunicarse con el público, ¿pesan más que las dificultades técnicas?

“No es fácil. En lo personal, no soy muy de grabaciones, no me gusta mucho porque realmente echo de menos al público y echo de menos el compartir ahí en el momento del concierto. En ese sentido no ha sido fácil, sin embargo, estoy muy agradecida de poder seguir tocando y poder seguir compartiendo con el público, aunque sea a través de la computadora. 

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