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Coro de Cámara UC despide a Carmen 'Kleine' Thielemann, una de sus coralistas más queridas y un ejemplo de compromiso por más de 30 años

11 de marzo de 2026


La contralto falleció a los 80 años por un accidente doméstico. "Es un símbolo de lo que debería ser el corista comprometido", señala Gerard Ramos, director de la agrupación, y el extitular Mauricio Cortés indica que "era profesional en el sentido de la respuesta que ella daba. Siempre puntual, siempre sabiendo el material musical que tenía que cantar". Claudia Trujillo, jefa de cuerdas sopranos, complementa: "Sin duda, nos deja un gran legado: el compromiso, la alegría, el cariño y orgullo por los integrantes del coro y el gusto por la música coral".

En los últimos años, todos los lunes y los jueves, llegaba a media tarde al Campus Oriente. Se sentaba sola en el patio central, a estudiar o leer, pero si alguien la saludaba se iniciaba una animada conversación. Así pasaban tres o incluso cuatro horas. Entonces, poco antes de las 19 horas, se dirigía a la Casa del Coro y llegaba, siempre puntual, al ensayo.

Carmen Thielemann era una querida integrante del Coro de Cámara UC, que integró por más de tres décadas. Superaba los 80 años, y recientemente falleció, como producto de un accidente doméstico. La comunidad del Instituto de Música UC lamenta su partida y, de hecho, sus compañeros del Coro de Cámara UC participaron activamente en el responsorio que hubo en su parroquia.

El profesor del Instituto de Música UC Gerard Ramos Pardo, calcula que hubo una treintena de coreutas, entre integrantes actuales y exintegrantes de la agrupación. "Le pudimos dar un homenaje y una despedida muy sentida. Cantamos en la ceremonia, entonces todo el mundo tuvo ocasión de despedirse como correspondía", asegura. Interpretaron partes del ordinario de la misa y algunos himnos.

Carmen Thielemann era contralto y tenía un sobrenombre hace mucho tiempo: 'Kleine'. Eso, porque era de origen alemán y de baja estatura. Es decir, le decían 'pequeña'. "Todo el mundo en el entorno coral la llamaba de esta manera", confirma el profesor Ramos Pardo.

"Para ella, el ensayo del coro era una de las cosas más estructurales e importantes en su día a día. De hecho, cuenta su sobrina que ella todos los lunes y los jueves se levantaba y empezaba su ritual para venir al coro, lo que partía con un desayuno especial", detalla el director del Coro de Cámara UC.

"Llegaba cerca de las tres de la tarde, tomaba té y se quedaba leyendo y conversando con la gente hasta que empezaba la hora del ensayo. La conocían muchísimas personas porque ella socializaba con todo el entorno universitario durante varias horas en la semana", agrega Gerard Ramos.

Gerard Ramos: "Para mí, es un símbolo de lo que debería ser el corista comprometido. Un ejemplo buenísimo para las nuevas generaciones de lo que significa el compromiso amateur, que no por no tener un vínculo pecuniario, es menos serio"

"Independiente de qué edad tuvieran, de dónde vinieran, de cualquier rasgo o característica, Carmen era la persona que estaba ahí para acoger a los nuevos miembros del coro, les hablaba y bromeaba con ellos", especifica el profesor Ramos.

¿Qué representa que una cantante participe tanto tiempo, más de 30 años en un coro que es amateur, y con ese nivel de compromiso?

"Para mí, es un símbolo de lo que debería ser el corista comprometido. Yo sólo llevo 3 o 4 años dirigiendo este coro, pero parece que Carmen nunca se perdió un concierto. Y era muy, pero muy raro que faltara a un ensayo. Este vínculo del corista amateur, que es algo que uno hace sin un compromiso monetario, pero que sí existe un pacto de asistencia, es algo que ella representaba muy bien y era súper importante como ejemplo para las nuevas generaciones. Por ejemplo, para los estudiantes, que tienen más tendencia a entrar y salirse del coro, probar un poco y después no asistir de manera tan regular. Carmen era un ejemplo buenísimo para las nuevas generaciones de lo que significa el compromiso amateur, que no por no tener un vínculo pecuniario, es menos serio".

Carmen Thielemann fue una integrante muy querida del Coro de Cámara UC.

Claudia Trujillo es jefa de la cuerda sopranos y es parte del Coro de Cámara UC desde el año 2000. "Carmen, 'Kleine', como todo el mundo la llamaba, fue una integrante que aportó por muchos años al Coro de Cámara UC, con su compromiso de participación constante y su real interés por la música coral, que se reflejaba cuando manifestaba gusto y alegría por abordar los programas de repertorios, especialmente la música de Bach", destaca.

Claudia Trujillo: "Manifestaba sentirse orgullosa de pertenecer a la Universidad Católica a través del Coro de Cámara. Sin duda, nos deja un gran legado: el compromiso, la alegría, el cariño y orgullo por los integrantes del coro y el gusto por la música coral. La vamos a extrañar muchísimo"

La profesora de Grange School asegura que la "cultura y experiencia" que tenía Carmen Thielemann cuando llegó al elenco UC daban cuenta de sus previas participaciones en otros coros y que se fueron haciendo cada vez mayores, "siempre con altas expectativas a nivel musical y artístico".

¿Le gustaría comentar el compromiso que exhibía Carmen Thielemann con el Coro de Cámara UC, que la hizo integrarlo por varias décadas, y su manera de vincularse con sus compañeros de coro?

"Manifestaba sentirse orgullosa de pertenecer a la Universidad Católica a través del Coro de Cámara, preparándose desde muy temprano para asistir a los compromisos de ensayos o conciertos. ¡Era siempre de las primeras en llegar! Su compromiso también se notaba al acoger a cada integrante nuevo; era muy cálida, tenía una forma de ser muy jovial y divertida, que convocaba y unía. Sin duda, nos deja un gran legado: el compromiso, la alegría, el cariño y orgullo por los integrantes del coro y el gusto por la música coral. La vamos a extrañar muchísimo".

Claudia Trujillo agrega que "en lo humano, destaco su humor y también su capacidad de reírse de sí misma, una gran personalidad y curiosidad por conocer y conversar con todos los que integraban el coro. También la veíamos interactuar casi inmediatamente con los directores invitados o los pianistas acompañantes. Era muy sociable".

Coincide Mauricio Cortés, quien fue director del Coro de Cámara UC por 22 años. "Carmen era extremadamente sociable. Algo que siempre le destacábamos y frente a lo que a veces nos bajaba un poco el pudor, aunque era parte de su personalidad, era que tenía una facilidad para entablar una conversación, sin importar si era una gran autoridad. Ella podía acercarse al rector y a los directores extranjeros invitados, sin ningún problema. O sea, con una llegada muy directa, muy fácil. Tenía esa cualidad de empatizar muy rápido".

A la derecha, adelante, Carmen Thielemann, junto al director del Coro de Càmara UC, Jaime Donoso, en un concierto de 1995 en la Sala Claudio Arrau del Teatro Municipal de Santiago.

El director coral reconoce que entre ellos nació una amistad que se extendió hasta ahora, por muchos años. Recuerda que Carmen Thielemann ingresó al Coro de Cámara cuando era director titular Jaime Donoso, hoy profesor emético de la UC, y que él asumió en 1993.

"Carmen siempre fue una coralista muy fiel. Era raro que se ausentara; siempre estaba presente. Siempre estaba, además, dispuesta a lo que se requiriera en el coro", señala.

"Era profesional en el sentido de la respuesta que ella daba. Siempre puntual, siempre sabiendo el material musical que tenía que cantar. Desde esa perspectiva, era una actitud muy profesional. No siendo ella una música con estudios, cantó muchos años en coro desde que partió, aproximadamente en los años 60 en el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile", cierra Mauricio Cortés.

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