17 de agosto de 2026
A 18 años de llegar al Instituto de Música UC para hacer un reemplazo, y a ocho años de firmar su contrato indefinido, el profesor Cristián González Vivanco (1975) recibió el Premio de Reconocimiento a la Excelencia Docente (PRED) de manos del rector UC Juan Carlos de la Llera.
Fue en la ceremonia de inauguración del año académico, a fines de marzo pasado.
"Creo que ésta era mi cuarta nominación. Siempre he sido feliz de estar en una terna con colegas que son de hermosa trayectoria, de modo que nunca 'me quedé con ganas de ganar nada, ya ser nominado es un gran honor", comenta el profesor González Vivanco.
"Lo acepto con mucha humildad porque es un reconocimiento de estudiantes y de pares, y eso es muy bonito" - Cristián González Vivanco
"Esta vez que lo gané representa darle valor a la trayectoria y la perseverancia, al hecho de mantener una misma línea en lo que dices y haces, en tu manera de abordar la enseñanza. Lo acepto con mucha humildad porque es un reconocimiento de estudiantes y de pares, y eso es muy bonito. También fue lindo que éramos pocos, éramos 32 de cuatro mil y tantos profesores de la universidad", agrega el profesor.

Cristián González Vivanco tiene una constante actividad interpretativa en conjuntos del ámbito de la música de tradición oral. Está a cargo de los sintetizados del Ensamble Escondido, agrupación que fusiona el jazz contemporáneo, la música docta y la improvisación, y que por el disco Lejos (2021) obtuvo el Pulsar (ver nota). Asimismo, es el pianista de la banda de rock Salas F.C..
Además, siempre desarrolla proyectos con estudiantes, como ha sido el caso de Colectivo Semillero, que se dedica a la música latinoamericana y también del Ensamble de Jazz Austral.

Ensamble Escondido en el teatrino que se instaló en el Centro de Extensión Oriente. Foto: Archivo Cristián González Vivanco.
“Tengo mi corazón dividido entre las dos grandes músicas, la popular y la docta”, reconocía en 2022.
En el Instituto de Música UC, es académico del área de Lenguaje. En el pregrado, dicta los cursos de Lectura y Auditivo y Armonía.
"Armonía es un ramo que todos deben tomar y Lectura y Auditivo también, porque en el fondo es como el castellano del colegio. Es interesante, porque se va viendo la evolución de los jóvenes y sus intereses", aclara. En el Ciclo Elemental, enseña Lenguaje. "Es fascinante", dice.
"Pienso que el premio otorgado a Cristian González es muy merecido. Se trata de un profesor que consistentemente ha sido bien evaluado por sus estudiantes durante estos años" - Alejandro Vera Aguilera
"Pienso que el premio otorgado a Cristian González es muy merecido. Se trata de un profesor que consistentemente ha sido bien evaluado por sus estudiantes durante estos años. De hecho, ya en ocasiones anteriores había sido nominado al premio", comenta Alejandro Vera Aguilera, director del Instituto de Música UC.
"Además, es una persona responsable, que colabora siempre en las tareas, principalmente docentes, que la unidad le demanda. Imagino que sus estudiantes estarán igualmente contentos, pues hasta donde he podido ver mantiene una excelente relación con todos ellos", agrega.

Trabajar en el Instituto de Música UC, dice el profesor González Vivanco, ha sido "maravilloso. Yo me quedé, primero, porque tenemos una infraestructura que es envidiable". Foto: Romina de la Sotta Donoso.
González Vivanco estaba terminando sus estudios de Licenciatura en teoría de la música en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en 2008, cuando la académica Silvia Contreras, que hacía clases también en la UC, lo recomendó para reemplazar a Paula Torres, quien estaba con posnatal.
"Yo la conocía de la Chile también, casi todos los profesores de lenguaje venimos de allá. Me tocaban los ramos que entonces se llamaban Lenguaje musical, Taller de lenguaje musical, Piano funcional", recuerda.
Los estudiantes lo evaluaron bien. "Además, había una especie de crisis del área, con pocos profesores y mucha demanda, entonces me preguntaron si me quería quedar", revela. Era entonces pianista acompañante del Ballet Nacional Chileno y en la Escuela de Danza. "Estaba todo el día tocando, no paraba nunca", asegura.
¿Cómo ha sido para usted trabajar en el Instituto de Música de la Universidad Católica?
"Maravilloso. Yo me quedé, primero, porque tenemos una infraestructura que es envidiable. Es una hermosa coincidencia que las artes estén acá.Los estudiantes le llaman Hogwarts, porque es un convento detenido en el tiempo, con arbolitos, jardines hermosos y pajaritos".
¿Y cómo evalúa la infraestructura propia para las clases?
"Para hacer clases, uno necesita una sala bien acustizada y un piano. Y en eso ha habido un gran avance en los años que llevo acá. Cuando llegué había salas de madera, que eran muy bonitas, pero crujían las escaleras y el piso. Sin embargo, hubo reformas, se construyeron salas y, en particular, las aulas de los evangelistas que son increíbles, me lo han comentado los profesores que vienen del extranjero. Además, acá en la UC los pianos están afinados. Tienes que hacer tu clase con un buen instrumento, porque estamos educando a los niños, no puedes permitirte trabajar con un instrumento que esté mal cuidado".
"Siempre les digo a los chiquillos: 'Yo te voy a enseñar cómo se llaman las notas, cómo se llaman los ritmos, cómo se arma todo esto, pero si tú quieres aproximarte a la música tienes que estudiar a los grandes maestros'" - Cristián González Vivanco
Considerando que el PRED se otorga por excelencia docente y que eso en una universidad no sólo implica efectividad, sino un algo más que le da sentido al aprender, ¿diría usted que ha desarrollado metodologías particulares? ¿Cómo ve usted su forma de hacer clases?
"Creo que los referentes son importantes en todo orden de cosas, por supuesto, pero en el ámbito de las artes lo son incluso más. Nosotros vivimos hablando de los grandes maestros y maestras de la historia de la música. Son nuestros referentes máximos, que lamentablemente no pudimos conocer, pero que tenemos su obra, su legado. Y lo más cercano que tenemos son las personas que nos traducen toda esa historia y nos la acercan. Siempre les digo a los chiquillos que tienen la virtud de estudiar donde estudian y que ya pasaron el primer filtro de la familia, que los apoyó. Les doy el ejemplo de la literatura; cuando decides estudiar eso, tú ya aprendiste las letras, aprendiste las palabras y la gramática, pero si quieres decir algo artístico con las palabras tienes que leer poesía, una novela o una narrativa donde hay arte, donde hay estética. Y en la música es lo mismo. Yo te voy a enseñar cómo se llaman las notas, cómo se llaman los ritmos, cómo se arma todo esto, pero si tú quieres aproximarte a la música tienes que estudiar a los grandes maestros. Y para eso, yo estoy dispuesto a acercártelo según mi versión de cómo yo lo leo, cómo yo lo veo".
"Es importante no sólo enseñar contenidos específicos, sino también maravillar o encantar a los estudiantes con la importancia y el potencial de la vivencia estética misma" - Cristián González Vivanco
Otro pilar de su enseñanza está en una aclaración capital que tiene un sustrato valórico y, al mismo tiempo, disciplinar.
"Cada cosita que hacemos en pequeño o en grande, la hacemos con cariño, con afecto por lo que hacemos, buscando que sea artístico. Y no por cumplir, porque no hay nada más triste que cumplir en la música, en el arte. Entonces, es importante no sólo enseñar contenidos específicos, sino también maravillar o encantar a los estudiantes con la importancia y el potencial de la vivencia estética misma", explica Cristián González Vivanco.
En el fondo, que la experiencia estética es algo que tiene una importancia más allá de las clases.
"Exacto. Y discutimos harto sobre eso, porque también es un misterio qué es lo bello, cómo nos encantamos de algo, en qué reside, por qué se me puso la piel de gallina con esta pieza. Entonces tratamos de descifrar eso, de desenmascarar ese misterio: lo que pasa es que aquí está ocurriendo este fenómeno y tiene un nombre, se llama así, te lo voy a enseñar. Y vamos a ver si va ocurriendo de manera similar en otras cosas. Y por otro lado, y esto lo digo con mucha humildad, uno tiene que ser intachable en ciertas cosas, en los valores y en lo musical. Yo conocí la música popular a temprana edad y me enamoré, porque tiene una cualidad hermosa; es un poco más espontánea y da mucho para trabajar en grupos. Por eso la música popular es muy útil para recrear la cuestión educativa comunitaria. Y como yo estoy tocando todo el tiempo con mis agrupaciones musicales, los estudiantes ven un referente, saben que el profesor está tocando, que está generando producción, y eso es importante para ellos".
Ser intachable, en el fondo, es practicar lo que se dice.
"Exacto".

Actualmente el profesor González Vivanco integra la banda de rock Salas F.C. y Ensamble Escondido. Además, está reactivando la Orquesta de Tango Félix Verdi. Foto: Archivo Cristián González Vivanco.
Cristián González Vivanco es pianista de toda la vida de la banda de rock Salas F.C. y está a cargo de los sintetizadores, electrónica del ensamble de jazz contemporáneo Ensamble Escondido. "Tenemos la Orquesta de Tango Félix Verdi, que la estamos retomando. Daniel Lewin se fue ya para Argentina y me dejó el legado. La intención es retomarla y estamos trabajando en eso con un chico muy entusiasta de la cátedra de viola. Hemos estado tocando ya", agrega.
Actualmente, está con jornada completa en el Instituto de Música UC. "Entonces mi vida se traduce en eso. Y estoy criando a una guagüita que nació en agosto, del año pasado. Estoy dedicando mucho tiempo a la crianza, y también a los grupos, para mantenerme tocando, porque al final la música la puedes estudiar y puedes leerla, pero es bonito cuando suena. O sea, para eso estamos llamados", indica.
Y el piano, ¿cómo lo aprendió?
"Estudiando la Licenciatura en la teoría, las clases de piano que acompañan toda la carrera son individuales, y te la hacen los mismos profeses que hacen piano principal. O sea, cuando un profesor veía que, literalmente, tenías dedos para el piano, te proponía hacer el programa de piano principal. En un momento tuve que decidir si seguía piano superior, o no, y justo me empezó a gustar la música popular. Fue como un coqueteo hermoso, porque fueron ciertas maneras de enfrentar el instrumento, de relacionarme con los músicos, de leer otro tipo de códigos, y sobre todo improvisar y tocar con gente. La improvisación es una parte importantísima de mi formación".

"¿Por qué nos gusta tanto una melodía de Violeta Parra? ¿O por qué Béla Bartók trabajó con las canciones folclóricas? Todas esas cosas a mí me apasionan mucho porque vengo también de la música popular y folclórica", reconoce el académico UC.
Imagino que lo que sucede a través del ejercicio en la música popular enriquece también su trabajo como docente en el ámbito de la música de tradición escrita, ¿no?
" Claro. Haciendo el estudio más profundo de los grandes maestros, esa distinción no era tan clara en el siglo XIX y en el XVIII, los músicos igual tenían un ojo puesto en los cantos folclóricos populares y lo llevaban a la canción de arte, porque le ponían todo lo que habían aprendido en la academia o con sus maestros, pero sin duda les maravillaba aquello que nos sigue maravillando a todos los músicos, que es donde reside lo bello. Beethoven, por ejemplo, tiene una obra que son montoneras de canciones folclóricas, hasta en español. Uno nunca se imagina eso, Beethoven en español. Pero él hace una curaduría, un recorrido por música folclórica de Europa y rearmoniza esas canciones, las vuelve a armar en formato de cámara. Entonces uno se pregunta, qué es lo que le gustó a Beethoven de eso, porque seguro que no estaba falto de pega. Él vio algo ahí en esas melodías, igual que Brahms, que también tiene un ciclo de música folclórica: en lo sencillo encontraron lo bello. Y eso es súper importante en la música, que a veces se pone tan ambiciosa y ostentosa. En algunos momentos hay que volver a los orígenes. ¿Por qué nos gusta tanto una melodía de Violeta Parra? ¿O por qué Béla Bartók trabajó con las canciones folclóricas? Todas esas cosas a mí me apasionan mucho porque vengo también de la música popular y folclórica. Entonces puedo traducir en palabras más aterrizadas a los chicos cuando dicen 'es que es muy lejano Pierre Boulez'. Es verdad que hay procesos difíciles, pero en realidad lo que estamos estudiando es la maravilla del fenómeno musical y su expresión, que es súper prístina".
Pero la belleza no es el único parámetro, no? Porque hay cosas que no son bellas, pero sí conmovedoras. El Cuarteto para el fin de los tiempos de Messiaen quizás de belleza no tenga nada, pero es profundamente bello igual en la experiencia de quien lo escucha. Y así hay muchas obras fundamentales. No es que usted diga que solo la música bella y expresiva tiene sentido como música, ¿no?
"No, me refiero justamente a esa acepción porque lo bello es lo que justamente tú dices, y lo dices bien. Es lo que te conmueve. En el fondo es lo que es capaz de remecerte o inquietarte incluso. Si hay algo muy expresionista, uno queda impactado y siente que hay algo doloroso ahí, pero que me está tocando algo a mí en forma muy personal, íntima. Eso es lo que uno trata de traducir como profesor. Y lo bonito es que es estructuralmente fundamental. Es decir, uno puede fundamentarlo con la cuestión estructural. Todo esto ahí tiene una teoría que ha funcionado tal como una máquina muy bien aceitada".

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