David Núñez: "En la época de Bach, normalmente los compositores repetían las mismas obras. En cambio, él siempre hizo una cantata distinta"

21 de septiembre de 2022


Las cantatas BWV 99 Lo que Dios hace, está bien hecho; BWV 67 Acuérdate de Jesucristo, y  BWV 115 Prepárate, alma mía serán dirigidas por el profesor del Instituto de Música UC el domingo 25 de septiembre. Los solistas vocales serán la soprano Andrea Aguilar, la mezzosoprano Evelyn Ramírez, el tenor Rodrigo del Pozo y el barítono Ismael Correa, actuará un cuarteto vocal y un ensamble instrumental.

El profesor David Núñez Áñez estará a cargo de la dirección de la vigésimo novena entrega del Ciclo Bach Santiago. El concierto se realizará el domingo 25 de septiembre, en la Iglesia Luterana El Redentor (Lota 2.330, Providencia), a las 18 horas y las inscripciones son gratuitas, aquí. Además, contará con transmisión en vivo en musica.uc.cl.

Con la actuación solista de la soprano Andrea Aguilar, la mezzosoprano Evelyn Ramírez, el tenor Rodrigo del Pozo y el barítono Ismael Correa, actuará un cuarteto vocal y un ensamble instrumental. Se abordarán las cantatas BWV 99 Lo que Dios hace, está bien hecho; BWV 67 Acuérdate de Jesucristo, y BWV 115 Prepárate, alma mía.

Así se continúa desarrollando el monumental proyecto iniciado en 2018 por el recordado profesor Víctor Alarcón, el cual convertirá a Santiago en la primera ciudad latinoamericana donde se interpretarán todas las cantatas de Johann Sebastian Bach.

"Llama muchísimo la atención cómo Bach logró, con un mismo formato y organologías similares, cientos de obras tan diferentes", comenta David Núñez. El violinista y compositor es parte del equipo que inició con Víctor Alarcón este proyecto, hace cuatro años. El propósito era abordar las más de 200 cantatas del célebre compositor alemán que sobrevivieron hasta nuestros días.

Además del formato mismo de cantata, Bach suele trabajar con recursos instrumentales y vocales similares, y no sólo logra resultados que son muy distintos entre sí, sino que también tienen gran calidad artística.

"Claro. Y diferentes, muy distintos. Por lo cual tiene mucho sentido el proyecto que armó el maestro Alarcón con una comunidad de personas que durante un tiempo largo se den a esa tarea. No es una locura, puesto que efectivamente el formato siempre es el mismo, lo cual hace posible un proyecto como el que estamos llevando a cabo. Si no, no sería posible. Si todas las cantatas tuvieran un formato distinto, un patrón distinto, ya no fuera posible esto.

El profesor Núñez Áñez destaca especialmente que tres de los solistas que actuarán el 25 de septiembre fueron parte de los primeros conciertos del Ciclo Bach Santiago, en 2018, los cuales fueron conducidos justamente por Víctor Alarcón. "Evelyn Ramírez, Andrea Aguilar y Rodrigo del Pozo estuvieron desde el principio, y el profesor Del Pozo ha sido un pilar en todo el proyecto", apunta. Porque el tenor fue desde el inicio el asesor vocal del proyecto.

"El cuarto solista vocal es Ismael Correa, estudiante del Instituto de Música UC. En este concierto participarán varios estudiantes, como Juan Cristóbal Undurraga, en el continuo, y la oboísta Camila Morales. Es muy importante para el proyecto que se junten profesionales con estudiantes, y también músicos profesionales de distintas generaciones. Este proyecto tiene, desde el comienzo, una intención muy inclusiva. Además, el propio Bach hacía estas cantatas con alumnos, o sea que el tema pedagógico es parte de la esencia de todas estas obras", agrega David Núñez.

Cuando era Thomaskantor en Leipzig, Bach debía escribir una cantata por semana, para el servicio litúrgico del domingo siguiente. Y también debía formar a los niños músicos que la iban a interpretar en la Iglesia Luterana de Santo Tomás, donde él mismo tocaba el órgano. El carácter de cada cantata, por tanto, depende de la conmemoración litúrgica.

Cada una de estas cantatas estén unidas, desde su génesis a la Palabra, a textos litúrgicos específicos. Sin embargo, tienen un vuelo propio en su profunda espiritualidad, que resuena en quien la escuche, más allá de las creencias individuales de cada persona. Hoy en día tienen la misma vigencia.

"Como música, tienen un vuelo propio, por supuesto. Ahora, en cuanto al texto, hay algunos que son increíbles desde el punto de vista poético. Por ejemplo, la Cantata BWV 67 dice que Jesucristo es como un veneno que envenena a la muerte, y la muerte se muere. Eso es una imagen poética muy fuerte. No obstante, en general, los textos son lo que uno esperaría para el momento histórico en que fueron escritos y la comunidad luterana de aquella época. Esto es muy distinto que lo que sucede con la música, en la cual Bach realmente llega a niveles de excelencia increíbles. Además, no eran niveles de excelencia que se le pidieran a él, como parte de trabajo. Porque normalmente los compositores en ese momento repetían las mismas obras. En cambio, Bach siempre hizo una obra distinta, por eso existieron las 300 cantatas. Aunque hay algunas cosas que se repiten, cada cantata tiene su identidad, y eso es lo maravilloso del ciclo".

Usted ha desarrollado tres ámbitos distintos como músico; la interpretación como violinista, con los más variados repertorios, la composición, y la dirección. ¿Cómo es para usted trabajar en la dirección?

"No es tan diferente porque componer o interpretar siempre son un segundo paso, es decir, son un paso posterior a un momento que es más intelectual y en el cual hay una lectura de la partitura o bien una lectura de las circunstancias que van a llevar a cabo una composición, puesto que una composición no es algo que se compone de la nada, sino que es muchas veces hija de las circunstancias y de las limitaciones del momento. Finalmente no es muy diferente, desde mi punto de vista. Es decir, yo no siento que esté haciendo algo muy diferente cuando estoy componiendo comparado con cuando estoy dirigiendo o cuando estoy tocando el violín".

 

 

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