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El fruto de la colaboración entre dos universidades católicas llega al 23er Encuentro de Música Sacra con la Misa Coronación de Mozart

22 de marzo de 2026


La UC recibe a la Orquesta Clásica de la Universidad de la Santísima Concepción para sus conciertos del 23 y 24 de marzo, en La Veracruz y en Ñuñoa. Sobre esa colaboración y las claves artísticas del repertorio hablan el director del elenco invitado, Jerson Mella, el profesor de Música UC a cargo del concierto, Felipe Ramos Taky, y la solista Claudia Pereira. Además, el profesor Miguel Ángel Muñoz anticipa cómo es el Ave María del año 2003 que estrenará en Chile con el Coro de Estudiantes UC.

photo_camera Felipe Ramos Taky, solistas, coro y orquesta en el Réquiem de Mozart, hace un año. Foto: Música UC.

Si en la primera entrega de este año estudiantes, profesores y recién titulados de la Cátedra de Dirección Coral mostraron en escena, en la experiencia en vivo de dos conciertos, lo que unos enseñan y lo que otros han aprendido en el Instituto de Música UC, en el segundo programa del 23er Encuentro de Música Sacra se exhibirá una característica virtuosa que este ciclo tiene desde sus inicios.

Ya entonces, en el año 2004, cuando el recordado profesor Víctor Alarcón lo fundó, el Encuentro de Música Sacra tenía una vocación ecuménica, siempre abierto a distintas agrupaciones e intérpretes, vinculados o no a la Universidad Católica.

Así, el 23 y 24 de marzo, seremos testigos de la colaboración de una orquesta de cuerdas que viene desde el sur, un elenco de la UC y una docena de profesores y estudiantes de Música UC. La dirección estará a cargo de Felipe Ramos Taky y el corazón del programa "Luz de los siglos" será una gran obra sacra que ese profesor y la orquesta invitada ya abordaron juntos la Misa Coronación de Wolfgang Amadeus Mozart (ver nota).

"Efectivamente, el año pasado tuvimos la valiosa oportunidad de trabajar junto al profesor Felipe Ramos Taky en la preparación y presentación de la Misa Coronación de Wolfgang Amadeus Mozart, realizada en la Catedral de Concepción", confirma Jerson Mella, director de la Orquesta Clásica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. En las presentaciones en Santiago actuará como concertino del conjunto. En esa ocasión, trabajaron con la Camerata Vocal Concepción. Asegura que, por su envergadura, el proyecto "resultó especialmente enriquecedor, tanto en lo artístico como en lo formativo".

Felipe Ramos Taky: "La Orquesta Clásica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción trae un sonido nuevo a Santiago, y que mezcla experimentados intérpretes con jóvenes"

Por su parte, Felipe Ramos Takuy indica que "fue una linda experiencia". Valora, además, el debut en el Encuentro de Música Sacra UC del conjunto penquista: "Es una orquesta que trae un sonido nuevo a Santiago, que mezcla experimentados intérpretes con jóvenes y que fue muy cálida en Concepción".

Ahora en Santiago, este académico del Instituto de Música UC abordará la obra con propio elenco vocal, el Coro de Estudiantes UC. Actuarán como solistas la soprano Claudia Pereira, el contratenor José Andrés Muñoz, el tenor Ricardo Uribe y el barítono Rodrigo Quinteros.

Felipe Ramos Taky, solistas, el Coro de Estudiantes UC y orquesta en el Réquiem de Mozart, hace un año. Foto: Música UC.

El programa recorrerá un arco temporal amplio, desde el Barroco, con la Suite para cuerdas del Op.5 de Arcangello Corelli hasta un original Ave María del noruego Knut Nystedt, con Miguel Ángel Muñoz como solista, pasando por el Adagio en Sol menor de Tomaso Albinoni.

Coordenadas

  • Martes 24 de marzo | 19 horas | Parroquia La Veracruz  Lastarria 124, Santiago). Inscripción gratuita.
  • Miércoles 25 de marzo |  19 horas | Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Francisco Molina 138, Ñuñoa). Inscripción gratuita.

Claudia Pereira: "Contar en nuestro Encuentro de Música Sacra con el apoyo de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, me parece un hito de colaboración entre universidades católicas. Ojalá sea un primer paso para tejer una red de colaboración a través de la música, y la cultura"

Para la profesora del Instituto de Música UC Claudia Pereira, quien actuará como solista, es muy valiosa la colaboración con un elenco externo. "Respecto de este conjunto invitado en el Encuentro de Música Sacra UC es muy importante que se dé esa colaboración a través de la música y por medio de la extensión musical de dos universidades católicas. Compartimos ciertos lineamientos que tienen que ver con la mirada de la espiritualidad de estas fechas en un encuentro de música dedicada especialmente a lo sacro". indica.

"Contar en nuestro Encuentro de Música Sacra con el apoyo de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, me parece un hito de colaboración entre universidades católicas. Ojalá sea un primer paso para tejer una red de  colaboración a través de la música, y la cultura", agrega la soprano.

Jerson Mella es director musical de la Orquesta Clásica de la UCSC desde el año 2023 y, además, director de la Orquesta de Curanilahue y violinista de la Sinfónica UdeC.

También para Jerson Mella, director de la Orquesta Clásica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, es relevante el trabajo en conjunto que realizarán profesores y estudiantes de cátedras de viento con los intérpretes de cuerdas del elenco penquista: "Sin duda es muy importante; poder trabajar con profesores y estudiantes del Instituto de Música UC siempre es un aporte muy valioso, porque se genera un espacio de aprendizaje mutuo, de intercambio de experiencias y miradas que enriquecen mucho el proceso musical. Para los integrantes de la orquesta es muy significativo, ya que les permite vincularse con otros contextos formativos y profesionales, ampliar sus referentes y exigirse desde otro lugar. Estas instancias no sólo fortalecen lo artístico, sino también lo humano, que al final es fundamental en el trabajo orquestal".

Jerson Mella: "Me gusta mucho cómo la Misa Coronación logra equilibrar lo religioso con algo muy humano. Si bien es una misa, no se siente lejana ni solemne en exceso, sino que tiene momentos muy expresivos, casi como si estuviera contando algo desde la emoción"

Con respecto a la Misa Coronación de Mozart, indica: "Me gusta mucho cómo logra equilibrar lo religioso con algo muy humano. Si bien es una misa, no se siente lejana ni solemne en exceso, sino que tiene momentos muy expresivos, casi como si estuviera contando algo desde la emoción. En lo estético es una música muy clara, muy luminosa, pero justamente por eso exige mucho cuidado. No hay dónde esconderse: todo tiene que estar muy bien trabajado, con precisión y sensibilidad al mismo tiempo".

El concertino señala igualmente que "es desafiante en lo técnico, sobre todo en el trabajo conjunto entre orquesta, coro y solistas. Requiere mucha escucha y conexión para que todo fluya de manera natural. Y algo que siempre me llama la atención es el uso de recursos más cercanos a la ópera. Hay momentos que son muy teatrales, muy expresivos, y eso le da una energía especial a la obra, como si la espiritualidad también pasara por lo humano y lo emocional".

Claudia Pereira fue solista en el Concierto de Navidad UC 2025. Foto: Karina Fuenzalida.

Claudia Pereira puntualiza que, la Misa Coronación y la Gran Misa en Do Menor son las dos más conocidas de Mozart. Y destaca que tiene varias cosas especiales: "Es una misa particularmente luminosa y muy brillante, y además es una misa que tiene un componente lírico bastante particular, interesante y un diálogo muy activo entre el coro y los solistas, cosa que no se da de la misma forma en todas las misas de Mozart. Aquí, en cambio, se da constantemente, es decir, en la mayoría de sus números".

Coincide con Jerson Mella es que tiene exigencias altas tanto en lo vocal como en lo instrumenta en función de su "brillo, luminosidad y transparencia", lo que "no deja mucho espacio a un error o a imprecisiones o a suciedades. Es una misa muy transparente y eso siempre implica un desafío en lo musical y por cierto también en lo técnico, porque es una misa que tiene diálogos de mucha articulación rítmica entre los solistas y el coro. La emisión necesita una precisiónque finalmente se traduce como en elegancia y en una suerte de economía entre una máxima efectividad de lo que está transmitiendo y de los elementos utilizados".

La interpretó en 1996, cuando todavía estaba estudiando en el Instituto de Música UC. Fue con la Orquesta Sinfónica de Chile, en las primeras invitaciones que recibió como solista invitada. "Después de eso he cantado otras misas de Mozart, pero no la Misa Coronación. Hoy ya es otro instrumento el que tengo, y otra mi mirada de la misa.otro instrumento el que tengo también es otra mirada de la misa".

Además de esta obra de gran envergadura que cerrará los conciertos , el 23 y 24 de marzo se escucharán otras tres creaciones. Dos de ellas estarán a cargo de la Orquesta Clásica de la Universidad de la Santísima Concepción. Su director, Jerson Mella, las describe y valora.

"Interpretaremos dos obras emblemáticas del repertorio barroco y sacro, lo que dialoga de buena manera con el carácter del concierto y los espacios en los cuales se realizará. Una de esas obras es el Adagio de Tomaso Albinoni, que es una pieza muy emotiva y contemplativa. Es una música bastante simple en su estructura, pero con una intensidad súper especial; cada frase se siente como si estuviera respirando. Tiene un carácter bien íntimo, casi meditativo, que te lleva a un lugar más de recogimiento, tanto para los músicos como para el público. Asimismo, es desafiante porque requiere mucho control del sonido para que todo fluya sin forzar nada. Es una obra que no busca imponerse, sino más bien envolver, y conecta muy bien con un sentido espiritual", adelanta el violinista y conductor.

La segunda será la Suite para cuerdas que hizo Ettore Pinelli del Op.5 de Arcangello Corellli, el compositor y virtuoso que fue conocido en su tiempo como "el nuevo Orfeo". "Es una música muy representativa del estilo barroco, donde todo pasa mucho por el diálogo entre las voces y la claridad del discurso. A diferencia del Adagio, acá hay más movimiento, más energía, pero siempre desde una elegancia bien característica. No es una música exagerada, sino más bien contenida, donde cada detalle importa mucho. Para la orquesta es súper interesante de trabajar, porque exige mucha precisión, articulación y sobre todo escuchar al otro constantemente. Es de esas obras donde el conjunto tiene que respirar como uno solo", explica Jerson Mella.

El programa "Luz de los siglos" incluye además el estreno en Chile de una obra compuesta en el año 2003 por el compositor noruego Knut Nystedt (1915-2014). Es un Ave María para violín solista y coro.

"En este Ave María, Nystedt sigue la tradición al musicalizar las palabras originales de dicha oración. Ha adoptado la inusual forma de un ‘concierto para violín’, con el coro sustituyendo de alguna manera a la orquesta. En un lenguaje neorromántico, el coro se une en un diálogo con el violín, que, de acuerdo con la tradición clásico-romántica, incluso tiene una cadencia solista. Repetidamente, el coro emplea acordes de una tonalidad ‘enriquecida’; pero a menudo también utiliza acordes más tradicionales para expresar los momentos profundos de la oración", explica Felipe Ramos Taky. 

Miguel Ángel Muñoz, integrante de la Sinfónica Nacional de Chile y profesor de Música UC. Foto: Música UC.

Al director se suma el profesor del Instituto de Música UC Miguel Ángel Muñoz, quien actuará como solista. Conoció la obra, cuenta, en una clase del Diplomado en Dirección Coral, que acaba de concluir. "El profesor a cargo , Felipe Ramos Taky, nos sorprendió con esta obra. Fue una conexión muy directa; su sonido y los recursos técnicos e interpretativos permitieron una conexión inmediata. Hay algo en la música de Nystedt que no busca imponerse, sino más bien abrir un espacio de contemplación. Es una espiritualidad muy honesta, muy transparente  y eso me tocó profundamente como intérprete. Este Ave Maria permite ofrecer una experiencia distinta, más introspectiva", revela.

Miguel Ángel Muñoz: "En Ave María de Knut Nystedt, el diálogo entre el violín y el coro no es jerárquico, no es solista versus acompañamiento. Hay momentos en que uno siente que el violín casi respira con el coro, como si fuera una prolongación de la voz humana"

Junto con destacar que le interesa "explorar repertorios menos transitados", Miguel Ángel Muñoz profundiza en la especial conformación instrumental de la obra. "El diálogo entre el violín y el coro no es jerárquico, no es solista versus acompañamiento. Más bien lo siento como dos planos que conviven, el coro como una especie de espacio sonoro y el violín como una voz que atraviesa, que comenta, que a veces se integra y otras se distancia. Para mí, como violinista, eso cambia completamente el enfoque. No se trata de ´sobresalir´, sino de encontrar el lugar justo dentro de esa textura. Hay momentos en que uno siente que el violín casi respira con el coro, como si fuera una prolongación de la voz humana".

¿Cuáles son las mayores exigencias y las principales características en lo técnico-musical?

"Es una obra muy exigente, en lo técnico y en la búsqueda de la profundidad del texto. No es evidente , sino más bien una exigencia de control y de escucha. En mi caso, lo más desafiante ha sido sostener la línea con naturalidad, especialmente en registros agudos. El control del arco, la afinación y, sobre todo, la calidad del sonido son fundamentales, debido a que todo está expuesto. Y algo que me parece clave es el tiempo: la obra necesita una respiración muy orgánica; no se puede apurar ni tampoco dejar que se estanque. Es un equilibrio muy delicado. Creo que lo más complejo y lo más hermoso es lograr un estado de concentración colectiva, donde todos nos encontremos, cuando eso ocurre, la obra adquiere una dimensión muy especial.

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