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Emilio Espinoza: "Esperamos que el público vuelva a casa con ese sentimiento que tuvo Jesús al dar su vida por la humanidad impregnado en sus corazones”

16 de marzo de 2023


Cerca de 400 años de repertorio abordará el Ensamble Coral Quodlibet el 21 y 22 de marzo en el XX Encuentro de Música Sacra UC. Aquí, el director del elenco profundiza en la espiritualidad que anima los textos y la música que interpretarán.

photo_camera Emilio Espinoza Alvarado. Foto: Carlos Arriagada.

El Instituto de Música UC invitó a un exalumno y al coro que dirige al XX Encuentro de Música Sacra. Emilio Espinoza Alvarado, quien cursó la primera edición del Diplomado en Dirección Coral de Música UC, presentará junto al Ensamble Vocal Quodlibet el programa “Una plegaria coral”.

Serán dos conciertos; ambos a las 19 horas y gratuitos. El martes 21 de marzo, en el Templo Mayor del Campus Oriente UC (Jaime Guzmán 3.300), con inscripción aquí, y el miércoles 22 de marzo, en la Parroquia La Anunciación (Pedro de Valdivia 1850), con inscripción aquí.

“Como Ensamble Quodlibet, estamos muy contentos por la invitación. Para las agrupaciones independientes es muy valorable poder contar con estos espacios. El repertorio que presentaremos lo hemos venido trabajando con mucho cariño hace varios años, y para nosotros representa un honor poder mostrarlo”, comenta Emilio Espinoza.

“Haremos un recorrido por más de 400 años de música sacra coral universal, pasando por distintos estilos, textos, latitudes, distintas formas de composición, y nuestro objetivo es que el público pueda volver a sus casas con una emoción en sus corazones, que es lo que tratamos de traspasar con nuestra interpretación de estas obras”, agrega.

Desde el Renacimiento, que se verá representado por un motete de Claudio Monteverdi, y el Barroco, con el himno Hear my Prayer de Henry Purcell, recorrerán también el repertorio clásico-romántico con una pieza de Felix Mendelssohn-Bartholdy, para llegar al siglo XX con los compositores húngaros György Deák-Bárdos y György Orbán, y cerrarán con obras de autores que tienen menos de 40 años de edad: compositores sub 40: el estadounidense Jake Runestad y el esloveno Tine Bec.

Emilio Espinoza destaca que la mayoría de los textos utilizados en las obras que eligieron son de origen sacro. Y entrega algunos ejemplos:  “Está el Salmo 96, que dice ‘Cantad a Dios un canto nuevo’, y el Salmo 102, ‘Escucha, Señor, mi oración y lleva mi llanto hacia ti.’ También, textos bíblicos que tienen que ver con distintos pasajes de la vida de Jesús; por ejemplo, el momento en que se le aparece a sus discípulos en el camino de Emaús, cuando le dicen ‘Acompáñanos, que ya se hace tarde’, o el ‘¡Eli! ¡Eli! Lama Sabactani’, ‘Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?, cuando está crucificado en la cruz”.

Ingeniero y músico. Para Emilio Espinoza Alvarado, la diversidad que le entrega su actividad coral alimenta su quehacer como ingeniero, y su trabajo como tal, lo nutre de habilidades de organización y de gestión como director coral. “Son dos facetas de mi vida que se van nutriendo mutuamente, siento yo”, dice.

Se suma, indica, un texto profano y medieval, que es Daemon Irrepit Callidus del húngaro György Orbán y que hace alusión a todas las tentaciones del demonio en seducir el corazón gentil del hombre. El concierto termina, señala, con Let My Love Be Heard, Que mi amor se escuche, cuyo texto se basa en una plegaria del poeta inglés Alfred Noyes. “Ese texto no tiene un origen sacro propiamente tal, y que, si bien es una ofrenda dolorosa, al mismo tiempo también es un rayo de esperanza porque nos hace recordar ese sentimiento más profundo de los seres humanos, pues dice ‘Que mi amor sea escuchado atravesando cualquier barrera’, y que es imposible que no nos recuerde ese sentimiento que tuvo Jesús al dar su vida por la humanidad en ese acto de nobleza y amor por todos nosotros. Además, musicalmente es una obra muy emotiva. Esperamos que el público pueda volver a sus casas con ese sentimiento impregnado en sus corazones”, asegura el director coral.

Esta última obra, Let My Love Be Heard, de Jake Runestad (1986), tuvo su estreno absoluto a cargo del Ensamble Quodlibet, en noviembre del año pasado.  “Está siempre en nuestro interés el estreno de nuevas obras en nuestro país, contabilizando más de diez desde la creación de este coro en 2017”, puntualiza su director.

¿Cuáles obras del programa le gustaría destacar, musicalmente?

“Entre las creaciones húngaras que vamos a interpretar, está Daemon Irrepit Callidus, que es un frenesí de trampas que pone el demonio al corazón del hombre. Pensando en el contexto de Semana Santa, está ¡Eli! ¡Eli! Lama Sabactani, por supuesto, que fue compuesta por György Deák-Bárdos en 1933 con motivo de los 1900 años de la muerte de Jesucristo, y la obra final del programa, Let My Love Be Heard, de Jake Runestad, cuyo texto se basa en el poema Una plegaria, que es el nombre que lleva, por supuesto, nuestro concierto”.

El programa “Una plegaria coral” se completa con piezas de Jan Pieterszoon Sweelinck, Josef Rheinberger y Franz Biebl.

“Cuando surgió la primera edición del Diplomado en Dirección Coral en la Universidad Católica, decidí tomarlo, debido a la malla programática y los profesores”

Emilio Espinoza Alvarado (1987) es ingeniero civil informático de la Universidad Austral de Chile. Es tenor, y desde muy joven cantó en agrupaciones corales y llegó a ser jefe de cuerdas del Coro de la Universidad Austral de Valdivia. En 2011 se vino a trabajar a Santiago y se integró inmediatamente al Coro de Cámara UC.

“En 2016 retomé la dirección coral, que siempre fue mi pasión, tomé el Diplomado en Dirección Coral en la Universidad de Chile, primero. “Luego cuando vi que surgió la primera edición del Diplomado en Dirección Coral en la Universidad Católica, decidí tomarlo también, debido a la malla programática y los profesores, aprovechando el tiempo de pandemia”, cuenta.

Fundó en 2017 el Ensamble Vocal Quodlibet. “Partimos un grupo chiquitito de amigos, éramos siete, ocho personas, y hacíamos música del Renacimiento principalmente. Empezó a crecer de forma orgánica, y antes de pandemia ya éramos 16. Retomamos la actividad a mediados de 2021, cuando vimos que ya podíamos juntarnos, pero con mascarilla. Hoy somos 26 integrantes y eso obviamente nos habilita a hacer más repertorio”.

En noviembre pasado, Espinoza y su coro tuvieron una relevante participación en la Competencia Internacional Festival Jean Sibelius de Finlandia, que se realizó en forma remota. Los chilenos obtuvieron el primer premio ex aequo de la categoría de coros mixtos de adultos sin composición obligatoria, junto con las agrupaciones Petra Chorale y Coro de Cámara Ars Longa

¿Cómo fue la experiencia del Concurso Sibelius el año pasado, y qué representa el premio que obtuvieron para ustedes?

“Nuestro objetivo es ir a San Juan Canta, en Argentina, en junio de este año, de manera que tener una instancia de preparación que fuera competitiva era interesante. Participamos para medirnos, aprovechando que era online, por el tema de la pandemia y luego por la guerra, que amenazaba a Finlandia. Grabamos cuatro obras, seguimos el proceso y fue una tremenda sorpresa haber obtenido ese primer lugar ex aequo, con otras agrupaciones, dado el nivel de esas otras agrupaciones. Para nosotros fue una prueba, porque es bien distinto de un concierto, ya que estás compitiendo y todo lo que hagas está siendo evaluado. Esa experiencia el coro tenía que empezar a experimentarla”.

Ensamble Vocal Quodlibet se ha presentado en la Sala Luksic UC, la Catedral Anglicana Saint Paul’s de Valparaíso, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional y la Parroquia La Anunciación, y han actuado también en Valdivia y Osorno. Uno de sus programas, “An Evening with Quodlibet Ensemble”, fue transmitido en streaming en una actividad organizada por la Embajada de Irlanda en Santiago durante la cuarentena.

Antes de la pandemia, y ya en lo que tienen planificado para este año 2023, ¿cómo es la actividad que tienen? ¿Alrededor de cuántos programas preparan e interpretan al año? ¿Cuáles son sus aspiraciones de acá a cinco años?

“Aspiramos a seguir creciendo de forma orgánica. Fuimos de los pocos coros en la capital que volvimos con conciertos presenciales de la pandemia, en 2021. Casi siempre tenemos tres o cuatro programas al año y esos programas los vamos nutriendo con obras nuevas, mezclando la tradición y la vanguardia, y también rescatando obras del Renacimiento, que no son muy tocadas, así como compositores actuales que no se tocan mucho”.

En el programa que presentarán en el XX Encuentro de Música Sacra, hay varias obras que ustedes estrenaron en Chile recientemente, y ya han estrenado diez obras en cinco años de vida. ¿Cuán importante es para ustedes difundir la música que se está escribiendo hoy?

“Es importante diferenciarnos un poco en el medio nacional; traer  nuestro país música que se está tocando en concursos y festivales internacionales, afuera, para que la audiencia también pueda ir teniendo una variedad de conciertos, de compositores y de obras”.

Además de haber integrado el Coro de Cámara UC, usted también ha actuado en el Ciclo Bach Santiago , varias veces. ¿Cómo han sido esas experiencia?

“Estuve en el Coro de Cámara desde fines de 2011 hasta 2017, menos un año que estuve en España. Fue un período de mucho aprendizaje con Mauricio Cortés, su director titular de entonces; cantamos repertorio muy bueno y aprendí mucho con los jefes de cuerda. Ahora, desde que se inició la pandemia, he estado cantando regularmente en el ciclo Bach Santiago como tenor, en la parte del coro, y he estado participando también continuamente en el octeto de estudiantes del Coro de Estudiantes UC que dirige Felipe Ramos. También he participado en el coro piloto del Diplomado en Dirección Coral, algo que se extenderá en futuras ediciones también”.

 

 

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