3 de mayo de 2026

photo_camera Il Bucintoro regresa al Molo el día de la Ascensión, 1730, de Canaletto.
La 62a Temporada de Cámara UC abrirá con un programa íntimo que ofrecerá un retrato sonora de un reino cuya producción musical fue particularmente rica en el Barroco. Al mismo tiempo, habrá un valioso rescate pues se escuchará por primera vez en nuestro país una obra de uno de los más famosos compositores de la historia, pieza que recién hace 12 años fue correctamente identificada.
Se trata de un trío de Antonio Vivaldi y, por cierto, de una serie de otros tres compositores activos en Venecia y contemporáneos de Il Prete Rosso.
Porque allí, en el Barroco, no sólo se hacía allí muchísima música, sino que había exploraciones sonoras y ejercicios de vanguardia, así como un canon que fue concretando un gusto del público. En paralelo al virtuosismo, los mismos grandes intérpretes que componían desarrollaban tratados y estudios, dejando un gran legado a los instrumentistas del futuro.
"Festín Barroco Veneciano", el programa, fue diseñado por el profesor Gonzalo Beltrán y junto con él actuarán los también académicos UC Martin Osten en violonchelo y Camilo Brandi en Clavecín. Serán dos funciones a las 19 horas, el martes 5 de mayo en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita. ) y el miércoles 6 de mayo en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes (Vitacura 7401, inscripción gratuita).

"Realizaremos un viaje musical a la Venecia del siglo XVIII, lugar que fue un verdadero laboratorio de innovación sonora. Vamos a escuchar obras de cuatro compositores muy ligados a esta ciudad y que reflejan distintas facetas de esta tradición", adelanta Gonzalo Beltrán.
El programa abre con Sonata en Sol menor, Op.1 nº10, de Giuseppe Tartini (1692-1770), sigue con Sonata en La mayor de Giovanni Battista Pescetti (ca. 1704-1766) y la Sonata académica en Sol menor, Op.2 nº5, de Francesco Maria Veracini (1690-1768), para cerrar con la primera audición en nuestro país de Trío Sonata en Sol Mayor, RV 820, de Antonio Vivaldi (1678-1741).
"Tendremos la intensidad técnica y expresiva de Tartini, la elegancia casi galante de Pescetti, el virtuosismo desbordante de Veracini, y para terminar, una joya poco conocida de Antonio Vivaldi, su Trío Sonata en Sol mayor, una obra que se creyó perdida por más de 300 años y que hoy revive por primera vez en nuestro país. Es una obra muy entretenida, donde cada voz tiene un rol protagonista y los instrumentos tienen ocasiones tanto para cantar como para desplegar su virtuosismo", explica el profesor Beltrán.
Este estreno en Chile representa un punto alto de la Temporada de Cámara UC. Hasta el año 2014, relata el violinista, se consideró perdida. Ese año, la encontraron en Dresde, Alemania. "Estaba en un conjunto de partituras, sin autor reconocido, y se descubrió que la caligrafía era de Johann Georg Pisendel, quien fue un gran y famoso violinista del área de Dresde y discípulo, además, de Vivaldi. Él hizo la transcripción de esta sonata, pero sin especificar quién era el compositor. Después de haber estudiado la sonata y haber identificado varios elementos comunes con otras obras de Vivaldi, se reconoció que Vivaldi era su compositor y fue catalogada y publicada en 2015 como una obra nueva dentro del repertorio", explica.

Martin Osten detalla que la copia fue encontrada en la Sächsische Landesbibliothek, Biblioteca Estatal de Sajonia en Desde, donde se conservan muchas composiciones de la antigua Hofkapelle en Dresden y Pisendel fue concertino de esa agrupación después de haber estudiado, entre otros, con Vivaldi.
Profundiza, además, en algunas de las características de esta pieza que permitieron confirmar la autoría del genio veneciano. "El movimiento para chelo solo, el allegro, es casi idéntico a un movimiento de una sonata de Vivaldi, la RV.10. Y otros movimientos de este Trío Sonata también son muy similares a otras obras de Vivaldi. Hay ciertos motivos que él ocupa mucho en esta época, cuando tenía más o menos 22 años, en 1700, y por varios detalles se pudo como identificar que era aproximadamente de ese momento", indica el violonchelista.
Asimismo, hay un elemento gráfico clave: "La manera de escribir el tiempo tres cuartos al comienzo de dos movimientos del trío Sonata. Es la manera en la cual lo hacía siempre Vivaldi, era una particularidad suya".
Otras razones musicológicas radican en el papel y la filigrana. Además, revela el profesor Osten, "al comienzo del movimiento lento del trío sonata hay una cita literal del inicio de una obra de Corelli que es de 1700, de modo que Vivaldi la incorporó justo cuando apareció esa nueva composición":
Para Camilo Brandi es emocionante ser parte de este estreno: "Vivaldi es un músico tan conocido que sus obras son muy tocadas y grabadas, se conocen y se archiconocen. Entonces, encontrar una obra de Vivaldi que no esté en la memoria de todos es muy sorprendente. Es una obra muy hermosa que tiene un par de movimientos que los han relacionado con otras obras, pero era habitual que los compositores reciclaran sus obras, un movimiento lo destinaban a más de una obra".
El clavecinista destaca especialmente que "es una obra muy original en su estructura, porque no solamente tiene la participación de los tres instrumentos de manera simultánea, sino que tiene un par de solos de violonchelo y clavecín, y luego un par de solos de violín y clavecín. Los músicos se lucen de manera independiente, y eso es muy original".

Coincide Martin Osten, profesor alemán radicado en Chile que enseña en la UC desde el año 2009. "En este trío sonata hay bastante protagonismo del chelo. Entonces, el chelo no está solo tocando el bajo junto con la mano izquierda del clavecín, sino es más o menos a la altura del violín, en el sentido que es más bien una sonata doble para dos instrumentos y bajo continuo. El chelo es virtuoso, tiene muchos temas, tiene mucho diálogo temático con el violín".
Agrega el violonchelista que algo destaca al Trío Sonata en Sol Mayor RV.820 de Antonio Vivaldi dentro de la producción de este compositor y de las creaciones de esa época. Es algo formal especial y extraordinario: "En el fondo, es un trío y también hay dos micro sonatas dentro del trío. Entonces, después de dos movimientos de trío, hay una mini sonata para violín y clavecín. Después hay una para chelo y clavecín, y luego termina la obra con un último movimiento, un allegro que toca el trío. Es una forma bien notable, inusual, que permite lucir a cada solista, y también hay un conjunto y hay música de cámara al mismo tiempo".
Explica el profesor Osten cómo y por qué decidieron abordar la obra: "Buscando repertorio para tocar junto con Gonzalo Beltrán, encontramos esta obra que nos llamó mucho la atención porque permitía un mayor protagonismo del chelo y porque era una obra recién descubierta, con un historia muy especial. Nos fascinó la idea de descubrir algo nuevo y hacer el estreno chileno. Es tener la oportunidad de presentar una gran obra de un maestro a un público; es como cuando alguien descubre un cuadro de Rembrandt o de Van Gogh", explica.
Detalla la presencia del movimiento de la Sonata para violín y bajo RV.10 en el allegro que de la pieza que tocarán. Una cita, que era una práctica habitual de Vivaldi en su juventud. Y destaca además que el compositor extiende de manera llamativa el registro del chelo y del violín, lo que lo hace muy virtuoso.

Mientras los conciertos del 5 y 6 de mayo serán la única participación de Martin Osten en la Temporada de Cámara UC 2026, los otros dos profesores retornarán juntos, como integrantes de estudio MusicAntigua UC, con un monográfico de Georg Friedrich Haendel, a fines de julio.
Antes de eso, de hecho, una semana después de este repertorio veneciano, Camilo Brandi presentará el programa el programa "Maderas al viento" junto al también profesor de Música UC Sergio Candia. Y en agosto, como integrante del Cuarteto Académico UC, Gonzalo Beltrán retornará a la 62a Temporada de Cámara UC para contrastar cuartetos de cuerdas de Ludwig van Beethoven y Grazyna Bacewicz. Asimismo, está ejerciendo como concertino en los ocho conciertos del año del ciclo Bach Santiago y lo fue también en el Concierto de Semana Santa, cuando se abordó Septem verba a Christo in cruce moriente prolata de Giovanni Battista Pergolesi.
¿Por qué es importante para usted abordar diversos repertorios? ¿Cuán positivo es el impacto de esto en los estudiantes suyos y de otros académicos de Música UC?
"Creo que en un medio musical como el chileno, si bien es importante la especialización, es fundamental no perder la versatilidad, es decir, tener una comprensión mucho más amplia del lenguaje musical en general, y cómo este lenguaje va variando tanto en lo estilístico como en lo técnico en los distintos periodos. Como es un medio chico, salvo algunas excepciones contadas con los dedos de las manos, la mayoría de los músicos va a tener que desempeñarse en distintos estilos. O sea, son muy pocos los casos en que un músico pueda ganarse la vida dedicándose solamente a un estilo, ya sea contemporáneo, barroco o romántico. La mayoría de nosotros tenemos que irnos diversificando y participar en distintos tipos de conciertos, de conformaciones, de ensambles, por ejemplo, para grabar, para armar conciertos y proyectos. Y por eso es importante mantenerse vigente en todos los estilos y lenguajes. Por esa misma razón es importante para los alumnos también el tener profesores que tengan esta versatilidad y verlos trabajando de esta manera, y tener también profesores que les puedan enseñar en todos los estilos. Obviamente, algunos van a tener mayor fortaleza en un estilo que en otro, pero yo diría que la mayoría de los profesores del Instituto de Música UC son muy competentes en la mayoría de los estilos, sino en todos los estilos".

Volviendo a los conciertos del 5 y 6 de mayo, además del Trío Sonata de Vivaldi, usted y Camilo Brandi abordarán sonatas de Giuseppe Tartini y Francesco Maria Veracini. ¿Cuáles son las grandes similitudes o diferencias que podemos identificar?
"Ambas son obras de violinistas consumados, virtuosos y además muy buenos compositores. La principal diferencia es que la obra de Tartini es más transparente, privilegia más la línea melódica por sobre el virtuosismo. En cambio, la sonata de Veracini es un poco más intrincada, hay más polifonía, es más elaborada en su forma y claramente es mucho más virtuosa.
¿Podría dar un par de ejemplos de las grandes innovaciones que se efectuaron en Venecia en el siglo XVIII y que podremos apreciar en estos conciertos?
"Creo que fue muy importante en Venecia el desarrollo del virtuosismo instrumental, se refleja claramente en las obras de Tartini y sobre todo en Veracini, ya que encontramos bastante polifonía, dobles cuerdas, golpes de arco virtuosos, movimientos muy rápidos, y también la flexibilidad en la forma. La obra de Veracini, por ejemplo, en el comienzo de la sonata presenta material que es reutilizado a lo largo de distintos movimientos. Esto es algo innovador para la época. Y el Trío sonata de Vivaldi, que está escrito en siete movimientos, innova formalmente porque incluye dos micro sonatas, que son de dos movimientos cada una, en las cuales tanto el violín como el chelo pueden lucirse como solistas".

El profesor del Instituto de Música UC que participará en las cuatro obras del programa "Festín Barroco Veneciano" será Camilo Brandi. El clavecinista profundiza en los elementos en común entre los cuatro compositores.
"Aquí hay cuatro compositores bastante contemporáneos, localizados geográficamente en torno a la ciudad de Venecia o sus alrededores. Tartini y Veracini, son dos compositores que para la posteridad resultaron muy importantes en la técnica de violín y en la composición, en lo que es la teoría musical, y además fueron intérpretes viajeros que se conocieron entre ellos. Tartini alcanzó a escuchar a Veracini, le llamó mucho la atención, se sintió un poco frustrado porque tenía una técnica muy elaborada y eso lo llevó a trabajar aún más su técnica y a hacer otras propuestas, porque Tartini también fue un gran virtuoso del violín. Vivaldi también es muy conocido por sus obras de violín. En el caso de Pescetti, es un compositor un poquitito más tardío, pero apenas, y tuvo el mismo tipo de tránsito, de los venecianos, que Venecia, alrededores, Londres, a veces Roma, para estudiar con otros maestros, y muchas veces, como es el caso de Veracini, Praga", indica.
"En cuanto a las obras, también hay muchos elementos en común porque son sonatas; son obras que alternan movimientos lentos con movimientos rápidos, a veces movimientos un poco más, como el caso de Veracini, que se llaman sonatas académicas, entonces tiene un carácter muy erudito, y se combina movimientos lentos y rápidos en un formato que generalmente tiene un promedio de unos cuatro movimientos. Eso también es común a las obras que vamos a escuchar en el programa de estos compositores en torno a la ciudad de Venecia", agrega Camilo Brandi.




Asimismo, profundiza en la figura de Pescetti, quien tuvo un muy significativo legado en ópera. "¿Por qué iban a Londres estos italianos? Porque generalmente tenían roles como músicos de orquesta en las óperas en el tiempo que estaba Haendel en Londres. Pescetti anduvo por allá y, así como otros músicos venecianos, desarrolló un rol como pedagogo de violín y como compositor de ópera, lo que es muy relevante en el resultado musical de las piezas instrumentales, porque tienen un carácter melódico, cantábile. Entonces no es música que pudiéramos decir que sonara teórica, sino que realmente son como pequeñas arias de ópera, que se ejecutan de manera instrumental. La música de Pescetti iene eso, tiene esa búsqueda del canto, como si fuera ópera, pero llevada a los instrumentos, en este caso clavecín solo. Entonces, es un compositor no conocido, pero en su contexto sí fue importante y sí fue relevante. Es la ocasión de descubrirlo".
Para graficar la gran relevancia que pueden tener ciertos músicos que hoy apenas son conocidos, el profesor Brandi entrega un interesantísimo dato. "Cuando uno ejecuta música barroca, hay una afinación muy utilizada hoy en día, la que muchos llaman afinación de Valotti, por Francesco Antonio Vallotti. Él era un teórico de la música y logró llevaresdta afinación a punto gracias a la colaboración de su amigo Giuseppe Tartini. Entonces Tartini estuvo muy involucrado en labores de tipo teórico, de teoría musical, y ellos elaboraron en conjunto esta afinación que hoy día se conoce como Valotti. Entonces, es una figura bastante completa, para los que practican música barroca, ellos muchas veces han escuchado hablar de la afinación de Tartini-Valotti, o de manera más resumida Valotti, pero ahí estuvo muy presente Tartini en esa propuesta de afinación", cierra el clavecinista.
¿Qué le adelantaría al público respecto de la experiencia que vivirán quienes asistan a los conciertos en la 62a Temporada de Cámara? ¿Qué van a descubrir?
"El público descubrirá obras bastante originales, puesto que son de compositores que no conocemos mucho, pero que fueron muy destacados en su época. Es el caso de Tartini, de Veracini y de Pescetti, que también es un compositor de óperas. Estos autores practicaban un estilo que era muy cantábile, muy relacionado con el mundo de las óperas. Y finalmente tenemos una obra de Vivaldi que resulta ser un estreno, una obra muy poco conocida para violonchelo, violín y clavecín, que también va a resultar muy atractiva porque los conocedores de Vivaldi probablemente no la tengan todavía en su repertorio musical".

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