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Jaime Cofré: “El Réquiem de Fauré es más contemplativo y más tierno que otros; es más apacible, tiene visión más humana de la muerte y una filosofía más simple y menos terrible"

8 de marzo de 2024


A cien años del deceso del célebre compositor francés, la Camerata Vocal Concepción abordará esta emblemática obra junto a un ensamble instrumental y con la dirección de Jaime Cofré, en la apertura del XXI Encuentro de Música Sacra UC. El programa se completa con cuatro motetes marianos de Anton Bruckner, en su bicentenario, que serán conducidos por José Francisco Sanhueza, titular del conjunto. Para él, "la Universidad Católica representa un nicho de música coral de gran calidad y prestigio; es un honor haber sido invitados y es importante este gesto de mirar, escuchar y valorar el trabajo que se realiza en regiones".

photo_camera Jaime Cofré. Foto: Felipe Elgueta Frontier.

El Instituto de Música UC conmemora los cien años que se cumplen desde la muerte de Gabriel Fauré con su Réquiem, que es una de sus obras más queridas y apreciadas. Será interpretada por la Camerata Vocal Concepción, en la apertura del XXI Encuentro de Música Sacra, el 12 y 13 de marzo. Con la dirección general de Jaime Cofré y la participación de un ensamble instrumental, estos conciertos marcarán el debut de la agrupación en el ciclo, con un programa que sumará cuatro motetes marianos de Anton Bruckner, en el bicentenario del nacimiento del compositor austríaco.

Los conciertos se realizarán a las 19:30 horas; el martes 12 de marzo en el templo mayor del Campus Oriente UC (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita) y el miércoles 13 de marzo en la Paroquia San Carlos Borromeo de La Reina (La Cañada 7.001, inscripción gratuita).

Cuando murió, en 1924, Gabriel Fauré tenía 79 años. Tuvo un funeral de Estado: Francia perdía a quien era considerado el más influyente compositor de su generación. Su legado tiene múltiples dimensiones; fue, por cierto, una figura clave en el paso del Romanticismo al Modernismo. Además, se anticipó a varias vanguardias, al Impresionismo, por cierto, pero también al Dodecafonismo.

Autor de una producción que nació en la tradición de su época y que se fue modernizando a lo largo de su vida, sus aportes al repertorio coral, sinfónico, de cámara y operístico, son innegables. Alumno -y amigo- de Camille Saint-Saëns y maestro de Maurice Ravel, los 15 años que Gabriel Fauré dirigió el Conservatorio de París fueron considerados, por décadas como el período más vanguardista de la institución.

Amaba componer y tocar el piano, pero dedicó gran parte de su vida al órgano, para sobrevivir. No sólo no ganaba mucho dinero componiendo, sino que existían resistencias a sus innovaciones musicales que, sin embargo, tendrían una enorme influencia en la música del siglo XX. Su trabajo, además, fue reconocido en vida y además de poder enseñar fue uno de los pocos compositores nombrados Caballero de la Legión de Honor de su país.

Gabriel Fauré compuso su Réquiem entre 1886 y 1888, y más adelante siguió sumándole instrumentos. Se estrenó en 1888 en la Iglesia de La Madeleine, templo parisino del cual sería organista entre 1896 y 1905.

En el XXI Encuentro de Música Sacra no se escuchará la tan habitual versión con gran orquesta a la que estamos acostumbrados en nuestro país. Se interpretará la versión de 1893, que fue editada en 1989 por el compositor y director coral John Rutter. Así, participará un conjunto de cámara de trece intérpretes que incluye a abundantes estudiantes, con Tomás Ruz Flores en violín, Gonzalo Hernández Belmar, Luciano España Alvarado, Gabriela Ortega González y Christofer Mariani Suárez en violas, Pablo Browne Salinas y Nicolás Diaz Lizama en violonchelos, Bruno Peralta Gajardo y Romina Molina en contrabajos, José Albornoz y Matías Milla en cornos, Marcial Pino en timbales y Salvador Pizarro en arpa, además del profesor de Música UC Danilo Rodríguez en órgano.

Junto a 23 coreutas, actuarán como solistas la soprano Amanda Salazar y el barítono Gabriel Salazar. La dirección general estará a cargo Jaime Cofré, cornista de la Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción y un colaborador permanente de la Camerata Vocal Concepción, cuyo director es José Francisco Sanhueza.

La mayoría de los integrantes de la agrupación son estudiantes de canto lírico en el Instituto de Arts Musicales IDAM, que fue creado por Pablo Castillo, fundador de la Camerata Vocal Concepción.

Jaime Cofré. Foto: Ramiro Vera Sepúlveda.

"El Encuentro de Música Sacra de la Universidad Católica ya tiene un prestigio ganado y para cualquier agrupación coral es de importancia máxima poder estar. Los cantantes están muy entusiasmados; han estudiado mucho, se han preocupado de prepararse para la interpretación de las obras y están felices de poder ser parte de una instancia como ésta", comenta Jaime Cofré.

"En regiones, nosotros pocas veces tenemos la oportunidad de recibir invitaciones de Santiago, y en mi caso también estoy muy contento de poder participar, especialmente con el Réquiem de Fauré, que es una obra tan linda, y tan íntima", agrega.

En su opinión, Fauré intentó revertir el carácter pesimista y dramáticamente doliente de los Réquiem. "Él acompañó, como organista, muchos réquiems, en muchos funerales y estaba un poco cansado de la carga emotiva que esas obras normalmente tienen, de la ira de Dios y de todo lo que implica la muerte, que es bastante fuerte. Entonces, quiso hacer una diferencia y saca el Dies Irae, y pone In paradisum, que en vez de ser  fuerte y caótico, es tranquilo y evocativo. Por eso su réquiem es más contemplativo y más tierno. Es más apacible, no está esa cuestión vertiginosa que tienen otros réquiems. En el fondo, tiene una visión más humana de la muerte y una filosofía más simple y menos terrible", asegura Jaime Cofré.

Para el director invitado, esta decisión refleja un acto de rebeldía de Fauré frente al discurso respecto de la muerte presente en los textos bíblicos que, indica, "siempre están viendo a la muerte como algo que está entre el cielo y el infierno. Fauré, en cambio, refleja la idea de que todo va a terminar bien, que vamos a llegar a un lugar apacible. Y eso a mí me encanta de este réquiem".

¿Cuál es, a su juicio, el lugar que ocupa Gabriel Fauré en la historia de la música y qué representa su producción para el repertorio universal, considerando que se cumplen cien años de su muerte".

"Cumple un papel que está en el aspecto más romántico del desarrollo de la música y en cómo se fue moldeando en el transcurso de la historia de la música en su país. Fauré tiene obras emblemáticas, como su Réquiem y su Pavana, y que nos muestran a una persona muy sentimental e introspectiva, que tenía un pensamiento bastante humano. Rescatar sus obras es una responsabilidad que tenemos nosotros, como músicos; Fauré merece que se le dé a conocer al público un surtido de piezas que vayan más allá del Réquiem, y creo que Fauré, a cien años de su muerte, va a tener un renacer. Esto es algo que debe hacerse con todos los autores, para que salgamos de la inercia de estar escuchando siempre el mismo repertorio, que finalmente termina por producir un cansancio en el auditor".

El programa se completará con cuatro motetes marianos de Anton Bruckner, en la celebración del bicentenario de su nacimiento. Este compositor austriaco, que también fue profesor y organista, al igual que Ravel, es uno de los últimos representantes del Romanticismo austrogermano. Sus aportes más reconocidos están en las partituras sinfónicas y en la música religiosa. Era, de hecho, profundamente creyente.

Compuso alrededor de 40 motetes, a lo largo de su vida. La Camerata Vocal Concepción interpretará cuatro de ellos, todos marianos. Tres corresponden a la oración religiosa Ave María y fueron catalogados por Renate Grasberger como WAB 5, WAB 6 y WAB 7. Los dos primeros, Bruckner los compuso en su período vinculado a Linz, cuando era organista de la Catedral de Ignatiuskirche, y el WAB 5 es de 1856 y el WAB 6 , que escribió en 1861, es una pieza ampliamente grabada en discos.

Tanto el Ave María WAB 7 (1882) y el motete Tota Pulchra Est (1878), que también será interpretado, corresponden a su período vienés, la misma época en la cual creó sus sinfonías nº5 y nª6, cuando ya era ampliamente valorado como un virtuoso organista y hacía giras incluso fuera de su país.

¿Cuán importante es el aporte de Anton Bruckner para la música vocal?

"Bruckner tenía un arraigo importante con la música religiosa, hay mucha música coral que tiene acompañamiento instrumental, y con trombones y órgano. Bruckner es importante en el repertorio coral, y tiene música que es poco conocida. Los motetes son bonitos, son maravillosos. Bruckner es Bruckner, con su majestuosidad. Sus sinfonías así lo demuestran. Creo que va a ser un lindo programa el que vamos a escuchar en estos dos conciertos".

José Francisco Sanhueza: "La Universidad Católica representa un nicho de música coral de gran calidad y prestigio, es un honor haber sido invitados y es importante este gesto de mirar, escuchar y valorar el trabajo que se realiza en regiones"

La Camerata Vocal Concepción nació en 2017 y hace exactamente dos años asumió su dirección José Francisco Sanhueza. Para él, haber sido invitados al XXI Encuentro de Música Sacra, es "un tremendo honor. Nos sentimos agradecidos y muy expectantes. La Universidad Católica representa un nicho de música coral de gran calidad y prestigio, un referente a nivel país. Tanto así, que sentimos una combinación de nervios, admiración y determinación que es difícil de explicar. Además, me parece una invitación importante, en el sentido del gesto que tiene la institución para mirar, escuchar y valorar el trabajo que se realiza en regiones".

José Francisco Sanhueza estará a cargo de la dirección, en el inicio del programa, de cuatro motetes de Bruckner, con acompañamiento de órgano. "Bruckner es un tremendo compositor de música religiosa, de misas y también de sinfonías. Nosotros interpretaremos obras marianas acompañadas por órgano, de su catálogo de música religiosa. Ave María WAb 5, 6 y 7, además de Tota Pulchra es, que también es dedicada a María. Son obras delicadas y espaciosas, a veces contrapuntísticas y a veces homorrítmicas, pero siempre con un profundo sentido armónico muy propio del compositor", comenta.

En cuanto al Réquiem de Fauré, destaca que "es una obra ineludible dentro del género de misas. Es una obra hermosa, llena de sutilezas, de largas frases y claridad que nos transporta a un mejor lugar o un lugar más bello, especialmente en los números IV, Pie Jesu, III, Sanctus, y  VII, In paradisum. Por otro lado, es también profunda y fuerte, como en el inicio, en su Introit y en el Kyrie, así como en el solo de barítono en el número VI, Libera me. Es una obra que nos encanta interpretar y que representa un desafío importante en el cuidado del carácter de cada uno de los números".

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