4 de septiembre de 2026

photo_camera Foto: Romina de la Sotta.
Junto con una carrera como concertista, Javier Covacevich Pérez (1990) desarrolla un trabajo que tiene impacto artístico, social y cultural, además de educativo, con la Fundación Pianos para Chile. Además, fue director del Conservatorio de la Universidad de Magallanes entre los años 2022 y 2024.
Sin embargo, no había actuado en el Campus Oriente UC. Ni mientras estudiaba piano en el Instituto de Música UC ni en los seis años que han transcurrido desde que se tituló.
"Nunca había sido parte de la programación artística de la UC y ésa fue justamente una de las razones que me llevaron a postular. Desde hace años me vengo presentando en diferentes escenarios, algunos de ellos ligados a otras instituciones de educación superior, y me parecía importante hacerlo en la casa de estudios donde me gradué. También representa un desafío importante, ya que se trata de un concierto en una sala grande, con un piano excelente y con una importante difusión", comenta Javier Covacevich.
Su recital en el 4º Ciclo Alumni Música UC se efectuará el martes 8 de septiembre, en la segunda parte del concierto inaugural, en el Teatro Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita).

Foto: Luciano Díaz.
"Busqué piezas que fueran significativas para mí justamente porque este concierto es un hito significativo dentro de mi carrera. El regresar a la universidad donde estudié, en calidad de concertista y no como estudiante, es una experiencia desafiante y, al mismo tiempo, muy bonita", señala el pianista.
Su programa se titula "Poéticas de la sonoridad" y reunirá tres piezas de la Deuxième série de la colección Images de Claude Debussy: Cloches à travers les feuilles, Et la lune descend sur le temple qui fut y Poissons d’or. Como contrapunto, Andante spianato et Grande polonaise brillante, Op. 22 de Frédéric Chopin.
"Lo que más valoro, además del trabajo interpretativo guiado con dedicación por estos docentes, es la formación interdisciplinaria que ofrece la Universidad Católica" - Javier Covacevich
Entiendo que usted hizo su pregrado en el Instituto de Música UC. ¿Con quién estudió? ¿Hizo también un magíster? ¿Qué es lo que más valora de esas dos etapas de estudio, ya sea de los profesores, sus aprendizajes, las instalaciones, las materias, los enfoques?
"Efectivamente, estudié Interpretación en piano y un ,agíster en Artes en la UC. En el transcurso del pregrado fui alumno de los profesores Mario Alarcón y Liza Chung, quien además fue mi maestra durante el posgrado. Lo que más valoro, además del trabajo interpretativo guiado con dedicación por estos docentes, es la formación interdisciplinaria que ofrece la universidad. Tuve la posibilidad de cursar paralelamente la Licenciatura en Estética y muchos electivos relacionados con las ciencias sociales y las humanidades. Creo que esto me favoreció porque mi perfil siempre ha estado marcado por la diversidad de intereses".
Respecto de su concierto en el 4º Ciclo Alumni Música UC, ¿a qué alude el título del programa, “Poéticas de la sonoridad”?
"El título se refiere a que, según considero, tanto Debussy como Chopin escriben música pensada desde el piano y que explota al máximo sus posibilidades tímbricas, algo que se ve reflejado en la gran cantidad y variedad de indicaciones sobre articulación y carácter plasmadas en las piezas que voy a tocar. Las de Debussy podrían considerarse más evocativas, en el sentido de que tienen títulos muy sugerentes y diversos efectos sonoros que permiten materializarlos; la de Chopin es menos programática, pero está ligada a la expresividad propia del canto como una suerte de canción sin palabras, esto, sobre todo en la primera parte".

Foto: Luciano Díaz.
¿Decidió contrastar a Debussy y Chopin porque son dos compositores especialmente relevantes para usted en particular o su valoración nace de los aportes que hicieron al piano, como una razón más universal?
"En primera instancia, diría que se trata de obras que permiten expresarse de maneras muy diferentes y explotan mucho el instrumento: hay sonoridades orquestales, melodías acompañadas, capas sonoras superpuestas, mucho pedal, etcértera. Pero, más allá de eso, creo que son dos obras que marcaron en algún momento mi carrera. Debussy no había sido un compositor especialmente significativo para mí hasta que, durante el posgrado, trabajé en profundidad el ciclo que hoy voy a interpretar y que no había retomado desde el año 2023. Durante ese proceso me acerqué mucho más a su estética y encontré en ella la posibilidad de vincular la interpretación con las tradiciones de Asia Oriental. Incluso logré publicar hace poco los resultados de ese trabajo en la revista Artexégesis. La Gran polonesa, en tanto, la había tocado en 2019 para un concierto del ciclo de la Sociedad Chopin en la Sala Arrau del Teatro Municipal y tampoco la había retomado desde entonces. Ese concierto fue especialmente importante para mí y lo recuerdo con mucho cariño".
Andante spianato et Grande polonaise brillante, Op. 22 de Frédéric Chopin es una obra singular, probablemente porque tuvo dos momentos de escritura, con dos partes muy distintas. ¿Por qué la eligió entonces y ahora?
"La seleccioné ahora para rememorar el primer concierto que preparé habiéndome titulado. En esa ocasión elegí la pieza porque, además de entretenida y alegre, es especialmente desafiante a nivel técnico. Yo estaba recién iniciando mi carrera profesional y quería presentar algo virtuoso. Hoy, al reencontrarme con ella, he podido observar muchos detalles de la partitura que antes había pasado por alto. En este sentido, destaco también que, como hice el primer año del magíster en pandemia, tenía que grabar videos para cada clase, algo que me obligó a escucharme durante el proceso de estudio y a desarrollar una mayor conciencia e independencia".
"El público podrá escuchar dos obras casi arquetípicas de Chopin y Debussy, en el sentido de que ilustran algunas de las características más destacadas de sus estilos" - Javier Covacevich
Respecto de la colección Images de Claude Debussy, de la cual interpretará tres piezas, Javier Covacevich hace una reflexión. "Tengo la sensación de que es un ciclo que no se toca con mucha frecuencia, sobre todo el segundo libro completo. Está ligado a la fascinación que Debussy sentía por distintas expresiones artísticas de Asia y que lo llevó a imaginar e idealizar lugares como Java, algo que se aprecia en muchas de sus obras y también entre sus contemporáneos de la Francia de principios del siglo XX. Sin embargo, creo que estas piezas invitan al goce de esas sonoridades exóticas de una forma particularmente ingeniosa y abstracta", señala.
También comenta el pianista cada una de las tres piezas que tocará, Cloches à travers les feuilles, Et la lune descend sur le temple qui fut y Poissons d’or.
La primera Campanas a través de las hojas, dice, "es la que más se aleja de esas tendencias orientalistas, para entremezclar el repique de las campanas con el movimiento de las hojas al viento". Apunta que Y la luna desciende sobre el templo que fue "nos traslada a un templo en ruinas bajo la luna, con sonoridades que recuerdan gongs lejanos y una atmósfera etérea y apacible".
Sobre Peces de oro, puntualiza que "está inspirada en un objeto japonés decorado con dos carpas que era propiedad del compositor; con distintos recursos compositivos, va mostrando a estos animales saltando y nadando de manera caprichosa entre los reflejos de la luz en el agua". Destaca también que todo el ciclo Imágenes cuenta con indicaciones bastante abstractas. Y entrega ejemplos: “como un vapor iridiscente”, “lejano”, “dulce y sin rigor”, “caprichoso y flexible”.
"Todo esto otorga bastante libertad al intérprete y a la vez requiere creatividad; además, contribuye a que el auditor se vaya imaginando diferentes escenas", explica Covacevich.
¿Qué tipo de experiencia vivirán quienes asistan al concierto del 8 de septiembre?
"Quienes asistan podrán escuchar dos obras casi arquetípicas de Chopin y Debussy, en el sentido de que ilustran algunas de las características más destacadas de sus estilos. Espero mostrar con elocuencia la exploración sonora y la imaginación evocativa de Debussy, así como el lirismo intimista, el virtuosismo y la estilización de la danza polaca en Chopin".

Foto: Romina de la Sotta.
Volvamos al tema de cómo dialogan las piezas que tocará, y estos dos compositores.
"Me parece que los dos compositores juntos funcionan bastante bien porque muestran distintas formas de sacarle sonido al piano, distintas texturas y distintos timbres. Además, las piezas también son bastante contrastantes porque las de Debussy en general son de una atmósfera más tranquila, con más efectos sonoros y más exploración tímbrica, y Chopin es bastante virtuoso, sobre todo la segunda parte".
Usted mencionaba que se nota cuando una partitura está escrita desde el piano. Dado que ambos compositores eran pianistas excepcionales, ¿podría profundizar en eso?
"Cuando uno lee una obra musical, por la forma que está escrita, en general se siente mucho si fue desarrollada desde el piano mismo, si el compositor era pianista, de partida. A veces hay algunos que tienen texturas más orquestales, y uno se complica, se enreda: En cambio, aquí creo que es muy claro lo que el compositor pretendía que uno hiciera. Además, hay indicaciones que no son tan pianísticas, sino abstractas, flexibles y poco específicas, entonces uno tiene que ir probando. Creo que no hay tanta conciencia de que el piano es un instrumento que puede sonar muy distinto dependiendo de cómo uno lo toque; puede sonar muy duro, muy blando, se puede hacer muchas cosas. Las piezas de Debussy tienen distintas capas sonando al mismo tiempo. Se nota, por ejemplo, que él escribió en tres pentagramas, y no en dos, en este caso. Entonces, a veces hay tres cosas sucediendo simultáneamente con distintos volúmenes y articulaciones. Entonces, uno puede fijarse en todos esos distintos estratos o capas sonoras y en la variedad de articulación. Por otro lado, Chopin es una experiencia mucho más familiar para la mayoría de las personas que suelen escuchar música para piano, y esta pieza no es particularmente extraña en el sentido de que tiene una parte lenta, una melodía acompañada, muy parecido a lo que podríamos encontrar en un nocturno, por ejemplo. Y la segunda es una polonesa. Él tenía muchos valses polonesas, mazurkas, o sea, es algo que para una persona que le gusta Chopin, que lo ha escuchado, va a ser bastante familiar. Lo que sí se nota mucho es que son dos cosas más bien independientes que él las conectó, porque las escribió en distintos momentos. La polonesa es anterior; la escribió y la tocó en Varsovia. Y después de que ya había llegado a París, cuando se estaba acostumbrando a un nuevo público que buscaba una experiencia más íntima, no tan de gran concierto en escenario y tan masivo, ahí desarrolló entonces el andante y spianato para hacerle una introducción más linda. Eso se puede apreciar".
¿En qué sentido son obras arquetípicas de ambos compositores?
"Son representativas de sus estilos. En el caso de Debussy podemos advertir que el timbre forma parte de la estructura. No es solo la altura y la duración del ritmo, sino que realmente cómo suena, cómo se arma cada sonido, desde el gesto, desde la corporalidad, va incidiendo directamente en el resultado final de la obra y en la experiencia de escuchar. Y en el caso de Chopin encontramos desde la melodía acompañada clásica que predomina en gran parte hasta las texturas que se arman a través del virtuosismo. Algo parecido a lo que sucede, por ejemplo, en los estudios o en otro tipo de piezas del compositor".
"Desde mi perspectiva, una de las mayores dificultades para vivir de la música docta es que existen muy pocos espacios para presentarse" - Javier Covacevich
Aunque nació en Santiago, vivió en Punta Arenas desde que tenía pocos meses de vida hasta que egresó de Cuarto medio. ¿Qué le hizo decidirse a asumir como director del Conservatorio de la Universidad de Magallanes?
"Durante la pandemia se me ofreció realizar clases online de piano y teoría musical para el Conservatorio de la Universidad de Magallanes, donde yo mismo había estudiado desde los 12 hasta los 17 años. Cuando se retomó la presencialidad comencé a viajar a Punta Arenas en forma intermitente, lo que fue bastante sacrificado. A principios de 2022 se abrió un concurso para postular al cargo y algunas personas de la zona que me conocían me instaron a hacerlo, porque consideraban que mi perfil era indicado al contar con conocimientos sobre mediación y gestión cultural. Honestamente, no lo pensé mucho porque hubo poco tiempo para decidir; todo fue bastante rápido. Asumí el rol sabiendo que me enfrentaría a algo complejo, ya que la institución se encontraba muy afectada por la pandemia. Afortunadamente, encontré un buen equipo que me apoyó y desarrollamos un proyecto que permitió revitalizar el espacio. En todo caso, en 2024 renuncié y regresé a Santiago, ya que tenía otros proyectos y quería estar más cerca de mis familiares y amigos. Actualmente estoy terminando un magíster en Estudios sobre Asia en la Universidad de Chile, trabajando en dos colegios Waldorf y también en la Fundación Pianos para Chile".

Foto: Luciano Díaz.
He observado su trabajo y sus recitales en la Temporada de la Fundación Pianos para Chile. ¿Qué lo motiva a ser parte de ese equipo que lideran Alexandros Jusakos e Ivanka Molosevic y que tienen un impacto tan grande a nivel territorial?
"Desde mi perspectiva, una de las mayores dificultades para vivir de la música docta es que existen muy pocos espacios para presentarse, sobre todo si no trabajas en alguna institución educativa que cuente con ellos. A mí me encanta hacer clases, pero para sentirme pleno necesito también tocar. La Fundación Pianos para Chile ha sido un espacio fundamental para desarrollar mi carrera; gracias a ella he podido tocar al menos tres veces al año desde 2020 a la fecha. Realizamos conciertos de estudio y en vivo; además, me ha tocado trabajar con otros intérpretes en recitales de cámara. Todo esto me ha ayudado a entender cómo es realmente la experiencia de tocar en concierto sin que te estén evaluando, entregando tu arte a públicos que no conoces y con tiempos limitados para ensayar. Así, me ha tocado sentir el agradecimiento de muchas personas y quedar muy satisfecho con mi trabajo, pero también ir aceptando los errores y sobreponiéndome a ellos, ya que cada concierto es una experiencia diferente y, en cierta medida, impredecible".
Javier Covacevich estuvo de intercambio en China en 2019 y 2020, pero la contingencia pandémica cambió sus planes: pensaba hacer un magíster en Barcelona. "Con el tiempo, se han ido presentando oportunidades que me han motivado a permanecer en el país. Por el momento, pienso profundizar mi trabajo en la Fundación Pianos para Chile, la docencia y la investigación. Me interesa seguir desarrollando proyectos que me permitan cruzar esa formación en estudios asiáticos que estoy haciendo con mi trabajo como intérprete", cierra.

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