23 de junio de 2023

photo_camera Guillermo Lavado y Karina Fischer, en concierto previo. Foto: Música UC.
Un programa dedicado a tres compositoras será ofrecido por cuatro profesores del Instituto de Música UC en las próximas fechas de la 59ª Temporada de Cámara UC. “Mujeres creadoras” reúne obras escritas en distintos momentos del siglo XX por Mélanie Bonis, Kaija Saariaho y Alicia Terzian. Tres de estas partituras serán estrenadas en Chile y todas tienen foco en la flauta traversa.
Los conciertos se realizarán a las 19 horas; el martes 27 de junio en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, con inscripción gratuita aquí) y el miércoles 28 de junio en el Centro Cultural GAM (Alameda 227, con inscripción gratuita aquí).
El programa fue diseñado por la flautista Karina Fischer, directora del Instituto de Música UC, y junto con ella actuarán otros tres profesores; los también flautistas Guillermo Lavado y Natalia Martorell y la pianista Eun Seong Hong.

Karina Fischer, Guillermo Lavado y Eun Seong Hong, en ensayo. Foto: Carlos Arriagada.
“Desde la cátedra de flauta traversa del Instituto de Música UC tenemos una propuesta de concierto para nuestra temporada con obras de tres compositoras de diversas latitudes y de distintos momentos históricos; tres mujeres que han transitado el siglo XX con estéticas diversas, pero todas centradas en enfoques desde la flauta traversa; ya sea sola, en formación de trío o en formación de cuarteto”, adelanta Karina Fischer.
Las compositoras elegidas exhiben lenguajes muy distintos y no todas han sido reconocidas plenamente en virtud de su legado. Justamente la que menos reconocimiento tuvo en vida, Mélanie Bonis (1858-1937), es quien representa la columna vertebral de la curaduría. Se escucharán tres obras de esta compositora francesa: Suite en Trío, Op.59 (1903), en la apertura del concierto y dos estrenos en Chile: Scènes de la Forêt, Op.123 (1928) y Suite Suite dans le style ancien, Op.127/1 (1928).
Con una producción que supera las 300 obras y que incluye desde partituras para piano solo y también música coral, instrumental de cámara y sinfónica, Mélanie Bonis fue prácticamente olvidada durante décadas. Logró estudiar en el Conservatorio de París con César Franck y Ernest Guiraud, y firmó sus obras como Mel Bonis, justamente para evitar lecturas prejuiciosas ante el solo hecho de ser mujer. Interrumpió su trabajo como compositora mientras criaba a los tres hijos que tuvo con el marido que sus padres eligieron para ella, un empresario viudo y 25 años mayor. Años más tarde, retomó la creación y publicó con Éditions Alphonse Leduc, pero su legado quedó relegado por bastante tiempo.

Karina Fischer, en ensayo. Foto: Carlos Arriagada.
“Mel Bonis nace en la transición desde el siglo XIX al siglo XX, un momento social en el que las condiciones son más complejas en cuanto a la incorporación de la mujer no sólo a las artes y a la música, sino también a la vida política. Sin embargo, su obra no fue menor ni sencilla ni reducida; ella tiene una vasta producción musical de la cual mostraremos algunas facetas en nuestros conciertos”, comenta Karina Fischer.
Las otras dos compositoras que se escucharán en el programa “Mujeres creadoras” son la finlandesa Kaija Saariaho (1952-2023) y la argentina Alicia Terzian (1934). De ambas se interpretarán obras para flauta sola, de la primera, Couleurs du vent (1998), en su estreno en Chile, y de la segunda, Shantiniketan (1979).
Karina Fischer: "La propuesta es acercarse a conocer a estas compositoras, independiente de que sean geográficamente cercanas o lejanas, pero que han realizado producción musical a lo largo del siglo XX"
Alicia Terzian estudió primero con Alberto Ginastera en Buenos Aires, y luego se sumergió en la música religiosa y medieval armenia en un monasterio de Venecia, con Leoncio Dayan. La obra elegida da cuenta de una época creativa definida por el atonalismo, el post-serialismo libre y el microtonalismo. Además de su obra creativa, la caracteriza una dedicada actividad académica en diversas instituciones argentinas y el trabajo como gestora, con foco en la difusión de la música contemporánea.
Kaija Saariaho falleció el 2 de junio pasado, a los 70 años, en París, donde residía desde 1982, y fue una de las compositoras más famosas en los últimos 20 años. Frecuentemente programada en los espacios más relevantes de la música de tradición escrita, instituciones como la Filarmónica de Berlín y la Ópera de París le comisionaban obras. Después de formarse en Helsinki, estudió en los cursos de verano de Darmstadt con figuras como Brian Ferneyhough y después también en el Ircam de la capital gala, incorporando así recursos electrónicos en su estética. Aunque el grueso de su producción es de cámara, en los últimos 30 años incursionó en la ópera y la música vocal, con gran éxito, en particular en los casos de su oratorio La Passion de Simone y las óperas L’amour de loin, Adriana Mater y Émilie. L’amour de loin, por ejemplo, ha sido montada desde su estreno en más de 25 teatros del mundo.

Karina Fischer, directora del Instituto de Música UC. Foto: Carlos Arriagada.
“Nuestra intención, desde el inicio, era ofrecer una muestra de esta prolífica compositora, ahora que ella lamentablemente falleció, el hecho de interpretar esta obra suya se convierte en un espacio de memoria y en un momento también de reflexión respecto de su música, la valoración del legado y también en una forma de celebrar todo lo que Kaija Saariaho pudo hacer desde la creación”, comenta Karina Fischer.
Pensando en el reconocimiento en vida, ¿le parece que el caso de Mélanie Bonis contrasta con el de Kaija Saariaho y Alicia Terzian?
“Podríamos decir que Kaija Saariaho y Alicia Terzian han tenido más reconocimiento, pero eso no significa que no hayan sido complejos sus inicios, o el hecho mismo de haber decidido dedicarse a la composición. Con este programa proponemos una forma de rescate al mostrar este abanico de mujeres compositoras que tomaron esa decisión y que dedicaron su vida a esa decisión”, indica Karina Fischer.
¿Como intérprete, es importante para usted poder hacer un programa solamente con compositoras, es decir, mostrar que existe composición femenina también?
“Es importante; estamos todavía en un tiempo en el que eso es necesario y en el que hay compositoras de distintas latitudes que todavía no son del todo conocidas. Ésa es la propuesta de este programa, acercarse a conocer a estas compositoras, independiente de que sean geográficamente cercanas o lejanas, pero que han realizado producción musical a lo largo del siglo XX”.
En todas las obras que se escucharán el 27 y 28 de junio, la flauta cumple un rol fundamental. De hecho, parece ser uno de los instrumentos más apreciados en la composición contemporánea. ¿Sucedió históricamente que en algún momento, quizás a inicios del siglo XX, los compositores redescubrieron la flauta y valoraron sus potencialidades?
"Sí. A partir del siglo XX y de la expansión y de las propias posibilidades sonoras de las flautas traversa, porque no se trata sólo la flauta en Do, sino de toda la familia, hay una gran cantidad y variedad de creación, una proliferación de búsquedas sonoras asociadas en gran medida a trabajos de colaboración entre compositores e intérpretes. El repertorio, tanto de flauta dentro de ensamble, de flauta sola y de flauta y electrónica, es realmente vasto y amplio, con obras que realmente marcaron hitos. Podemos hablar de Luciano Berio, con su Secuencia 1, en el año 1948, y de allí en más; toda la escritura de Sciarrino, por ejemplo, hasta el día de hoy, con búsquedas que han generado un gran repertorio para toda la familia instrumental. Es innegable lo que ha aportado técnicamente la flauta, como instrumento y como sonoridad, a esas búsquedas estéticas de los compositores".

Guillermo Lavado, en ensayo. Foto: Carlos Arriagada.
Para el profesor Guillermo Lavado, el rescate de partituras que no están en el centro del repertorio, es parte fundamental del trabajo de un intérprete musical.
"De alguna manera, en nuestra labor como intérpretes, estamos siempre conectados con la creación de compositores visibles que nutren nuestro quehacer, pero siempre también estamos atentos a aquellos que, por distintas razones, no solamente por el género, no han tenido la facilidad de otros para que su obra sea apreciada tanto por intérpretes como por el público. Haciendo una analogía podemos citar al poeta portugués Fernando Pessoa quien, siendo uno de los creadores más trascendentales del siglo XX, no recibió la atención de editores y su obra se conoció mucho tiempo después. La obra siempre permanece viva, aunque latente, pues la vida está en la creación principalmente. La labor del intérprete, no menor, es hacer de ella carne de su carne y compartirla con el auditor", señala el flautista.
En el caso de la producción de Mélanie Bonis, aclara que "es de una frescura, de un oficio, de una invención y de una profundidad paragonable a un Fauré, a un Koechlin, a un Délage, todos ellos contemporáneos y que tuvieron ciertamente una vía de comunicación más fluida. Este programa está pensado y sentido desde una mirada agradecida al trabajo creativo de tres mujeres que han dejado indudablemente una obra trascendente".
¿Le parece relevante que Mélanie Bonis haya debido superar ciertos obstáculos para ejercer su trabajo como compositora sólo por haber sido mujer? Pienso, por ejemplo, en la pausa que hubo en su quehacer cuando se casó y se dedicó a criar hijos.
"Ser mujer hoy en día, hasta en la sociedades que mayor equidad muestran, no es fácil por varias razones que tienen que ver con resabios culturales de dominación masculina que tardarán varias décadas en desaparecer; esperamos que suceda. Sin mencionar un cotidiano injusto y represivo que sufren tantas mujeres en sociedades en las cuales el sometimiento de género y la discriminación son la cruda realidad. Las tres mujeres que ocupan hoy nuestro programa han vivido en sociedades especialmente abiertas pero, dada la época, aún con fuertes resabios de dominación machista. Tanto Mélanie Bonis, como Kaija Saariaho y Alicia Terzian, debieron sortear dificultades que no fueron insalvables, fruto de prejuicios de la época para desarrollar su vocación creadora. Ello es un ejemplo que nos ilumina en el largo camino que aún queda por delante".

Karina Fischer, en concierto previo. Foto: Música UC.
Intérprete en flauta, Karina Fischer asumió en 2018 como directora del Instituto de Música UC, y en 2021 fue reelegida para un segundo período, que está actualmente ejerciendo. Integra el Ensamble Contemporáneo UC, el Taller de Música Contemporánea UC, el dúo Movimiento Paralelo y el dúo Qiri y tiene una intensa actividad como investigadora y de colaboración creativa con compositores vivos. Ha comisionado, grabado y estrenado abundantes obras nuevas, por ejemplo, a través de su proyecto Movimiento Paralelo (ver nota aquí).
Sin embargo, no sólo se dedica a la música actual, como intérprete. En las últimas semanas, actuó en el concierto Bach Santiago 33, en el Concierto Aniversario UC y el 20 de junio en la 59a Temporada de Cámara.
En pocas semanas, usted ha interpretado cantatas de Johann Sebastian Bach y la Séptima Sinfonía de Beethoven. Y ahora abordará música del siglo XX. ¿Cuán relevante es para usted abordar diferentes estilos y repertorios de distintas épocas? ¿Por qué le resulta relevante seguir activamente preparando conciertos y actuando, en paralelo a su labor como directora del Instituto de Música UC?
"Personalmente, creo que cuando un académico asume un rol de gestión, sea un rol directivo, como es mi caso o de coordinación, este rol requiere una cantidad de tiempo y de atención importantes y que, como académicos, podemos aportar a la universidad. He sido escogida como directora por la planta académica, y eso implica un desafío y una confianza depositada en mí, pero también creo que uno no debe perder su eje. La música me marcó desde niña y cuando llegué a Chile me deslumbré por el volumen de composición que había, y por lo mismo he hecho un trabajo bien cercano junto a compositores y con la nueva música. Pero, por otro lado, en mi actividad como docente enseño tanto tradición como los nuevos lenguajes de los siglos XX y XXI; las nuevas creaciones no nacen de la nada, sino que nacen desde la tradición. Por eso para mí es muy importante tocar Bach y poder también participar en un concierto orquestal, tocando una segunda flauta, como hice en la Séptima de Beethoven, así como poder hacer un recital de música de cámara con obras de distintas épocas, sacar adelante estrenos, grabaciones y proyectos de investigación de creación actual. Todo eso me nutre y evita que pierda mi eje, evita que me aleje de la música, que finalmente es la línea de vida que he escogido y es también la razón por la cual ingresé a la Universidad Católica. Pienso que disociarse de la creación, de la investigación o de la docencia por llevar adelante un cargo de gestión redundaría finalmente en una mala gestión al alejarse del foco fundamental, que es el ejercicio de la música".

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