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Liza Chung: “En Brahms se oye siempre una humanidad vinculada a las emociones y el pensamiento del ser humano"

2 de octubre de 2021


La pianista abordará la Tercera Sonata de Brahms y una selección de Humoresques Op. 101 de Dvorák el martes 5 de octubre, en el Centro de Extensión Oriente, como parte de la 57ª temporada de Música UC. “Me emociona tremendamente el hecho de que contaremos con público presencial”, reconoce.

El martes 5 de octubre, la 57ª temporada de conciertos del Instituto de Música UC vuelve a tener público presencial. Los asistentes, además, serán los primeros que descubran la acústica del nuevo auditorio del Centro de Extensión Oriente.

A las 19:00 horas, la profesora Liza Chung ofrecerá un recital de piano que, además, será transmitido en live streaming en Musica.uc.cl. El aforo será de 50 personas, y la inscripción, gratuita e individual, se realiza aquí. Se respetarán los más estrictos protocolos sanitarios: pase de movilidad, tamizaje oficial de la UC y uso permanente de mascarilla.

El programa es eminentemente romántico, y se titula “Amistades musicales: Dvorák y Brahms” y la pianista abordará una selección de Humoresques Op.101 de Antonin Dvorák y la Sonata N° 3 de Johannes Brahms.  “Hay un vínculo, una influencia entre ambos compositores, que en este caso en particular está en la sonoridad que buscan ambos. En la textura sonora, porque hay una cierta influencia de Brahms en Dvorák. Es un romanticismo más lleno, si lo comparamos, por ejemplo, con Chopin”, comenta Liza Chung.

¿Cómo se toma ser la primera intérprete que contará con público presencial dentro de la temporada desde que se inició la pandemia?

“La verdad es que me honra. También es una gran alegría porque uno va a poder compartir con el público. Hice un concierto hace poco, con público, y fue bien emocionante. Sin embargo, ahora es la primera vez, desde que se inició la pandemia, que me presento en un recital de piano sola, y la verdad es que me llena de emoción. Va a ser el primer concierto con público en el auditorio del Centro de Extensión Oriente. Es una sala hermosa. Ya hemos hecho conciertos, como grabaciones y en live streaming en ese espacio, pero me emociona tremendamente el hecho de que contaremos con público presencial. En el fondo, eso es lo que un intérprete necesitaba en todo este tiempo de pandemia, poder compartir en ese momento lo que uno hace y lo que uno ama”.

En una entrevista anterior, en agosto de 2020 (ver aquí), usted mencionaba que la energía y la comunicación que vive como intérprete, con el público en vivo, era uno de los motivos principales que tuvo para ser pianista. 

“Tal cual, ese feedback, esa energía que circula en una sala en donde se presenta algo artístico en vivo, tiene que ver con el espacio, el sonido que transcurre dentro de la sala y la percepción que uno tiene de eso, de qué es lo que el público está escuchando. Al final de cuentas uno, como intérprete, intenta no sólo interpretar, sino comunicar al público lo que está escrito en la partitura. Por eso, ésta es una instancia que no sólo se aprecia, sino que realmente era necesaria”.

Hablemos del programa. A pesar de que Dvorák y Brahms son románticos, también son muy distintos, ¿cuán distintos son?

“Dvorák es más joven que Brahms. El estilo de escritura, de la composición, quizás es un poco similar dada la época. Pero, claro, hay que considerar en Dvorák el aspecto nacionalista que surge en ese entonces; él rescata por ejemplo tonaditas populares y se convierte en uno de los primeros compositores del estilo nacionalista de los compositores románticos. Brahms, en cambio, es un compositor per se de música abstracta, en donde la composición, la música en sí, es la que vale. Utiliza células temáticas y en eso se basa la composición. Yo llamé a este programa ‘Amistades musicales’, pero más que amistades, los llamaría ‘vínculos musicales’, o ‘lazos musicales’; es la influencia entre músicos. Dvorák fue influenciado, como músico, por Brahms, quien además le dio una mano porque le introdujo a Simrock, su editor, quien lo publicaba. Ahora, la Sonata N°3, que voy a tocar, es opus 5, Brahms la escribió apenas a los 20 años. Es su última sonata para piano solo y tiene mucha influencia de la estructura clásica de la sonata de Beethoven. Y no sólo eso, sino que tiene la célula temática de la Quinta Sinfonía; ese ritmo está en casi todos los movimientos de esta sonata”.

Brahms admiraba profundamente a Beethoven, ¿no?

Por supuesto. Incluso se decía que la Primera sinfonía de Brahms es como la Décima de Beethoven.

Entiendo que está documentado que Brahms demoró muchísimo en decidirse a componer su Primera Sinfonía porque consideraba que era muy difícil hacer eso después de lo que había hecho Beethoven. Es un sentimiento fuerte de respeto de un artista hacia otro.

“Totalmente. Además, Brahms era una persona bastante exigente consigo mismo también. Entonces no sólo se demoró en escribir su Primera Sinfonía dada la importancia de las sinfonías de Beethoven, sino que muchas de sus obras se perdieron porque él no las consideraba lo suficientemente buenas, por ende, las quemó”. 

¿A qué atribuye que haya sido la última sonata para piano que escribió, siendo su opus 5, es decir, una obra muy temprana?

“La verdad es que no lo sé. Como sonata para piano solo es la última, pero hasta sus últimos años escribió muchísima otra música para piano solo, y también escribió mucha música de cámara en donde participa el piano. Entonces el piano siempre ha tenido una importancia muy fuerte en la composición de Brahms”.

¿Qué representa para usted la Sonata N° 3 de Brahms? ¿Qué le parece interesante de esta obra?

“Para mí, Brahms siempre ha tenido un lugar muy especial en el corazón, y también en mi vida. Hacía mucho tiempo que tenía muchas ganas de de tocar esta sonata, cuando yo era joven toqué la Segunda Sonata, pero la Tercera Sonata tiene curiosamente un poco más de peso, en lo estructural, porque es muy larga esta sonata, y también tiene un tipo de sonoridad muy envolvente, muy orquestal, como siempre Brahms escribe, ¿no? Porque todas sus obras son muy orquestales. Tiene un aspecto bastante pesante, y es una obra bastante desafiante, a la que los pianistas le tenemos bastante respeto. Las primeras veces que escuché esta sonata, lo que me llamó mucho la atención es el segundo movimiento, en cuyo comienzo Brahms puso un poema que habla del reflejo de la luna que acompaña a amantes que caminan en la noche, habla de los latidos del corazón y del amor. Yo rescataría algo que es lo que siempre me ha gustado mucho de las composiciones de Brahms: se oye siempre una humanidad, pero no en el aspecto trascendental de Beethoven, sino que es una humanidad más concreta, más de las emociones y del pensamiento del ser humano”.

¿Cuán importante es en el repertorio la Tercera Sonata para piano de Brahms?

“La importancia de esta sonata en el repertorio pianístico yace, primero, en la estructura titánica, porque es una obra muy larga, de cinco movimientos, en donde hay un enlace temático entre un movimiento y el otro. Ese tema, o esa célula temática, se podría pensar que está influenciada por la Quinta Sinfonía de Beethoven. Esta sonata tiene desafíos pianísticos muy grandes, en cuanto a la estructura y el aguante que uno tiene que tener para abarcar toda la obra, que es tan grande, y también el cómo armarla. Ha sido como un desafío personal, y ha sido muy interesante poder trabajar en esto”.

Usted abrirá el concierto con una selección de Humoresques Op. 101 de Dvorák. ¿Qué nos quisiera comentar de esta obra, en particular de las piezas que interpretará?

“Dado que este año se conmemoran los 180 años del nacimiento de Antonin Dvorák, quise celebrarlo tocando algunas piezas de él. Buscando, me encontré con una selección de Humorescas, que corresponden a un estilo de música ligera, o sea, son piezas cortitas con un cierto humor. Son breves. muy sencillas, muy simples de estructura, con melodías que uno puede salir canturreando. Dvorák escribió varias humorescas, hay varios opus, pero yo escogí el opus 101 principalmente por la diversidad. Son ocho piezas cortas de las cuales hice una selección. Coincidentemente, fueron seleccionadas la 1, 3, 5 y 7, justo las impares. La selección la hice en cuanto a contrastes entre una y otra. En ellas se oye mucho de la influencia folclórica, y la última de esta selección, la número 7, es la humoresca que todos conocen de Antonin Dvorák; la van a reconocer. También se puede ver un poco la influencia de Brahms, en la escritura y en las sonoridades, a pesar de que obviamente esto tiene un tono más folclórico. Ahí hay un vínculo sonoro entre los dos compositores”.

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