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Magia y ensoñación en clave familiar: con Mi madre la oca de Ravel y la obra chilena La reina de los cielos, cierra la 1a Temporada Música UC para niños y niñas

5 de enero de 2024


"Se evidencia que hay un público muy ávido por esta temporada que, más que para niños y niñas, es para la familia", asegura el profesor de Música UC Guillermo Lavado, líder de la innovadora iniciativa que cuenta con financiamiento de la Dirección de Artes y Cultura UC, y que cerrará el sábado 13 de enero con dos conciertos gratuitos en el Centro de Extensión Oriente. Se escuchará una original adaptación de Mi madre la oca de Ravel y se reestrenará La reina de los cielos de Verónica Prieto y Andrés Alcalde. "Son dos obras que vale la pena que vivamos en familia", declara la soprano Magdalena Amenábar, quien estará a cargo de la narración. "Creo que será una experiencia muy inmersiva de conocimiento democrático", expresa por su parte el director invitado Christian Lorca.

photo_camera Mi madre la oca fue originalmente escrita para piano a cuatro manos, y luego el propio Ravel la instrumentó para orquesta. El arreglo que s escuchará lo hizo Christian Lorca y es para una conformación poco habitual: flauta, violonchelo, marimba y piano. "Inicialmente fue una obra que comisionamos con nuestro Ensamble Zero, que integran Celso López, Gerardo Salazar, Luis Alberto Latorre y yo, y ésta es la primera vez que lo vamos a interpretar. Creo que se adapta muy bien para este tipo de conciertos; cada instrumento toma varios de los motivos y de los roles que le tocan a distintos instrumentos de la orquesta, está hecho con mucha maestría y creo que va a ser una bonita experiencia", asegura Guillermo Lavado.

Tras congregar a un promedio de 130 asistentes por concierto, el sábado 13 de enero se presentarán dos funciones del último programa de la 1a Temporada Música UC para niños y niñas. Se escucharán dos obras: una, del repertorio universal, y la otra chilena, a cargo de un noneto instrumental. Habrá, por cierto, una mediación y proyecciones visuales que reforzarán los contenidos extra-musicales de las partituras elegidas. Serán dos conciertos, a las 12 y 14 horas del sábado 13 de enero, en el Auditorio del Centro de Extensión Oriente UC (Jaime Guzmán 3.300), con inscripciones gratuitas.

En esta ocasión se escuchará una obra clave del repertorio infantil de todos los tiempos, Mi madre la oca, de Maurice Ravel, pero en una versión sumamente original, pues se trata de una instrumentación desarrollada por Christian Lorca para un cuarteto de flauta, violonchelo, piano y percusión.  A esta partitura de 1910 se contrapondrá un cuento musical compuesto casi un siglo después, y en nuestro país, en un trabajo conjunto de Verónica Prieto, cofundadora de Mazapán, y Andrés Alcalde, quien fue su profesor particular de composición. Se titula La reina de los cielos, y en la práctica es un reestreno de esta creación estrenada en 2001.

Ensayo del 8 de enero de 2024. Foto: Carlos Arriagada.

"Son dos obras que vale la pena que vivamos en familia", declara la soprano Magdalena Amenábar, quien estará a cargo de la narración. Actuarán cinco profesores del Instituto de Música UC, partiendo por la directora de la unidad académica, la flautista Karina Fischer, además de Guillermo Lavado, en flauta y piccolo, David Medina en clarinete, Joaquín López en marimba y Gerardo Salazar en percusión. Se sumará Bastián Inostroza, estudiante del Magíster en Artes UC mención música, en guitarra, además de Miguel Ángel Muñoz en violín y Benjamín Solano en violonchelo. La dirección estará a cargo de Christian Lorca.

Guillermo Lavado: "Mi madre la oca es una obra realmente muy descriptiva y muy apropiada para introducirse en el mundo de la música a partir de la escucha de los niños, y la instrumentación que hizo Christian Lorca está hecho con mucha maestría"

La iniciativa es financiada por la Dirección de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación UC y es liderada por el profesor Guillermo Lavado. "Uno siempre se sorprende de cuán abiertos son los niños en relación a un público quizás ya más formado, que se niega a aceptar la música de hoy en día como algo natural, así como lo hacen los niños. Los niños quizás no tienen el prejuicio de la persona cultivada, melómana, que llega hasta ciertos compositores y encuentra que ya se ha escrito demasiada música como para seguir escuchando nueva. Para nosotros, ésta es una muy linda experiencia de poder ejercer nuestro oficio y nuestra responsabilidad como músicos intérpretes atentos al hoy, compartiendo con los niños que, en su candidez, escuchan esta música sin ningún tipo de prejuicios", comenta el flautista.

Respecto de Mi madre la oca, de Maurice Ravel, el profesor Lavado destaca que su gestación tiene una historia muy bonita: "Ravel era muy amigo de un matrimonio, Ida y Cyprian Godebski, quienes tenían dos hijos. Estaba de visita en la casa de campo de ellos, y se le ocurrió esta idea: a partir de los cuentos populares de varios autores que ellos les contaban a los niños, hacer una composición y dedicársela. Es una obra realmente muy descriptiva y muy apropiada para introducirse en el mundo de la música a partir de la escucha de los niños".

Ensayo del 8 de enero de 2024. Foto: Carlos Arriagada.

Ensayo del 8 de enero de 2024. Foto: Carlos Arriagada.

Mi madre la oca fue originalmente escrita para piano a cuatro manos, y luego el propio Ravel la instrumentó para orquesta. El arreglo que s escuchará lo hizo Christian Lorca y es para una conformación poco habitual: flauta, violonchelo, marimba y piano. "Inicialmente fue una obra que comisionamos con nuestro Ensamble Zero, que integran Celso López, Gerardo Salazar, Luis Alberto Latorre y yo, y ésta es la primera vez que lo vamos a interpretar. Creo que se adapta muy bien para este tipo de conciertos; cada instrumento toma varios de los motivos y de los roles que le tocan a distintos instrumentos de la orquesta, está hecho con mucha maestría y creo que va a ser una bonita experiencia", asegura Guillermo Lavado.

Magdalena Amenábar lo complementa: "La escribió para los hijos chiquititos de un amigo, y le fue dando forma a cuentos que todos conocemos, pero él los pone a todos en el andar de los sueños de la Bella Durmiente. Ravel no hace exactamente una descripción de los cuentos completos, sino de momentos; son pequeñas escenas musicales, y están descritos de una manera preciosa. Y como media una narración, uno puede perfectamente ir imaginando todo eso que va pasando".

Concierto de la 1a Temporada Música UC para niños y niñas, en noviembre pasado.

Christian Lorca, el director invitado, entrega detalles sobre cómo desarrolló esta instrumentación. "Me dieron esa linda misión y fue un desafío muy bello, sobre todo en cuanto a entender el cómo funciona el empaste sonoro teniendo que congeniar armonías, melodías, afinaciones, etcétera. Para hacer este arreglo, me basé en la versión original de piano a cuatro manos, no en una reducción desde la orquesta. Obviamente había que hacer mucha reducción y había que ser muy imaginativo. Si bien lo queríamos estrenar hace un tiempo, no lo pudimos hacer porque estábamos en pandemia. Y ahora se da la oportunidad de hacerlo; creo que será una experiencia muy inmersiva de conocimiento democrático", señala el director titular de la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana.

Christian Lorca: "Esperamos que La reina de los cielos represente un momento mágico y lleno de colores sonoros, y tanto niñas y niños como sus padres puedan volar junto a nosotros con la fuerza de la imaginación"

El programa de los conciertos del 13 de enero se completará con música chilena, con el cuento musical La reina de los cielos, que fue escrito en forma conjunta por Verónica Prieto, fundadora del conjunto Mazapán, y Andrés Alcalde. Se basa en el libro homónimo que publicó Verónica Prieto en 1998, con editorial Clio y con ilustraciones de Teresa Razeto.

Guillermo Lavado fue uno de los músicos que interpretaron esta obra en el XI Festival de Música Contemporánea Chilena UC, en noviembre de 2001, como integrante de Compañía Pilcomayo, que lideraba Andrés Alcalde, y que luego la grabaron. La reina de los cielos, indica el flautista, "cuenta una historia y está muy bien entrelazada la música con el texto; es un relato musicalizado. Creo que va a ser un gran descubrimiento para los niños porque está instrumentalmente muy bien escrita".

Christian Lorca, en ensayo, en noviembre pasado.

Por su parte, Christian Lorca Ortega remarca que la obra "evoca gestos musicales de Oliver Messiaen y Anton Webern" y que logra "una interesante mixtura del texto con sensaciones sonoras; el ensamble musical logra acompañar de manera magistral los textos de Verónica Prieto. El gran protagonista será el piccolo, que evocará a la estrella menor y tendrá una gran responsabilidad teatral en esta obra. Esperamos que represente un momento mágico y lleno de colores sonoros, y tanto niñas y niños como sus padres puedan volar junto a nosotros con la fuerza de la imaginación".

Para Magdalena Amenábar, La reina de los cielos es "una preciosa obra, absolutamente mágica. Presenta una mirada ensoñadora respecto del diálogo que pueden tener las estrellas y su interacción con la Luna y con los planetas".

La soprano invita directamente a todas las audiencias, para que disfruten "esta apuesta de la Universidad Católica que es un portal a un universo de posibilidades y que nos va a fascinar a todos. Este ciclo fue pensado para que las familias, los niños, los abuelos, los hermanos, los grandes y los pequeños puedan participar de la música docta que se ha hecho pensando y soñando en el lenguaje de los niños".

Magdalena Amenábar: "Esta temporada abre una puerta y una posibilidad para que otras audiencias escuchen la música docta con temáticas adaptadas para niños, pero también para adultos. Creo que en este proyecto hay una propuesta que a futuro puede ser una tremenda promesa"

Tanto el director como la narradora destacan que la 1a Temporada Música UC para niños y niñas, está cumpliendo un rol muy relevante en nuestra escena. Christian Lorca, quien también estuvo a cargo de la dirección en las entregas de noviembre, señalaba entonces que este formato "ofrece a la comunidad una aproximación mucho más cercana, y se está explicando también la obra, con foco en la primera infancia", pero que todos quienes no hubieran escuchado estos repertorios "se sentirían bien integrados". Ello, porque la narración juega un rol clave, explicó entonces: "A mucha gente no le gusta exponerse a algo que no conoce. Pero, si entiende lo que está ocurriendo, es diferente. Entonces es muy importante lo que ocurre en estos conciertos de la Universidad Católica como primer acercamiento".

Ensayo del 8 de enero de 2024. Foto: Carlos Arriagada.

Magdalena Amenábar coincide. "Esta temporada abre una puerta y una posibilidad para que otras audiencias escuchen la música docta con temáticas adaptadas para niños, pero también para adultos. Creo que en este proyecto hay una propuesta que a futuro puede ser una tremenda promesa", declara la académica de la Escuela de Teatro UC.

"Lo lindo es que no solamente es la música la que se escucha, que ya es por sí misma fascinante, sino que media una narración y una intervención con el público, de manera que lo que pasa con esos abuelos, padres, madres, niños, niñas va a significar no sólo la experiencia de estar en un concierto, que siempre es maravilloso para el alma, sino que significa comprender también ciertos lenguajes de esos compositores, de ciertos tiempos históricos y de lo que inspira este tipo de lenguajes", profundiza la soprano.

Magdalena Amenábar. Foto: César Cortés- Dirección de Comunicaciones UC.

En marzo de 2020, Magdalena Amenábar fue nombrada vicerrectora de Comunicaciones y Extensión Cultural UC, cargo que ejerció hasta fines de octubre pasado. "Encuentro maravilloso recibir 2024 ya arriba del escenario, eso es una joya. Por diferentes motivos yo debí distanciarme un ratito del escenario, no así del trabajo con la música porque he estado permanentemente en Radio Beethoven trabajando sobre la música vocal y sobre la música para el piano", explica la soprano.

Y respecto del rol de narradora, explica, no basta con manejarse en el contenido de un texto, sino que "también hay que tener nociones de la música. Porque no es una narración que acompaña la música; es una narración parte de la música. Entonces es muy lindo porque no da lo mismo dónde se dice cada palabra; los silencios, los acentos, las inflexiones, los énfasis son importantes en tanto uno va conociendo y estando en la partitura. Todo eso permite cantar hablando".

Guillermo Lavado: "Hay un público muy ávido por esta temporada. Nos sorprendió que el grupo etareo es bastante menor a lo esperado; al parecer ha resultado de mucho interés para los padres introducir a los niños muy menores en el mundo de la música"

Con un promedio de 130 asistentes por concierto, la 1a Temporada Música UC para niños y niñas ha despertado el interés de abundantes familias en torno esta propuesta lúdica e interactiva, combinando obras que tienen un peso específico en el repertorio universal con proyecciones visuales que refuerzan la riqueza extra-musical de estas partituras. El 21 de octubre se realizaron dos conciertos con un arreglo del cuento musical Pedro y el Lobo de Prokofiev, y el 18 de noviembre fue el turno de Cuadros de una exposición de Modesto Mussorgsky, en la versión de cámara de Wolfgang Renz.

Guillermo Lavado es el profesor que postuló el proyecto a la Dirección de Artes y Cultura UC y, como tal, es el responsable de la iniciativa.

-¿Cómo evalúa usted los cuatro conciertos y los dos programas que ya se han hecho de la Temporada Música UC para niños y niñas? ¿Le sorprendió la reacción de la gente? ¿Era lo que esperaba? 

"Nos sorprendió muy gratamente porque se evidencia que hay un público muy ávido por esta temporada que, más que para niños y niñas, es para la familia, porque son los padres los que llevan a sus niños a esta experiencia, quizás primaria, de tener contacto con música de tradición escrita en un programa pensado para ellos. En el primer caso, fue Pedro y el lobo, que es un clásico ya del repertorio para introducirse en el mundo de la música y después hemos tratado de ser también originales en las propuestas, no recorriendo los mismos caminos que se recorren siempre, sino tratando de integrar otros repertorios que son adaptables a partir de un pequeño libreto que hacemos. Entonces el segundo concierto fue una experiencia muy linda sobre una adaptación de Cuadros de una exposición de Modesto Mussorgsky hecha por Wolfgang Renz, quien es un oboísta y arreglador alemán muy generoso y que tiene una gran cantidad de partituras a disposición del público en general de manera gratuita, las que están hechas con muchísimo oficio. Creo que fue una linda experiencia, apoyada también por imágenes donde los chicos iban introduciéndose en este mundo mágico de la descripción musical que hemos propuesto. Lo que sí nos sorprendió fue que el grupo etareo es bastante menor a lo esperado. Hay desde casi guaguas hasta preadolescentes. Al parecer, ha resultado de mucho interés para los padres introducir a los niños muy menores en el mundo de la música, así que es un poco más ruidoso, pero es muy estimulante también".

Guillermo Lavado.

-Pensando en el futuro de esta temporada familiar, ¿cree que se va a seguir realizando? ¿Le gustaría que eso sucediera?

"Creo que, como en toda disciplina y en toda actividad, lo importante no es empezar, sino permanecer. Nuestra intención es que esta temporada para la familia y para los niños permanezca en el tiempo haciendo una labor de creación de nuevas audiencias donde los niños son sumamente importantes porque son quienes mantienen viva la tradición de escuchar un concierto en vivo, cosa que es cada vez quizás menos habitual. Buscamos revivir esa experiencia maravillosa que es ir a un concierto en vivo".

El profesor Lavado revela, además, que ya están barajando los repertorios que quisieran incorporar, considerando que sean un aporte al medio, porque son obras escasamente interpretadas, y que sorprendan al público.

 

 

 

 

 

 

 

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