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Mario Alarcón y Frida Ansaldi abordan sonatas de Gabriel Fauré y Richard Strauss: la violinista aprecia la “sensibilidad artística y musical” del pianista y él valora “el sonido y la estabilidad técnica” de su colega

23 de septiembre de 2026


Serán dos conciertos dentro de la 62a Temporada de Cámara UC, el martes 29 de septiembre en el Centro de Extensión Oriente UC y el miércoles 30 en el Teatro Centro Cultural Carabineros de Chile. Para la profesora Ansaldi, la Sonata para violín y piano nº1 de Fauré "es realmente un manjar francés" y destaca su elegancia y coquetería galas. Indica además que la Sonata de Strauss tiene un carácter heroico y requiere un gran esfuerzo físico. El profesor Alarcón, en tanto, reconoce: "no soy muy experimentado en materia de música de cámara, así que siempre es una sorpresa muy linda lo que viene como propuesta" de su colega.

Gabriel Fauré tenía 30 años cuando compuso su Sonata para violín y piano nº1 y Richard Strauss sólo tenía 23 años de edad cuando escribió su única Sonata para violín y piano. Sin embargo, la primera es considerada una obra maestra de juventud del músico francés. De hecho, es su opus 13. El compositor alemán, en cambio, ya había creado dos sinfonías, dos conciertos, docenas de canciones y varias obras de cámara instrumentales, y estaba punto de comenzar a trabajar en su música programática, específicamente, en su poema sinfónico Don Juan.

Creadas con apenas 12 años de diferencia, ambas sonatas representan dos universos sonoros completamente distintivos, dos caminos que parecía tomar la música hacia fines del siglo XIX. Y es por ello que el programa en el cual serán interpretadas estas sonatas se titula "Dos lenguajes en una misma época".

Será la tercera colaboración artística de Frida Ansaldi y Mario Alarcón dentro de la programación del Instituto de Música UC y, sin embargo, estos profesores se conocen hace décadas, desde que coincidieron en Alemania en los años 90.

"Es curioso, ¿no? Pese a que nos conocemos hace mucho tiempo, yo ya la admiraba cuando ella era una joven concertista de violín, nos conocimos en forma familiar en Alemania, de hecho, nuestros hijos jugaban juntos, pero nunca colaboramos musicalmente. Pasaron muchos años y recién acá, siendo colegas en el Instituto de Música UC surgió la iniciativa", comenta Mario Alarcón.

"Trabajamos juntos hace relativamente poco tiempo, pero nos gusta mucho. A mí me gusta mucho el sonido y la estabilidad técnica que tiene ella. Es muy fácil trabajar con Frida", agrega el pianista.

Confiesa que siempre permite que Frida Ansaldi elija el repertorio, "porque para mí siempre es muy interesante; no soy muy experimentado en materia de música de cámara, así que siempre es una sorpresa muy linda lo que viene como propuesta".

¿Cómo eligieron cuáles obras tocar esta vez? ¿Buscaron generar un contraste?

"Todas las elecciones son de orden emocional. De pronto uno trata de encontrar una razón, pero no siempre la hay. Después uno razona un poco y sustenta, pero la elección siempre es tan simple como que la música es muy hermosa. Es lindo estar metido en un trabajo en donde uno está constantemente alimentándose de la belleza que ofrecen esas obras. Ése es el motivo".

¿Siente que  representa un buen ejemplo para sus estudiantes el verlo en el escenario, haciendo música de cámara?

"Hay asuntos técnicos que es bueno que los chicos vayan viendo, que vayan asimilando, porque en la música de cámara es muy importante el oído. No solamente el oído interno, sino sobre todo el oído externo para ir amalgamándose con el otro instrumento. Y eso es una cosa que muchas veces se descuida en el estudio instrumental del piano, que tiene que ser el soporte armónico y rítmico, muchas veces, del instrumento solista".

Asimismo, indica Mario Alarcón, es necesario adaptarse modificando algunos aspectos técnicos. El sonido no puede ser el mismo, porque hay que cambiar el balance, el pedal hay que adecuarlo, y hay que adecuarlo a la sala también, y a las exigencias y características del instrumentista, en este caso el violinista, que no son siempre las mismas, depende mucho de con quien toque uno. Pero eso es tan importante la afinidad, que es algo que se da de manera muy natural en este caso".

Para Frida Ansaldi, es un agrado trabajar con Mario Alarcón porque "él tiene una sensibilidad especial con su toque, además de que es un excelente pianista. La sensibilidad artística, musical que él posee, eso es lo que a mí más me gusta".

Asegura que la Sonata de Fauré "es realmente un manjar francés". Señala que está dentro del romanticismo, pero pasando al posromanticismo porque "tiene algunos elementos armónicos diferentes. Es una sonata hermosa, que tiene toda esa elegancia y coquetería francesa".

"La sonata de Strauss, una obra muy difícil, más bien romántica, pero un poquito postromántica, de un carácter muy heroico. Me acomoda tocarla, pero requiere gran esfuerzo físico, creo que para el piano y para el violín, porque tiene pasajes muy altos y desafíos técnicos muy complejos para los dos instrumentos. Tenía muchas ganas de hacerla; la toqué con Beatrice Berthold hace muchos años y me decidí a tocarla de nuevo porque me gusta mucho el estilo de Richard Strauss".

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