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Matilde Méndez llega con un virginal muselar y repertorio de fines del siglo XVI e inicios del XVIII al 4º Ciclo Alumni Música UC: "Quienes asistan podrán descubrir las posibilidades expresivas de un instrumento tan particular"

7 de septiembre de 2026


El virginal muselar, adelanta la intérprete, genera "un sonido particularmente resonante, redondo y 'aflautado'". Se trata de una réplica construida por una luthier argentina y que le prestó la profesora de Música UC Florencia Bardavaid. "Creo que la gente va a quedar muy impresionada por este instrumento, yo misma jamás pensé que lo iba a tener en mi casa para estudiar, es como tener una pieza de museo en tu casa", explica. Abrirá el concierto del miércoles 9 de septiembre en el MAVI UC. Su programa, "Entre la corte y la calle: música del ‘Fitzwilliam Virginal Book’” reunirá obras William Byrd, Orlando Gibbons, Peter Philips y Jan Pieterszoon Sweelinck. "Busco mostrar distintas facetas de la música para teclado de fines del siglo XVI y comienzos del XVII: desde melodías populares y danzas hasta piezas de carácter más virtuosístico y contrapuntístico", explica Matilde Méndez y agrega que "me parece muy valioso el propósito del ciclo Alumni Música UC y la preocupación de la Universidad Católica por mantener el contacto con sus egresados y visibilizar el trabajo que desarrollan después de su formación".
Foto: Alonso Luarte Tejo.

photo_camera Foto: Alonso Luarte Tejo.

A un período que fue especialmente fértil en la creación inglesa de música para el teclado y que va desde fines del siglo XVI e inicios del XVII se dedicará la intérprete Matilde Méndez Zenteno este miércoles 9 de septiembre en la segunda fecha del 4º Ciclo Alumni Música UC. Lo hará con un singular instrumento que es una réplica construida por una luthier argentina: un virginal muselar.

Será a las 18 horas en el Museo de Artes Visuales MAVI UC (Lastarria 307, inscripción gratuita). Su programa  se titula "Entre la corte y la calle: música del ‘Fitzwilliam Virginal Book’” y partirá con tres piezas de William Byrd; Praeludium, The Carman’s Whistle y The Queenes Alman. Las dos últimas tienen en común un trabajo del compositor inglés a partir de melodías populares; una, silbidos de los conductores de carretas y la otra, la popular Canción de la monja.

El programa se completa con The Queen’s Command de Orlando Gibbons, Pavana Pagget y Gallarda de Peter Philips, obras representativas de la danza y la vida social de la época, y Praeludium Tocatta de Jan Pieterszoon Sweelinck.

"Lo que tienen en común estos compositores es todo el tratamiento polifónico", apunta Matilde Méndez. "El virginal muselar es un instrumento que ocupaba mucho en los espacios domésticos. De hecho, se puede ver en cuadros de autores como Vermeer, y lo aparecen tocando principalmente mujeres. Creo que la gente va a quedar muy impresionada por este instrumento, yo misma jamás pensé que lo iba a tener en mi casa para estudiar, es como tener una pieza de museo en tu casa", comenta.

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Matilde Méndez Zenteno (1997) estudió piano con la profesora Svetlana Kotova en la Universidad de Chile. Su interés en el clavecín despertó cuando asistió a una clase magistral de Catalina Vicens en la Academia de Música Antigua de la Usach. "Fui solamente por curiosidad, y fue amor a primera vista con el clavecín", reconocía hace dos años en esta entrevista.

"Estoy muy agradecida de haber estudiado con el profesor Camilo Brandi. Su manera de enseñar y de entender la música es algo que admiro mucho y que ha sido muy importante en mi proceso de formación" - Matilde Méndez

Entonces, Matilde Méndez empezó a acercarse a estos instrumentos y repertorios. Las primeras clases formales las tuvo en el Magíster en Interpretación del Instituto de Música UC, justamente en 2024. Estudió la mención clavecín con Camilo Brandi, y su primer recital en un teclado antiguo lo dio ese año, en el Pianomusem Haus Eller, en Bergheim-Ahe, Alemania, como cierre de una beca que obtuvo en 2023, mientras vivía en Leipzig. Allí, entre otras piezas, interpretó un arreglo de Alejandro Vera, actual director de Música UC.

Entiendo que usted fue la primera estudiante del Magíster en Interpretación de Música UC en clavecín, con el profesor Camilo Brandi.  ¿Qué es lo que más valora de estos estudios? 

 "Sí, fui la primera y, hasta ahora, la única estudiante en la especialidad de clavecín del magíster en Interpretación de Música UC. El magíster representó para mí un espacio formal muy importante para profundizar mis estudios y, sobre todo, para adentrarme de manera más sistemática en un instrumento tan diferente del piano. Valoro especialmente el enfoque práctico que tiene el programa. Durante los dos años, además del ramo de instrumento y música de cámara, tuve la posibilidad de tomar electivos vinculados directamente con la práctica musical; en mi caso, uno de ellos fue improvisación. Incluso los ramos más teóricos, que fueron tres a lo largo del programa, tenían una relación muy estrecha con la práctica interpretativa y con las preguntas que uno se plantea al trabajar el repertorio".

Este último fue un ramo on el profesor Eduardo Figueroa de improvisación renacentista y barroca.

Matilde Méndez en el Instituto de Música UC, en 2024. Foto: Hugo Muñoz Vergara.

"También estoy muy agradecida de haber estudiado con el profesor Camilo Brandi. Su manera de enseñar y de entender la música es algo que admiro mucho y que ha sido muy importante en mi proceso de formación. Actualmente, una vez finalizado el magíster, continúo estudiando con él de manera particular, lo que me ha permitido seguir profundizando en el instrumento y en el repertorio. También rescato mucho las audiciones constantes que realizaba la cátedra de Música Antigua, que considero una instancia muy valiosa: permiten mantenerse en contacto con el público, adquirir experiencia escénica y, al mismo tiempo, ir dando mayor madurez a la música que uno está estudiando", destaca Matilde Méndez. 

"Para mí el magíster tiene un valor especial porque es, hasta donde sé, el único programa de posgrado en Chile que permite estudiar clavecín como especialidad. En pocas palabras, siento que me dio un espacio de crecimiento, descubrimiento y profundización en un área que para mí sigue siendo relativamente nueva", agrega. 

"Me parece muy valioso el propósito del ciclo Alumni Música UC y la preocupación de la Universidad Católica por mantener el contacto con sus egresados y visibilizar el trabajo que desarrollan después de su formación" - Matilde Méndez

¿Qué la motivó a postular al 4º Ciclo Alumni Música UC? ¿Había sido antes parte de la programación artística del Instituto de Música UC? 

 "Me motivó principalmente la posibilidad de mostrar el trabajo que he estado realizando últimamente con el virginal muselar, ya que es un instrumento nuevo para mí y con el que he disfrutado mucho trabajar. También me parece muy valioso el propósito de este ciclo y la preocupación de la Universidad Católica por mantener el contacto con sus egresados y visibilizar el trabajo que desarrollan después de su formación. En mi caso, egresé en marzo de este año, pero imagino lo emocionante y significativo que debe ser para quienes llevan más tiempo fuera de la universidad volver a ser parte de su programación artística.  Anteriormente, hace algunos años, me presenté en la programación musical del Complejo Andrónico Luksic, cuando estudiaba piano en la Universidad de Chile. Más recientemente, el año pasado, ya cursando el segundo año del magíster en Música UC, presenté allí un programa completo de clavecín solo, con repertorio que posteriormente también interpreté en mi recital final del programa". 

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Respecto de su concierto en el 4º Ciclo Alumni Música UC, qué nos puede decir del virginal muselar? ¿Es de la familia del clavecín o no? ¿Qué lo distingue en el sonido, la forma de ejecutar el sonido, o en otro sentido? 

"El virginal muselar pertenece a la familia de los instrumentos de cuerda pulsada con teclado y comparte con el clavecín el principio de producir el sonido mediante plectros que hacen vibrar las cuerdas. Sin embargo, no es simplemente un tipo de clavecín: tiene una construcción y una disposición de las cuerdas particular. En el clavecín, las cuerdas están dispuestas de manera perpendicular al teclado, mientras que en el virginal muselar se encuentran paralelas a él. Esta disposición hace que los plectros ataquen las cuerdas en un punto más cercano a su centro, lo que contribuye a producir un sonido particularmente resonante, redondo y 'aflautado'. Es un sonido muy diferente al del clavecín y que, personalmente, encuentro muy atractivo para ciertos repertorios.  También se distingue por su forma. A diferencia del clavecín, que suele tener una caja alargada en forma de ala,  y un teclado ubicado en uno de sus extremos, el virginal muselar tiene un mueble de forma rectangular y el teclado se encuentra dispuesto hacia la derecha. Otra característica que encontramos en este instrumento es la llamada 'octava corta' en el registro grave. Esto significa que algunas teclas que visualmente corresponden a determinadas notas producen en realidad otras notas más graves, permitiendo disponer de un registro de Do, Re y Mi sin tener que aumentar el tamaño de la caja del instrumento. Para un intérprete actual, acostumbrado al teclado moderno, esto supone todo un desafío al momento de pasar de un instrumento a otro". 

Entiendo que este virginal muselar que utilizará fue construido por la argentina Marianne Lilian Pérez Robledo a partir de modelos de la tradición de Joannes Ruckers. ¿Por qué esta tradición es relevante? 

"Sí, el instrumento que utilizaré en el concierto fue construido por la luthier argentina Marianne Lilian Pérez Robledo a partir de modelos de la tradición de la familia Ruckers. Esta tradición es especialmente relevante para la historia del clavecín y del virginal en los Países Bajos. Hans Ruckers inició su actividad en Amberes a fines del siglo XVI, y la tradición continuó con sus hijos Joannes y Andreas I, y posteriormente con su nieto Andreas II. Los instrumentos construidos por esta familia fueron muy reconocidos por sus características sonoras y alcanzaron un enorme prestigio, llegando incluso a existir instrumentos falsificados o modificados para hacerlos pasar por Ruckers. La decoración de sus instrumentos también es una característica muy distintiva de esta tradición. Esta presencia de los instrumentos de teclado neerlandeses también puede apreciarse en la iconografía de la época. Un ejemplo es The Music Lesson, de Johannes Vermeer, realizada en 1662/1665, en la que aparece representado un virginal muselar. La pintura permite apreciar visualmente algunas de las características de este tipo de instrumento y da cuenta de su presencia en la práctica musical doméstica de la época". 

La lección de música (c. 1662–1665) de Johannes Vermeer. Es parte de la Royal Collection, Londres. 

La lección de música (c. 1662–1665) de Johannes Vermeer. Es parte de la Royal Collection, Londres.

 Matilde Zenteno destaca especialmente el acceso que ha tenido a ese instrumento:; la profesora del Instituto de Música UC Florencia Bardavid se lo prestó para que estudie en casa. "Eso ha sido especialmente significativo. Tener un virginal muselar a disposición durante este tiempo ha sido una oportunidad muy poco habitual y tremendamente provechosa, tanto para conocer sus características como para explorar el repertorio específicamente asociado a este tipo de instrumentos. A partir de esta experiencia también surgió mi interés por profundizar en el repertorio virginalista, que es justamente el que presentaré en este concierto", aclara.  

 Tres de las piezas ya las interpretó en su recital final del magíster, a fines de marzo pasado: la Pavana Pagget y la Gaillarda de Peter Philips, y The Queenes Alman de William Byrd. El resto del repertorio es nuevo y lo ha trabajado por los últimos cuatro meses. "Me parece interesante que el concierto también muestre esa continuidad: algunas obras que marcaron el cierre de mi etapa de formación y otras que representan el repertorio que estoy explorando actualmente", indica Matilde Méndez.

"El repertorio del Fitzwilliam Virginal Book es justamente un testimonio de ese momento de enorme creatividad para la música de teclado inglesa" - Matilde Méndez

Dado que su programa, “Entre la corte y la calle: música del ‘Fitzwilliam Virginal Book’” incluirá piezas compiladas en ese manuscrito de inicios del siglo XVII, ¿podría comentarnos cuán fecunda o innovadora fue la música para el teclado en Inglaterra desde fines del siglo XVI hasta ese momento? 

"Pienso que la propia colección del Fitzwilliam Virginal Book nos da una buena prueba de lo abundante y rica que fue la música para teclado en Inglaterra a fines del siglo XVI y comienzos del XVII. El manuscrito reúne cerca de trescientas obras para teclado, de distintos compositores y con una gran variedad de estilos y recursos.  En este repertorio encontramos un nivel de virtuosismo muy importante, que se manifiesta, por ejemplo, en la densidad de las texturas polifónicas, es decir, en la cantidad de voces que pueden desarrollarse simultáneamente, pero también en el uso de ornamentaciones, variaciones, figuraciones rápidas y diferentes recursos propios del instrumento. Hay una exploración muy amplia de las posibilidades del teclado, desde piezas de carácter más improvisatorio, como los preludios y fantasías, hasta danzas, variaciones sobre melodías conocidas y obras de gran elaboración contrapuntística.  Algo que me parece especialmente interesante es que en este repertorio conviven materiales muy diversos. Podemos encontrar melodías y danzas que circulaban en distintos ámbitos de la sociedad y que eran tomadas por los compositores como punto de partida para elaborar obras de gran complejidad. De ahí viene también, en parte, la idea de mi programa de mostrar ese diálogo entre la música asociada a la corte y aquella que tenía una circulación más amplia. El Fitzwilliam Virginal Book no es un libro impreso, sino una colección manuscrita compilada a comienzos del siglo XVII, que reúne obras que circulaban y que habían sido compuestas durante las décadas anteriores. Esto es importante porque nos permite acercarnos a un repertorio que no necesariamente fue concebido como una colección unitaria, sino que refleja la enorme actividad musical y el desarrollo que tuvo el teclado en Inglaterra durante este período. Por eso me parece que hablar de innovación en este caso no significa solamente pensar en la aparición de nuevas formas musicales, sino también en la manera en que los compositores exploraron cada vez más las posibilidades expresivas, técnicas y sonoras del instrumento. El repertorio del Fitzwilliam Virginal Book es justamente un testimonio de ese momento de enorme creatividad para la música de teclado inglesa. 

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Respecto de las pieza que interpretará, el compositor al que hemos ya escuchado en la programación de los últimos años de Música UC es William Byrd. Las piezas que escucharemos son Praeludium, The Carman’s Whistle y The Queenes Alman. ¿Es cierto que las dos últimas las desarrolló a partir de melodías populares; una, silbidos de los conductores de carretas y la otra, la popular Canción de la monja? 

"Sí. Ambas piezas parten de melodías que ya circulaban en la época, aunque cada una tiene una historia diferente. The Carman’s Whistle está basada en una melodía popular isabelina. El título hace referencia al 'carman', es decir, al carretero y a su silbido. La canción de la que proviene la melodía tiene además un carácter amoroso y humorístico, y cuenta el encuentro entre una joven que se lamenta por permanecer soltera y un joven carretero que logra alegrarla con su silbido. Byrd toma esta melodía y la desarrolla en una serie de variaciones, aumentando progresivamente la complejidad de la textura, que llega hasta seis voces. The Queenes Alman, por su parte, está construida sobre una melodía de origen europeo conocida como Une jeune fillette y en Italia como La Monica o La Monaca. Fue una melodía muy difundida durante el Renacimiento y utilizada por numerosos compositores. Encontramos, por ejemplo, una versión para teclado en el manuscrito de Susanne van Soldt y, posteriormente, las Partite sopra l’aria della Monica de Girolamo Frescobaldi. Me parece muy interesante que Byrd tome melodías que ya circulaban y que podían ser reconocidas por los oyentes y las transforme en obras de gran elaboración para teclado. Es un buen ejemplo de cómo un material conocido podía convertirse, mediante la variación, la ornamentación y el contrapunto, en una composición de gran sofisticación musical". 

Dos de las piezas son representativas, de una u otra manera, de danzas de la época: The Queen’s Command de Orlando Gibbons, Pavana Pagget y Gallarda de Peter Philips, ¿no? 

"Sí, aunque cada obra tiene una relación diferente con la danza. En el caso de Peter Philips es directo: la Pavana Pagget y la Gallarda son dos danzas que además funcionan como pareja. La pavana tiene un carácter más solemne y reposado, mientras que la gallarda es más viva y rítmica. Philips toma estos modelos y los transforma en piezas para teclado de gran elaboración. The Queen’s Command, de Orlando Gibbons, no está identificada formalmente como una danza específica, pero sí tiene un carácter danzable que se percibe en su ritmo y construcción. Además, pertenece a Parthenia, una colección publicada a comienzos del siglo XVII con motivo del matrimonio de Elizabeth Stuart y Federico V. Me parece interesante que estas obras muestren distintas maneras en que la danza podía estar presente en la música para teclado: de forma explícita, como en la pavana y la gallarda, o a través de un carácter rítmico y danzable". 

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Y qué puede decirnos de Praeludium Tocatta de Jan Pieterszoon Sweelinck, y del propio autor. 

"Sweelinck fue un compositor y organista neerlandés, muy importante en la vida musical de Ámsterdam. Se desempeñó durante 44 años como organista de la Oude Kerk y fue además un reconocido improvisador, por lo que recibió el sobrenombre de 'Orfeo de Ámsterdam'.  La obra que interpretaré aparece en el Fitzwilliam Virginal Book como Praeludium Toccata, también conocida como Toccata noni toni, y es una de las cuatro obras de Sweelinck que forman parte de esta colección. Me parece interesante su presencia porque, aunque el Fitzwilliam reúne principalmente repertorio inglés, también encontramos en él algunas obras de compositores del continente. En esta pieza se puede apreciar un lenguaje muy libre y virtuoso, con pasajes de carácter improvisatorio y un interesante juego de imitaciones contrapuntísticas entre las voces". 

 ¿Qué tipo de experiencia vivirán quienes asistan? 

"Espero que sea una experiencia cercana y, sobre todo, una oportunidad para descubrir un instrumento que no es habitual de escuchar en concierto. El virginal muselar tiene un sonido muy particular, resonante y redondo, que puede generar una experiencia de escucha diferente a la que estamos acostumbrados cuando pensamos en un clavecín. Además, el programa busca mostrar distintas facetas de la música para teclado de fines del siglo XVI y comienzos del XVII: desde melodías populares y danzas hasta piezas de carácter más virtuosístico y contrapuntístico. Me gustaría que quienes asistan puedan acercarse a este repertorio y descubrir las posibilidades expresivas de un instrumento tan particular".

Foto: Alonso Luarte Tejo.

Foto: Alonso Luarte Tejo.

¿Le gustaría comentar algún otro proyecto en el cual esté participando? ¿Volvió a vivir a Chile o sigue viviendo en el extranjero? 

"Vivo en Chile actualmente. Justo una semanas después de este recital, viajaré a Berlín para tomar clases de clavicordio con Valentina Villaseñor, quien también estudió en la Universidad Católica y actualmente está radicada en Alemania. Esta especialización es parte de una Beca Chile Crea que adjudiqué el año pasado y me tiene muy contenta, porque es un instrumento cuyo repertorio y técnica es muy desafiante y que me gustaría seguir trabajando. A mi regreso tengo también un proyecto de grabación de música para piano a cuatro manos junto a la pianista chilena Natalia Álvarez. El proyecto pertenece a la línea de Registro Fonográfico de un fondo de cultura y es un paso muy importante para nuestro Dúo Violeta, ya que será, de alguna manera, un resumen en sonido del trabajo que hemos desarrollado durante estos últimos 3 o 4 años.  También continúo trabajando con Ramillete Sonoro, conjunto que formo junto a Miguel Hervías, intérprete de instrumentos antiguos de cuerda pulsada. Actualmente estamos explorando repertorio para dos laúdes: Miguel toca el laúd renacentista y yo el virginal. Es un repertorio que me tiene especialmente entusiasmada porque permite seguir explorando la relación entre distintos instrumentos históricos y sus posibilidades de diálogo.   Con Ramillete Sonoro tendremos un concierto junto al Dúo Surada, integrado por Ángela Espinoza y David Pérez. Este concierto marca el estreno de este nuevo dúo de oboe barroco y flauta dulce. Por eso, que cada dúo presentará parte de su propio repertorio y finalizaremos con una colaboración interpretando la Sonata para dos oboes y bajo continuo en sol menor de Antonio Vivaldi. La invitación es para el día domingo 13 de septiembre a las 18:00 horas en la Parroquia de La Veracruz y con entrada liberada".

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