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Melissa Rosales: “La profesora Liza Chung es la guía, me está formando como músico y también como persona”.

27 de diciembre de 2021


La pianista antofagastina acaba de completar su segundo año de estudio en el Instituto de Música UC. “Es una alumna ejemplar”, dice su profesora, y destaca el esfuerzo y el talento innato de esta pianista que este año debutó con orquesta.

photo_camera “Cuando uno toca el piano no baja teclas, como piensa la gente, sino que uno se expone a sí mismo; está su propia expresión. La música cuenta historias. Uno puede percibir si son tristes, de enojo o si son pura felicidad; no interpreta lo que el compositor quiere, y ésa es la parte entretenida de esto”. Foto: Gonzalo Beltrán.

Aún no cumplía los 21 años, cuando debutó con orquesta. Melissa Rosales (2000), estudiante de piano en el Instituto de Música UC, actuó como solista con la Sinfónica de Antofagasta y la directora Ninoska Medel en agosto pasado. Luego, en noviembre, dio un recital en el Campus Lo Contador, dentro del ciclo Intérpretes del siglo XXI. Además, obtuvo en 2017 el primer premio del concurso Toca el Cielo, de Radio Beethoven.

La joven música antofagastina acaba de completar su segundo año de estudio con la profesora Liza Chung, quien destaca su talento musical innato. Juntas, indica, “trabajamos para llevarlo a un nivel más consciente y con conocimientos histórico-musicales, para llevar a otro nivel las obras que abarca”. La profesora de Música UC también resalta “su destreza motriz en el instrumento, lo cual no quiere decir que tenga aún una buena técnica pianística, que estamos trabajando constantemente, pero tiene una facilidad natural en el instrumento”.

¿Qué podría decirnos, específicamente, sobre la musicalidad y la capacidad de trabajo de Melissa Rosales?

En estos 2 años que hemos trabajado juntas, Melissa ha demostrado un gran avance en cuanto a la calidad del estudio personal. Anteriormente no había tenido un buen hábito de trabajo por falta de conocimiento, pero ha aprendido a ser constante e inteligente en su estudio personal, abarcando muchas ideas técnico-musicales en el avance de sus obras. En cuanto a su musicalidad, posee un fraseo natural que hace que, en casos de líneas melódicas, haga sonar una frase con mucha fluidez y organicidad”.

¿Cómo ha sido para usted el tiempo que lleva como profesora de Melissa Rosales?

“Hemos finalizado el segundo año trabajando juntas. Lamentablemente, el primer año y medio fue vía online, por la pandemia, y recién esta segunda mitad de 2021 ha podido ser con presencialidad esporádica. Además, ella no posee un piano acústico en su hogar, sino que un teclado electrónico. A pesar de esto, pienso que Melissa ha demostrado un buen avance en su formación y hemos logrado asentar varios aspectos técnico-musicales con mucho esfuerzo. Agrego que Melissa es una persona humilde con muchas ansias de mejorar y llegar más lejos, puntos que hacen que las clases sean un verdadero placer”.

Melissa Rosales inicia sus estudios con Patricia Martínez, en Antofagasta, y desde 2º Medio empieza a viajar a Santiago para tomar clases en forma particular. Así, estudió con Constanza Rosas, Alexandros Jusakos, Mahani Teave y Frida Conn, hasta que decidió postular al Instituto de Música UC. 

“Melissa es un caso muy típico de nuestra realidad nacional: una joven de gran talento que no ha tenido una continua y buena formación desde temprana edad. Por suerte, en los años previos del ingreso a la UC, tuvo a grandes pianistas como guía y como preparación a su admisión, y pienso que eso la ayudó a dar un paso hacia la formación formal y profesional que brindamos en la UC”, explica Liza Chung. “El esfuerzo personal que Melissa debe realizar para llevar a cabo sus estudios es tremendo, y junto con su persona humilde y entusiasta, ha sido una alumna ejemplar en nuestra cátedra de piano”, agrega la profesora.

“El esfuerzo personal que Melissa debe realizar para llevar a cabo sus estudios es tremendo, y junto con su persona humilde y entusiasta, ha sido una alumna ejemplar en nuestra cátedra de piano”, comenta su profesora, Liza Chung.

Además de piano, Melissa Rosales toca violín hasta el día de hoy. Lo hace en una orquesta de la Universidad Católica del Norte, y antes fue concertino incluso de la Sinfónica Juvenil Regional de Antofagasta. Su padre enseña violín. También su madre es violinista, y actualmente es parte de las violas de la Sinfónica de Antofagasta. Melissa Rosales estudió violín de los 2 a los 6 años, “Era bastante agotador, llegaba del jardín, almorzábamos, y a estudiar, tomábamos té, y a estudiar. En un momento eso me agobió y a los seis años dije, de la nada, que quería estudiar piano. Mis papás lo encontraban muy solitario, pero insistí hasta que me llevaron a una clase y nunca más me fui”, detalla la estudiante.

¿Cómo han sido estos dos años de trabajo con la profesora Liza Chung?

“Maravillosos. Me ha apoyado demasiado, y me gusta su método de enseñanza; puedo estar horas con ella en una clase y no me aburro para nada. Es una persona que sabe mucho, entonces me gusta eso de poder ‘estrujarla’. Aprender de ella ha sido fantástico”.

A propósito del concierto que usted iba a dar en el ciclo Intérpretes del siglo XXI, su profesora destacó su talento natural en el instrumento y que usted todos los días está “aprendiendo a comprender su intuición musical”. ¿Qué piensa al respecto?

“Trabajar con ella de verdad me ha ayudado para comprender esa intuición musical. Muchos me decían ‘tú tienes intuición musical’, pero nunca entendía el porqué. Liza es quien me explica un poco más allá, mostrándome qué es lo que hago y por qué lo hago, y me enseña a tener conciencia sobre eso. Ha sido interesante para mí ser alumna de Liza porque me ha ayudado a entender cómo yo estudio. De hecho, podría decir que antes no estudiaba, con Liza Chung aprendí a estudiar”.

A fines de agosto pasado, Melissa Rosales interpretó el Concierto para piano Nº 21 de Mozart, junto a la Orquesta Sinfónica de Antofagasta, con la dirección de Ninoska Medel, como parte del premio que obtuvo en un concurso regional de intérpretes. “Fue un concierto muy bonito, muy femenino, porque Ninoska programó obras de compositoras. La emoción yo la sentí después, porque tuve un mes para la preparación de ese concierto. Fue estresante, pero bonito, sentí que todo el esfuerzo valió la pena”, comenta.

“Me gusta concursar porque uno se prepara el triple de lo que uno estudia normalmente. Pero dependía del sí de mi profesora, si me hubiera dicho que no, no hubiera participado. Ella es la guía; ella me está formando como músico y también como persona. Si ella hubiese visto que yo no tenía las herramientas para poder postular y dar ese concierto, me hubiese dicho que no. Al decirme que sí podía, expresó una confianza que le agradezco mucho”, agrega.

También su profesora Liza Chung comenta ese proceso: “Gracias a las oportunidades que surgen para los jóvenes en nuestro país y la inquietud de Melissa de estar alerta a ellas, se decidió participar en este primer concurso en la ciudad de Antofagasta, de donde ella es oriunda. Preparamos el Concierto Nº 21 K.467 de Mozart en poco tiempo y afortunadamente fue la premiada para así debutar con la Orquesta Sinfónica de Antofagasta. Fue una excelente e inusual experiencia que le brindará mucho a su futuro profesional, ya que no son muchas las oportunidades para un pianista de aparecer como solista junto a una orquesta, y menos para una joven estudiante”.

Liza Chung destaca también que Melissa Rosales “fue una de los tres becados en piano de la Beca Excelencia 2021 del Instituto de Música UC, lo que significó que se presentara en un concierto presencial con público en el pasado mes de noviembre, brindándole experiencia en presentaciones públicas, aspecto muy importante en nuestro quehacer musical”.

Melissa Rosales, en su concierto en la Sala La Capilla del Campus Lo Contador UC.

En ese concierto, Rosales abordó el Estudio Nº 1 y Pagodas de Debussy, y la Rapsodia Op. 79 Nº 1 de Brahms. “Fue una experiencia bonita, inolvidable. Así como nos tocó a nosotros, los becados, debería tocarles a mis otros compañeros, que también tocan muy bien”, dice la joven intérprete.

¿Qué obra le gustaría tocar en un mediano plazo, de acá a tres años?

“La Balada 4 de Chopin. Le pregunté a mi profe, y al parecer será posible dentro de los años en que voy a estar cursando mi carrera. Estoy esperando ese momento. Y también espero tocar algún día el Concierto Nº 1 de Tchaikovsky, que es mi favorito y que es una de las obras que yo puedo escuchar todo el día. Me fascina, por su forma desgarradora y porque tiene mucho cantabile; me conmueve”.

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