Sergio Candia: “Si vamos más allá de la partitura, estamos siendo fieles con los compositores del Barroco; es lo que esperaban”

15 de agosto de 2021


Un nuevo ejercicio históricamente informado ofrecerá el conjunto estable de Música UC en el concierto “Robert de Visée: Pièces en concert” el martes 17 de agosto, dándole una nueva sonoridad a tres suites de danzas de uno de los músicos de la corte de Luis XIV. Este proyecto fue financiado por la Dirección de Artes y Cultura UC y el concierto se transmite en live streaming desde el Centro de Extensión Oriente.

Estudio MusicAntigua UC amplía el repertorio barroco con una nueva entrega que es el resultado de un innovador proyecto de investigación y creación con foco en una figura clave de la corte de Luis XIV, el virtuoso intérprete y compositor Robert de Visée.

A las 19:00 horas del martes 17 de agosto se transmitirá en Musica.uc.cl, en vivo y en directo desde el Centro de Extensión Oriente, el concierto en el cual el conjunto estable de Música UC estrenará sus propias adaptaciones de danzas originalmente escritas para guitarra.

Las nuevas versiones son para conjunto instrumental y fueron desarrolladas por los profesores de Música UC Sergio Candia, Eduardo Figueroa y Gina Allende, a través de un proyecto financiado por la Dirección de Artes y Cultura de la Vicerrectoría de Investigación UC, a través del concurso de Creación y Cultura Artística 2020. El proyecto incluyó, además, un registro fonográfico y una colección de partituras que quedarán disponibles para libre descarga.

Todos los detalles del proyecto, con reveladores ejemplos sonoros comparativos, fueron presentados por los profesores Candia y Figueroa en el ciclo de conversatorios Ideas que Suenan, de Música UC, que está disponible aquí.

Robert De Visée (ca.1655-1732) fue un eximio intérprete del laúd, la tiorba, la guitarra y la viola da gamba. “Fue un compositor de bastante importancia dentro de la corte de Luis XIV, viene directamente de la herencia italiana, así como François Couperin y Jean-Baptiste Lully”, destaca el profesor Eduardo Figueroa, tiorbista y guitarrista que estuvo a cargo de las adaptaciones de tres suites del Segundo Libro de piezas para la guitarra que el compositor francés publicó en 1686.

Partitura de la adaptación de la Suite N° 9 de Robert de Visée.

Su Primer Libro de piezas para la guitarra, De Visée lo publicó en 1682 y se lo dedicó formalmente a Luis XIV, quien tocaba el instrumento. Sin embargo, según indica el profesor Figueroa, “muchos dicen que no está dedicado al rey, sino a Francesco Corbetto, su maestro, quien murió el año anterior. De hecho, hay una allemande famosísima que es un tombeau escrito en honor a su maestro”.

Estas dos publicaciones son sólo algunas de las fuentes que Estudio MusicAntigua UC usó para desarrollar las adaptaciones en el estilo de De Visée. También se guiaron por otros libros donde él transcribió música propia para laúd barroco y para tiorba. Igualmente, trabajaron con ejemplos de repertorio escrito para un solo instrumento que “muestra una disposición a ser ejecutado en más de un instrumento”. Por ejemplo, obras de Marin Marais, Élisabeth Jacquet de La Guerre y François Couperin.

Sergio Candia, flautista y codirector de Estudio MusicAntigua UC con la violagambista Gina Allende, asegura que en estas partituras hallaron un elemento clave: “En la escritura uno a veces encuentra separación de voces que son indicativas de que pueden ser ejecutadas con diversos instrumentos en concierto. A eso alude el concepto de mise en concert o mise en partition, a que una música escrita originalmente para un instrumento solista puede ser ejecutada por varios instrumentos en simultáneo”.

A esta práctica se refiere justamente el título del programa que ofrecerán el martes 17: “De Visée: Pièces en concert”, y que contará con oboe barroco, violín, violas da gamba, clavecín, guitarra, laúd y flauta dulce.

Estudio MusicAntigua UC. Imagen de referencia, en el Centro de Extensión Oriente. Foto: Música UC.

“Extraer la música de la tablatura no es un procedimiento automático”, advierte Eduardo Figueroa. “Haciendo una relación del repertorio, sabemos cómo hacía Robert de Visée la puesta en concierto de su música para guitarra porque tenemos cuatro libros, tres publicados y un manuscrito, donde prácticamente nos enseña a poner su música para instrumento solista, particularmente para la guitarra, pero también para la tiorba y para el laúd barroco, en partitura para más de un instrumento”, agrega.

A juicio del tiorbista, estos volúmenes son verdaderos ensayos donde enseña “cómo adaptar los ornamentos y las articulaciones”. Entre los mayores desafíos, indica, estuvieron la articulación, el rasgueado y la singular afinación de la guitarra de cinco órdenes. El objetivo era que las adaptaciones no sonaran antinaturales, lograr una apropiación idiomática en otros instrumentos. Para ello, además, cambiaron el registro, las tonalidades, y consensuaron los tempi. “En este proceso descubrí las melodías que había entremedio, el contrapunto, la polifonía que estaba escondida, y que no era muy clara al leer directamente la tablatura”, cuenta.

“Es posible reciclar la música, podemos ampliar el repertorio musical casi hasta el infinito”- Eduardo Figueroa.

El profesor Candia aclara que el proyecto “Robert De Visée: Nuevas piezas para instrumento soprano y bajo continuo. Transcripción, edición fonográfica y de partituras” tiene tres objetivos: adaptar las obras con una orientación filológica, es decir, en consonancia con la práctica musical del espacio cultural donde se creó la música; hacer la creación desde la investigación musical, de manera que el repertorio funcione estética y expresivamente bien en un medio sonoro distinto de aquél para el cual fue concebido, y contribuir a la formación avanzada de intérpretes de instrumentos antiguos ampliando el repertorio de obras. Esto último, considerando que la Universidad Católica es una de las pocas en Sudamérica que imparten carreras de interpretación en instrumentos antiguos.

Camilo Brandi, Sergio Candia y Eduardo Figueroa, en una imagen de referencia. Foto: Música UC.

Este proyecto le da continuidad a una línea de trabajo que Estudio MusicAntigua UC viene desarrollando hace cinco años, como indica el flautista, con la “idea de buscar interpretaciones alternativas probando diversas instrumentaciones”. Así en 2016 y con el liderazgo de Camilo Brandi, tomaron diez famosas fantasías de Telemann para flauta y violín solo, y le agregaron bajo continuo, es decir, acompañamiento armónico. En 2018, trabajaron con el repertorio para flauta dulce sola de Jacob van Eyck e hicieron una propuesta con flautas de época y acompañamiento de clavecín, laúd, y guitarra.  Ambos proyectos fueron también financiados por la Dirección de Artes y Cultura UC.

“Es posible reciclar la música para diferentes formaciones instrumentales y diferentes timbres, transportar a diferentes tonalidades. Podemos, la verdad, ampliar el repertorio musical casi hasta el infinito”, reflexiona Eduardo Figueroa.

“La fidelidad a la partitura no es equivalente a la fidelidad al compositor”- Sergio Candia.

Sergio Candia asegura que desde que se empezó a escribir música instrumental y durante todo el Barroco, la transcripción era un ejercicio habitual y que era muy común que una obra “fuera adaptada, transcrita, leída con distintos instrumentos. Lo que los compositores barrocos pusieron en partitura es la anotación de una de las mil versiones que deben haber hecho de la misma música”.

Ambos profesores entregan ejemplos. “En la obra de Bach y Haendel hay innumerables transcripciones, se transcribían a sí mismos, se adaptaban sus propias obras y también tomaban prestado de otros, como Bach de Vivaldi, por ejemplo”, indica Candia. Y lo confirma Figueroa: “Lo raro era que no existiera transcripción, sobre todo con los compositores que tenían una gran opera omnia. El maestro de los auto plagios fue Arcangelo Corelli, con todos sus concerti grossi que transformaba en trio sonata, en la misma época de Robert de Visée”.

Hace 300 años, por cierto, la práctica musical era distinta de la actual. “En el Barroco, la partitura es uno más de los elementos, no había estandarización de nada, ni siquiera del lenguaje musical. Tampoco de los instrumentos, de los diapasones, de los temperamentos. Era un campo mucho más abierto”, argumenta el profesor Candia.

“En la música del Barroco, y en la anterior, la fidelidad a la partitura no es equivalente a la fidelidad al compositor, que es una cuestión instalada en el siglo XX. En la música contemporánea la escritura es fundamental, todo queda registrado”, agrega el flautista. Pero Si Bach hubiera sostenido una fidelidad al compositor, indica, “no hubiera copiado y transcrito. En nuestra jerga actual, no habría plagiado a Vivaldi. Nosotros, en cambio, estamos siendo mucho más fieles con los compositores de esta época si vamos más allá de la partitura, porque eso es lo que ellos esperaban”.

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