Universal Edition ficha al profesor Miguel Farías y la Filarmónica de Los Angeles programa su obra El color del tiempo

5 de julio de 2021


El compositor y académico de Música UC fue incorporado al catálogo de la principal editorial de música clásica del mundo y, además, Paolo Bortolameolli conducirá El color del tiempo en el Walt Disney Concert Hall. “Me siento como en la puerta de las grandes ligas”, comenta Miguel Farías.

photo_camera Miguel Farías. Foto: Gonzalo Azócar.

El compositor Miguel Farías (1983) es profesor del Instituto de Música UC, y actualmente coordina el Festival de Música Contemporánea UC. En paralelo a la docencia, tiene una intensa actividad creativa: lleva una década estrenando cuatro obras al año.

Universal Edition, la principal editorial musical de la actualidad, acaba de incorporar a Miguel Farías a su catálogo. “Ellos van a publicar y distribuir mis partituras ahora. Hacen todo el servicio de arriendo, venta y de facilitar a las orquestas que toquen mis obras, y como soy parte de su catálogo de compositores también me promocionan, es decir, cualquier concierto que yo tenga ellos lo van a promocionar y difundir a través de sus redes profesionales”, comenta el profesor de Música UC.

La relevancia de integrarse a este catálogo puede dimensionarse por cuáles acervos dispone Universal Edition: Gustav Mahler, Bela Bartók, Arnold Schoenberg, Alban Berg, Luciano Berio, György Ligeti, Pierre Boulez, Arvo Pärt y Wolfgang Rihm, entre muchos otros.

La editorial, además, funciona como una especie de agencia. Miguel Farías tiene su propio mini sitio dentro de Universal Edition, donde se irán incorporando sus obras rápidamente. Ver aquí.

No es la única novedad que da cuenta de una nueva internacionalización de la carrera del compositor chileno. La Orquesta Filarmónica de Los Angeles acaba de anunciar su temporada 2021-2022, la cual incluirá en su programación una composición de Miguel Farías en marzo próximo. El color del tiempo será interpretada en el Walt Disney Concert Hall por esa orquesta y su director asociado, el chileno Paolo Bortolameolli, en tres conciertos.

“Es una de las orquestas más importantes del mundo y esta temporada tiene una convocatoria muy significativa de público, y un alto nivel artístico. Paolo Bortolameolli ha sido muy generoso al proponer obras mías, y entiendo que hay harto filtro de programación. He trabajado harto, me he esforzado y ahora me siento como en la puerta de las grandes ligas; es un honor que la música se empieza a valorar en otro nivel. Como que no me lo creo todavía, aún no puedo visualizarlo”, comenta Miguel Farías.

El color del tiempo (2007) es una de las obras más interpretadas de este compositor. La escribió en su año final de pregrado, cuando estudiaba Composición en la Universidad de Chile, en la misma época en que empezó a trabajar en su primera ópera, Renca, París y Liendres. Fue estrenada por la Orchestre National de Lorraine dirigida por Sylvio Gualda, en Francia, en 2007. Ese mismo año la interpretó la Sinfónica de Seúl, en Corea. En Chile, la estrenaron Rodolfo Fischer y la Orquesta de Cámara de Chile, en 2012, y en enero pasado la abordó también la Orquesta Sinfónica de Houston, con Paolo Bortolameolli, en un concierto que tuvo muy positivas críticas. Ver crítica de Laurence Vittes para Bachtrack aquí.

“Yo he aprendido mucho con mis estudiantes”

Miguel Farías trabaja en tres líneas: música de concierto, ópera y música para el teatro. Ha estrenado la ópera Renca, París y Liendres, en 2012, y El Cristo de Elqui, encargo del Teatro Municipal de Santiago, en 2018. Ha sido premiado en concursos como el Queen Elisabeth de Bélgica y el Reina Sofía de España, por la Academia Chilena de Bellas Artes y con el Premio Altazor.

En enero, Farías estrenó Canciones del Tiempo, con textos inéditos de Hernán Rivera Letelier, en el Festival de Música Contemporánea UC, así como la ópera digital La Compuerta N°12, en el Teatro Municipal de Santiago, y en febrero, se estrenó la producción del Teatro Oriente de Orquesta de Señoritas, con la música original que le fue comisionada.

Entre sus próximos estrenos en el extranjero se cuentan un Concierto para oboe y orquesta que le comisionó José Luis Urquieta; su obra Latente, que estrenará en agosto la Orchestre Symphonique Bienne Soleure, de Suiza, cuyo director artístico es Marco Antonio Pérez Ramírez. Y en el último trimestre de este año, en París, el famoso Ensemble 2e2m estrenará Síntoma, obra que le comisionaron.

Además, entre los proyectos que actualmente está ejecutando se cuenta una ópera de larga duración y en formato apropiado para la post-pandemia, que está trabajando con Marcelo Lombardero y que se estrenará el próximo año. También está escribiendo un Concierto para violín que estrenará en abril de 2022 la UC Davis Orchestra, en Estados Unidos, y una comisión para la Orquesta Usach que se estrenará próximamente.

“Ha sido un año súper activo. Por eso mismo lo siento súper gratificante; estoy un poco cansado por haberme multiplicado a mí mismo para trabajar más de lo que puedo, sobre todo en el último tiempo”, reflexiona el compositor.

¿Cómo se nutre su trabajo como creador, su producción artística, con la docencia, con las clases que hace como profesor del Instituto de Música UC y la interacción con sus estudiantes?

“Es súper interesante el hecho de estar activo componiendo y ser profesor de composición, además, con varios alumnos bien avanzados. Es increíble; muchas veces en las clases al dar uno consejos, al ir revisando, uno también va reflexionando sobre su propio trabajo y yo se los voy diciendo. ‘Mira esto me da una idea de la obra que estoy escribiendo’, les cuento y empezamos a dialogar. Es súper interesante cómo a través de la práctica activa de la composición uno lo logra enseñar. Yo he aprendido mucho y, por lo que entiendo, ellos también han aprendido mucho. Por lo que me han dicho, también es motivante para los estudiantes tener profesores que estén activos. La Universidad Católica, a nivel académico e institucional, es un buen espacio para desarrollar la creación y dialogar con colegas que son de nivel extremadamente profesional. Y, al mismo tiempo, es un espacio en el que la reflexión se empieza a dar sola en el espacio académico que tenemos”.

A su juicio, ¿la investigación y la creación son parte del quehacer de un académico?

“Totalmente. Yo siempre digo que no hay fórmulas para componer. Hay un par de indicaciones; por ejemplo, ponerse el máximo de límites posibles al empezar, y después ir viendo cómo a través de la reflexión misma del objeto que uno está construyendo, empieza a dibujarse una metodología. Así me lo trato de plantear yo, para no repetir el discurso musical, para no repetir el estilo, en muletillas, etcétera”.

 

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