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Violonchelista Eduardo Franco, estudiante del magíster, ingresa a la Filarmónica de Santiago

17 de marzo de 2022


El intérprete venezolano es alumno de Martin Osten y ganó el concurso para incorporarse al elenco del Teatro Municipal de Santiago. Ya es miembro de la Orquesta Clásica del Maule y de tres agrupaciones de cámara.

photo_camera Eduardo Franco, violonchelista. Foto: Eduardo Arenas.

Eduardo Franco (Maracay, 1988), estudiante del Magíster en Artes UC, con mención en música e interpretación, se integrará a la Orquesta Filarmónica de Santiago a partir de abril. El violonchelista de 33 años de edad inició sus estudios del instrumento a los 10 años de edad, en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, y completó su formación con Marek Gajzler en la Universidad Nacional Experimental de las Artes de Caracas, en 2013, y luego con William Molina y Leandro Bandres en la Academia Latinoamericana de Violonchelo, hasta 2016.

Llegó a Chile a fines de 2016 y el año pasado ingresó al magíster de la Facultad de Artes UC. “Siempre quise hacer una maestría para seguir creciendo en mis conocimientos del instrumento y del arte en general, y para hacer mucho más repertorio. Me gustan muchos tipos de música, la solista, con orquesta, la de cámara”, comenta Eduardo Franco.

Su profesor guía es Martin Osten, violonchelista y académico del Instituto de Música UC. “Lo conocí cuando llegué a Chile. Pero no había tenido la oportunidad de entrar a la universidad, al principio por temas económicos y luego porque tenía trabajo, pero era fuera de Santiago. Aproveché que en pandemia las clases fueron online en su mayoría, para inscribirme y ha funcionado muy bien. Ahora serán presenciales y yo estaré de lleno en Santiago, entonces podré asistir sin ningún problema. Además, a nivel profesional se hace necesario que un músico tenga por lo menos una maestría, si uno aspira a lograr un puesto por ejemplo de jefe de fila, es una exigencia. Entonces, aparte de yo querer seguir aprendiendo mucho, se hace necesario para seguir optando a mejores oportunidades de trabajo”.

¿Qué representa para usted entrar a la Filarmónica de Santiago? ¿Qué es lo que más le gusta o valora de esta orquesta en términos del repertorio que aborda?

“Para mí representa un gran paso personal. Tenía la meta de entrar a alguna orquesta de Santiago y qué bueno que ha sido ésta que hace un programa tan variado en el año. Fue un meta que me puse, tener al menos la oportunidad de concursar. Me esforcé mucho; di gracias a Dios y a todas las personas que me han apoyado para crecer en el instrumento y también que me han apoyado a nivel humano, y lo logré. A veces no me lo puedo creer porque el concurso fue bastante complejo, y haberlo logrado se siente muy bien. Estoy feliz y valoro mucho a la orquesta y su programación, que es tan variada, con ópera, ballet y música sinfónica; hay muchas cosas para aprender en los tres géneros. He tenido antes la oportunidad de ser invitado y me ha gustado mucho, por el nivel de exigencia. Sé que voy a disfrutar muchísimo estar adentro. Además, este año la programación está muy entretenida. Todo eso me tiene muy emocionado”.

¿Quisiera destacar alguna característica del trabajo que ha realizado con su profesor, Martin Osten?

“Sí, por supuesto. Me gustaría destacar que Martin es un excelente profesor, pero sobre todo una excelente persona. Siempre está atento a las necesidades del alumno en el nivel académico, pero también está preocupado por el ser humano detrás del instrumento, y eso es algo sumamente importante, porque adapta la clase al ritmo que necesita el estudiante en ese momento, pero sin dejar de ser exigente, sin dejar de buscar el mejor resultado. Uno siempre encuentra en él un apoyo. Me ha dado unos recursos sumamente valiosos para esta etapa de mi vida musical, y que obviamente me sirvieron para prepararme para el concurso de la Filarmónica. Lo valoro y se lo agradezco mucho. Por otra parte, también he aprendido un montón en la Universidad Católica, sobre todo de las áreas de teatro y artes visuales. Ha sido sumamente interesante; no fue fácil, sobre todo el primer semestre, pero el aprendizaje ha sido genial”.

¿Ha sido ya parte de una orquesta? ¿De cuáles?

Sí, desde que toco el chelo he estado en una orquesta. Primero fue la Orquesta Infantil de Maracay, luego la orquesta juvenil de la misma ciudad. Después me mudé a la ciudad de Caracas y ahí estuve en la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela Teresa Carreño durante ocho años, hasta que se convirtió en orquesta sinfónica. En Chile, formo parte de la Orquesta Clásica del Maule, elenco estable del Teatro Regional del Maule, a la cual ingresé por concurso en el año 2018”.

¿Quisiera mencionar algunos proyectos artísticos en los cuales haya o participado o esté desarrollando actualmente?

“He tenido la oportunidad de participar en diversas agrupaciones musicales, lo cual disfruto mucho. Actualmente trabajo con el cuarteto de cuerdas Caroní, una agrupación que me encanta porque tenemos disponible una variedad enorme de repertorio y de géneros musicales interesantes y porque hemos aprendido un montón juntos. Asimismo, hago dúo con un amigo pianista, sobre todo de la obra para piano y chelo de Beethoven, y desde el año pasado también hemos comenzado con otros amigos a ensayar un cuarteto con piano, es decir, violín, viola, chelo y piano: el Cuarteto Nicanor. Este formato ofrece una sonoridad muy rica y hay también hermosas obras que nos gustaría estudiar. Esperamos poder hacer algunos conciertos este año. Por último, he formado parte de la Orquesta Clásica del Maule durante los últimos tres años;  he aprendido nuevas obras para orquesta de cámara y también hemos hecho ópera a un alto nivel musical en toda la producción. He disfrutado este proyecto y les agradezco mucho”.

 

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