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Mozart, Fauré, tres profesores y un músico internacional invitado: Con dos cuartetos con piano continúa la 62a Temporada de Cámara UC

2 de octubre de 2026


El martes 5 y miércoles 6 de octubre, en el Centro de Extensión Oriente y MAVI UC, se escuchará el Cuarteto con piano n°1 en Sol menor, K. 478, de Wolfgang Amadeus Mozart. "Es una obra que requiere mucha claridad, pero también mucha libertad", destaca Oriana Silva, quien tocará la viola. Se suma el Cuarteto con piano nº1 en Do menor, Op.15, de Gabriel Fauré. "Fue la obra que contribuyó a consolidar la reputación de Fauré como un gran compositor de música de cámara", apunta la pianista Liza Chung. Será el debut en la programación UC del violinista italiano Emmanuele Baldini. "Es un gran músico y director, una excelente persona y realiza una enorme carrera como solista y como profesor", señala el violonchelista Celso López.

Tres profesores del Instituto de Música UC que combinan la práctica en el escenario con la formación de nuevas generaciones de intérpretes reciben en la 62a Temporada de Cámara UC al concertino de una de las orquestas más importantes de América del Sur, la Sinfónica del Estado de São Paulo.

El violinista italiano Emmanuele Baldini debutará, así, en la programación artística de Música UC. Actuará junto con los profesores Liza Chung en piano, Oriana Silva en viola y Celso López en violonchelo.

"De Viena a París" se titula el programa y serán dos funciones: a las 19 horas del martes 6 de octubre en el Teatro Centro de Extensión Oriente (Jaime Guzmán 3.300, inscripción gratuita) y a las 18 horas del miércoles 7 de octubre en el Museo de Artes Visuales MAVI UC (Lastarria 307,  inscripción gratuita). Se escucharán el Cuarteto con piano n°1 en Sol menor, K. 478, de Wolfgang Amadeus Mozart yel  Cuarteto con piano nº1 en Do menor, Op.15, de  Gabriel Fauré.

Las notas al programa las firma Oriana Silva, quien coincide, además, en un permanente ejercicio orquestal con los otros dos intérpretes de cuerdas que serán parte de los conciertos. Ella es concertino de la Orquesta Usach y Celso López es violonchelo solista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile.

"Emmanuele Baldini es un gran músico y director, una excelente persona y realiza una enorme carrera como solista y como profesor" - Celso López

"A Emmanuele Baldini, lo conocí hace tres años en un curso de verano en la Región de Aysén. Pasamos gratos momentos, haciendo música y disfrutando de la naturaleza", recuerda Celso López.

"Posteriormente, tocamos con él Cuatro Estaciones de Vivaldi y Cuatro Estaciones de Piazzolla en la temporada de la Orquesta Sinfónica. Es un gran músico y director, una excelente persona y realiza una enorme carrera como solista y como profesor. Será un gusto poder tocar con él nuevamente", agrega el violonchelista.

La idea de este programa, indica Oriana Silva, nació en conjunto con sus dos colegas de la UC: "Nos interesaba mucho volver a hacer música juntos, y en mi caso, desde la viola. El poder compartir este maravilloso repertorio con personas tan afines y queridas es un verdadero privilegio".

Aclara que la invitación a Emmanuele Baldini "nace de nuestra admiración por su trayectoria y por gran calidad de su trabajo como violinista y músico de cámara. Nos interesaba especialmente compartir este repertorio con un músico de su experiencia y sensibilidad musical".

"Para mí es interesante acercarme a la música de Mozart desde la perspectiva de la música de cámara, ya que aparecen detalles que quizás en una obra orquestal se perciben de otra manera" - Oriana Silva

Fue la profesora Silva quien propuso el programa a la comisión que aprueba la Temporada de Cámara UC. "Me gusta mucho la idea de poner en diálogo a Mozart y Fauré, dos compositores separados por un siglo, pero que tienen en común una enorme riqueza en el trabajo de las voces y en la relación entre los instrumentos. Para mí, hacer un programa de cámara también significa eso, encontrarse con otros músicos, escucharse y construir juntos una interpretación", comenta.

Wolfgang Amadeus Mozart es un compositor central, en muchos sentidos para su orquesta, la Orquesta Clásica Usach.  ¿Qué nos puede comentar del Cuarteto con piano n°1 en Sol menor, K. 478, de Wolfgang Amadeus Mozart?

"Mozart es un compositor muy presente en la vida musical de la Orquesta Usach, porque nuestro formato es clásico. Por eso, para mí también es interesante acercarme a su música desde la perspectiva de la música de cámara, ya que aparecen detalles que quizás en una obra orquestal se perciben de otra manera. En los cuartetos con piano de Mozart, los cuatro instrumentos tienen una presencia muy importante y se establece un diálogo permanente entre ellos. Es una obra que requiere mucha claridad, pero también mucha libertad. Se puede oír muy sencillo, pero cuando uno entra en la partitura, se descubre una gran complejidad y un equilibrio muy delicado entre las voces".

Oriana Silva, violinista, concertino de la Orquesta Usach y académica del Instituto de Música UC. Foto: Música UC.

Y sobre el Cuarteto con piano nº1 en Do menor, Op.15, de  Gabriel Fauré, ¿cómo es posible que teniendo una tonalidad menor sea tan optimista, alegre incluso? ¿Qué es lo que hace única a esta obra? ¿Cómo vive usted la música de Fauré?

"Creo que justamente ahí está una de las maravillas de Fauré, una tonalidad menor no significa necesariamente tristeza. En esta obra hay momentos de mucha intensidad, pero también hay mucha luminosidad, movimiento y vitalidad. Su música parece estar constantemente transformándose".

¿Cómo es el rol de la viola en cada una de estas dos obras?

"El rol de la viola cumple funciones bastante diferentes en Mozart y en Fauré. En Mozart, está muy integrada al tejido de las cuatro voces. Muchas veces funciona como una voz armónica, que acompaña y que además actúa como puente entre los registros del violín y el chelo. En Fauré, en cambio, aparece una viola especialmente cálida y expresiva, que canta en conjunto con los demás instrumentos".

"Este cuarteto fue la obra que contribuyó a consolidar la reputación de Fauré como un gran compositor de música de cámara" - Liza Chung

Los conciertos del programa "De Viena a París" representan la única participación de la profesora Liza Chung, quien este año asumió como subdirectora de Extensión del Instituto de Música UC, en la 62a Temporada de Cámara UC.

Se refiere al rol de su instrumento, el piano, en ambos cuartetos: "Es fundamental en cuanto a la estructura armónica, pero en estos dos cuartetos, de estilos claramente contrastantes, también podemos identificar virtuosismo, diálogo, texturas y hasta sonoridades orquestales".  

También nos entrega su apreciación sobre las características propias de cada una de las obras del programa. Indica que ese cuarteto de Mozart "es considerado el primero en su género, no por su formación instrumental, sino por la importancia que tiene cada instrumento en la estructura y discurso musical, lo que lo convierte una obra verdaderamente camerística"

Liza Chung en la preparación previa a un concierto. Foto: Música UC.

En cuando al Op.15, de  Gabriel Fauré, la profesora Chung señala que "fue la obra que contribuyó a consolidar la reputación de Fauré como un gran compositor de música de cámara. A pesar de ser una obra temprana, se destacan la creatividad rítmica y melódica, así como la gran envergadura estructural que este compositor francés demostraba. En mi opinión, es, sin duda, una de sus mejores composiciones". 

Para Celso López ambas obras para piano y cuerdas son "muy hermosas" . Y profundiza: "Corresponden a épocas muy distintas, están separadas casi por 100 años. Me parece interesante mostrar dos obras con la misma instrumentación, pero correspondientes a períodos de la música totalmente distintos; esto hace que el programa tenga un contraste bastante interesante".

En el cuarteto de Mozart, asegura el violonchelista, se hace presente "la claridad y la luminosidad que él siempre muestra. "Y tiene momentos también de gran intensidad y profundidad".

Indica además el profesor López que, por el contrario, "Fauré corresponde a otra época, mucho más romántica, mucho más íntima, con una enorme riqueza armónica y una escritura muy cantabile que es una característica muy propia de su lenguaje".

Emmanuele Baldini, concertino de la OSESP y director de la Sinfónica de Ñuble. Archivo Emmanuele Baldini.

Emmanuele Baldini se refiere igualmente a ambas obras. Lo hace entre ensayos como concertino de la Sinfónica del Estado de São Paulo y conciertos, durante sus traslados en automóvil y semanas después de haber dirigido, desde el violín a la Filarmónica de Buenos Aires, en el Teatro Colón.

¿Cómo es su relación con Mozart? 

"Mozart es uno de mis compositores preferidos desde que era adolescente. Vengo de una tierra en que el mundo de la ópera siempre fue muy prioritario e importante. Cuando era adolescente, descubrí las grandes óperas de Mozart y descubrí también que toda la música de cámara, toda la música sinfónica y toda la música instrumental era una gran ópera escrita para instrumentos porque hay diálogos constantes, hay personajes, los variados instrumentos son personajes. Hay preguntas, hay respuestas, hay peleas, hay fascinación, hay enamoramiento. Todo eso, y un poco más, existe incluso en las obras de cámara de Mozart".

¿Qué nos puede comentar del Cuarteto con piano n°1 en Sol menor, K. 478, de Wolfgang Amadeus Mozart? ¿Es una obra pionera en asignarles roles más o menos equivalentes a los cuatro instrumentos? 

"Este cuarteto lo he tocado en varias ocasiones, ya está en el repertorio, digamos, y es una delicia de principio al fin. Es un cuarteto muy completo. Típicamente en Mozart, cuando hay un piano y cuando hay un violín, el piano y el violín siempre tienen un rol más prioritario, sobre todo el piano. En esa época, la viola y el chelo siempre tenían un rol más de acompañamiento, de llenar las partes intermediarias, graves, para crear una base armónica y rítmica. Si el piano y el violín son los protagonistas desde el punto de vista temático, las violas y el chelo son también protagonistas, pero de otra naturaleza: deben dar la pulsación, el ritmo y la base armónica sobre la cual el violín puede cantar. Entonces, es un protagonismo también".

Y sobre el Cuarteto con piano nº1 en Do menor, Op.15, de  Gabriel Fauré, ¿qué es lo que hace única a esta obra? ¿Cómo vive usted la música de Fauré?

"La música de cámara de Fauré es un milagro. He tocado mucha música suya; toqué el Trío, el Cuarteto, las dos sonatas para violín y piano  y, por supuesto, todas sus grandes obras sinfónica. En la música de Fauré hay siempre esta elegancia típicamente francesa: es el espejo de una sociedad que buscaba la elegancia como valor intrínseco de la vida. Y esta elegancia no se expresa solamente por medio de los temas, del ritmo y de las dinámicas, sino especialmente a través de un diálogo que es totalmente paritario entre los instrumentos. Cuando toco Fauré, siempre me imagino una mes  y cuatro amigos con una buena copa de vino y, de repente, también con un cigarro. Porque eran los tiempos en que se podía fumar y había una fascinación estética por el humo,  la actitud y el gesto de fumar un cigarro. Igualmente, había una búsqueda de un escenario que pudiera crear este ambiente íntimo entre amigos: hacer, con música, lo que el fumar o Un poco lo que el fumar un cigarro o el tomar una copa de vino entre amigos puede hacer, desde el punto de vista humano, la música lo hace desde el punto de vista musical".

Oriana Silva, Marcela Rodríguez y Celso López en su concierto de mayo pasado, también en la Temporada de Cámara UC 2026. Foto: Música UC.

En mayo pasado, en la 62a Temporada de Cámara UC,  la profesora Oriana Silva interpretó el Trío en La menor de Maurice Ravel con Celso López y Marcela Rodríguez, además de la Sonata para violín y piano de Claude Debussy (ver nota). "Fue un programa que disfruté mucho, porque son dos compositores que tienen una manera muy particular de trabajar el color y las atmósferas", asegura la violinista.

Asimismo, en la Temporada de Cámara 2024, Oriana Silva, Liza Chung y Celso López, junto a David Medina, abordaron el Cuarteto para el fin de los tiempos de Messiaen (ver nota).

"Recuerdo esa experiencia con muchísimo cariño. El Cuarteto para el fin de los tiempos es una obra muy importante dentro del repertorio de cámara del siglo XX y enfrentarse a ella requiere una profunda preparación y entendimiento entre los intérpretes. Además, tiene una dimensión espiritual y humana muy profunda que está siempre presente en la interpretación", comenta la concertino de la Orquesta Usach.

A tablero vuelto se desarrolló el concierto con EL Cuarteto del Fin de los Tiempos, en 2024. Actuaron ltres profesores que vuelven ahora a la temporada: Oriana Silva, Liza Chung y Celso López, junto con David Medina.

Ella ve una oportunidad muy valiosa en los conciertos del 5 y 6 de octubre. "Después de tantos años tocando como concertino, cambiar de instrumento me permite también cambiar de perspectiva y acercarme a la música desde otro lugar. Es muy estimulante. En la música de cámara, la responsabilidad individual es muy grande, cada músico tiene que estar permanentemente escuchando al otro, reaccionando, proponiendo y acompañando en una conversación permanente", reconoce Oriana Silva.

¿Cuán distinta es la viola del violín en su sonoridad, su técnica o alguna otra característica? 

"La viola y el violín tienen muchas cosas en común, pero son instrumentos con personalidades bastante diferentes. La viola tiene un registro más grave y una sonoridad muy cálida y profunda, lo que me gusta de manera especial, porque siento que llega de otra manera. Aunque técnicamente existen muchas similitudes con el violín, al tocar viola uno tiene que adaptar la producción del sonido, el vibrato y también la manera de relacionarse físicamente con el instrumento"

Para Liza Chung, hacer música de cámara también representa una valiosa oportunidad. "El quehacer de un pianista es solitario y, por lo mismo, muy demandante. Al hacer música de cámara, se construye y se recrea una obra junto a otros músicos, y ese compartir y dialogar con distintos instrumentos, personalidades y responsabilidades hace que la música adquiera una vida y sentido distintos", confidencia. 

Será la primera vez que la pianista colabore artísticamente con el violinista italiano. "Con los profesores Silva y López hemos tocado juntos en numerosas ocasiones. Son músicos referentes en nuestro medio y, sin lugar a dudas, el trabajo que se realiza con ellos es de un alto nivel profesional y musical. Además, través de la música hemos construido una relación de amistad y confianza que enriquece mucho nuestra manera de hacer música de cámara", comenta la profesora Chung.   

Composición: Música UC.

Oriana Silva, en tanto confidencia que "con Liza llevamos exactamente diez años tocando juntas, y hemos construido una relación musical y humana muy especial. Admiro profundamente su sensibilidad, su musicalidad, y sobre todo su capacidad de escuchar y de comunicarse a través de la música. Con ella existe una confianza y una complicidad que se han ido enriqueciendo con los años, y que hacen que tocar juntas sea siempre una experiencia muy gratificante. Con Celso he tenido la posibilidad de compartir distintos momentos musicales, y destacaría de él su sensibilidad y generosidad como músico. Es un intérprete con mucha experiencia, lo que permite que la música se dé naturalmente".

Celso López también tiene palabras para los colegas de la UC con los que actuará: "Es muy reconfortante, como siempre, tocar con Oriana Silva y con Liza Chung, y en esta oportunidad, con el violinista italiano Emmanuele Baldini".

Foto: Diego Frigo.

Emmanuele Baldini. Foto: Diego Frigo.

Nacido en Trieste, Emmanuele Baldini fue concertino de las orquestas del teatro Comunale de Bologna, Teatro alla Scala de Milán y del teatro Giuseppe Verdi de Trieste, antes de asumir, en 2025, ese rol en la Sinfónica del Estado de São Paulo.

A fines de la década del 2010 fue por algunos años director titular de la Orquesta de Cámara de Valdivia y en 2022 asumió este cargo en la Orquesta Sinfónica de Ñuble, renovando los repertorios, consolidando tanto un sonido en la agrupación regional como un público y entregando a ese territorio no sólo grandes obras del repertorio sino también la presencia de solistas invitados de primera línea internacional.

¿Qué representa para usted actuar en la 62a Temporada de Cámara UC, que es la más extensa y la más longeva del país?

"Desconocía que era la temporada de cámara más longeva del país, un poco porque nunca había participado en la temporada de la Católica y tampoco había estado como profesor. Saberlo aumenta incluso más mi felicidad de venir en esta ocasión y tocar un programa tan entretenido".

Recuerda muy bien Baldini la primera vez que vino a Santiago: era concertino invitado de la Orquesta Sinfónica del Estado de São Paulo y esa gira fue parte de su audición para el cargo. "Pasamos por el teatro Colón de Buenos Aires, por varias capitales, y en el Municipal de Santiago tocamos Vida de Héroe de Richard Strauss, que tiene uno de los solos más desafiantes del repertorio.Después volví en muchas ocasione; recuerda la primera y única vez como solista con la Filarmónica, dirigido por Rani Calderón, en un Concierto de Mozart".

También recuerda dos conciertos con la Orquesta de Cámara de Valdivia, de la cual fue director titular entre 2017 y 2020 y, lo mismo, de su concierto más reciente en la capital: con la Sinfónica y con las 'Ocho Estaciones'. Y entre los recitales, rememora uno de violín y arpa en Lo Matta Cultural y tres presentaciones en la Temporada de Viña Santa Rita, que es privada.

"Para mí, una orquesta sinfónica tiene sentido sólo si los músicos que son parte de ella la tratan como un gran grupo de cámara" - Emmanuele Baldini

"Son muchas experiencias en Santiago; siempre es una felicidad volver. Ahora tengo la expectativa de ir a Santiago con mi Orquesta Sinfónica de Ñuble", indica.

Usted fue titular de la Orquesta de Cámara de Valdivia y ahora lo es de la Sinfónica de Ñuble. ¿Cómo enriquece su experiencia como violinista, que además de extensa es plenamente vigente, su trabajo a cargo de estos elencos, el diseño de sus programas y temporadas, y el propio sonido de cada orquesta, ?

"Me gusta cuando empiezo un camino en conjunto con una agrupación. Fue el caso de Valdivia y ahora de la Sinfónica de Ñuble. Son instituciones muy distintas, con desafíos distintos también. Pero mi abordaje es siempre intentar abrazar la causa, ponerse la camiseta y trabajar en conjunto. Nunca he sido de imponer algo ni de utilizar mi cargo de una manera autoritaria. Siempre he intentado ser un líder que pueda convencer en vez de imponer, ya que me parece mucho más interesante. Por supuesto que el diseño de la temporada, su conceptualización es fundamental en la creación de una identidad. Uno intenta conceptualizar cada temporada dándole valor a aquellos elementos que cree que son los puntos fuertes de una agrupación. Así es como Valdivia tenía su identidad, y ahora con Ñuble estoy haciendo lo mismo: conociendo, analizando, hablando con los músicos para entender en qué pueden hacer una diferencia. Sería muy cómodo y  muy fácil proponer cosas que ya funcionaron en otras agrupaciones. Pero eso, además de ser muy aburrido, no crea una identidad. Es cierto que algo que ya funcionó no tiene riesgos, pero no es un desafío y no es constructivo. A mí me interesa crear una identidad, ya sea desde el punto de vista del sonido artístico o en cuanto a lo que se puede ofrecer al público como institución".

La Sinfónica del Estado de São Paulo es una de las orquestas más relevantes del Cono Sur. Y su casa, un teatro que programa música contemporánea, joyas del repertorio y rescates. Foto: OSESP.

Siendo usted concertino de una orquesta tan importante como la Sinfónica del Estado de Sao Paulo, ¿qué es lo que más le interesa de hacer música de cámara?

"Para mí, una orquesta sinfónica tiene sentido sólo si los músicos que son parte de ella la tratan como un gran grupo de cámara. Cuando yo toco una sinfonía de cualquiera, de Mendelssohn, de Schumann, de Brahms, todo el tiempo estoy dialogando y haciendo música de cámara con los violonchelos, con las violas, con la primera flauta... Es un diálogo constante, exactamente como en una agrupación de cámara. El director coordina, porque son muchos más músicos, pero esa coordinación no anula el placer de hacer música en conjunto. Y esto yo diría que es una de las grandes diferencias que hay entre una gran orquesta y una promedio. Las grandes orquestas son completamente autosuficientes desde el punto de vista artístico; son como un barco que sigue la corriente del río. El director está allá para direccionar muy ligeramente este barco; no es un elemento externo, sino que se integra a la orquesta. En cambio, cuando hablamos de una orquesta promedio, el director tiene un rol más externo y con muchos más desafíos y responsabilidades porque debe cargar en sus hombros las debilidades de la orquesta. Y eso es algo que no sucede en las grandes orquestas".

¿Qué es lo que le ha parecido interesante de la realidad cultural chilena como para trabajar tan intensamente en Valdivia y ahora en Ñuble?

"De Valdivia, me quedó en la memoria  la propia ciudad, que es un encanto. Hacer música allí es una verdadera inspiración, por la ciudad, el entorno, la naturaleza, la agua y el agua. Ciertamente, Valdivia es la ciudad más bella que he visto en Chile hasta el momento. La segunda cosa es que, siendo una agrupación muy pequeña, la Orquesta de Cámara de Valdivia permite establecer un relacionamiento muy cercano entre cada uno de los integrantes; se crea así la situación de una familia y eso, en general, es algo que tiene valor. En cuando a Ñuble, me encanta que es una ciudad de una región muy de campo, con mucha agricultura y tiene una tradición artística inmensa. Eso es sorprendente, si pensamos que en Ñuble nacieron Claudia Arrau, nació Ramón Vinay y Violeta Parra. O sea, estamos hablando de tres de los mayores artistas musicales que Chile ha dado al mundo; son todos de Nuble. Es impresionante que una región tan campesina haya sido la cuna de tantos grandes artistas, porque cité los tres que más amo, sin hablar de rock y más. Y al mismo tiempo es muy estimulante poder hacer en Ñuble algo que debería haber sido hecho hace mucho tiempo, porque Claudio Arrau nunca pudo volver a su ciudad, Chillán, para tocar un concierto con orquesta, porque simplemente no había orquesta. Y lo mismo Ramón Vinay, que nunca pudo volver a Chillán a hacer una ópera porque no había orquesta. Eso da para pensar. Al trabajar con esta orquesta nueva, que tiene cuatro años de vida, siento que estamos contribuyendo en una forma de compensación histórica frente a esos grandes artistas que estoy seguro de que estarían muy felices de ver lo que está pasando hoy en Ñuble.  Especialmente ahora que fuimos reconocidos por el Ministerio de la Cultura y de las Artes como una de las orquestas profesionales que merecen el aporte del ministerio".

 

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